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jueves 02 de diciembre del 2021
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Recesión y superación de la crisis

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Para hacer un diagnóstico de cómo superar el actual ciclo recesivo de la economía, es necesario, en primer lugar, encontrar la causa de los males. Atendiendo a las series de las principales variables económicas durante los últimos veinte años,existen indicadores qué sugieren como salir de ella. Con base en las primeras, se hace un diagnóstico de las causas de las crisis, y de acuerdo con el diagnóstico, se pueden recopilar fórmulas para superar la crisis. Analicemos que sucedió en la crisis de los años 90.

Se quiebra la tendencia de crecimiento del PIB

A pesar de que los economistas se jactan de que durante los últimos 25 años el país no ha presentado tasas de crecimiento negativas, lo cierto es que el desempeño de la actividad económica, medido como el crecimiento del producto interno bruto (PIB) ha sido muy volátil. No se ha logrado superar el increíble 8.5% de 1978, originado en la bonanza cafetera, aunque para los países asiáticos estas tasas son la norma.

Lo que es evidente es el quiebre en los últimos dos años de la tendencia ascendente del PIB que venía del gobierno . Aunque un crecimiento del 2.2% (segundo trimestre de este año) no es la tasa más baja, sí se acerca al punto más bajo registrado en 1982 de 0.8% y al 2% de 1991.

El mayor apretón monetario de la historia pero la inflación no cede

Durante 1992-1994 creció el producto y bajó la inflación, gracias exclusivamente a la apertura, que jalonó los precios hacia abajo. Lo normal es que cuando la inflación crece, lo hace también en el período inicial el PIB.

La inflación es de las más estables del mundo, debido a que el país no ha querido asumir el costo recesivo de una política monetaria que lleve finalmente a la inflación a un dígito.

Sin embargo, parece que ahora sí quiere quebrarle el espinazo a la inflación, aplicando una política monetaria restrictiva. Nunca se habían visto crecimientos persistentes de los medios de pago (M1) del 13%, como ha ocurrido este año. Este resultado viene de que no hay fuentes de crecimiento del circulante, especialmente porque no hay aumento en las reservas internacionales y la demanda de dinero está en un punto bajo (desánimo empresarial). No se están realizando operaciones de mercado abierto, que antes se utilizaban para restringir el circulante y, aun así, los medios de pago no crecen. En 1991 el M1 aumentó a una tasa singularmente alta del 41% y a pesar de ello la inflación cayó, gracias a la apertura.

La caída de los precios al productor facilita una baja en la inflación

El efecto más bondadoso de la apertura, además del crecimiento económico, fue el quiebre de la tendencia alcista de la inflación. Con la baja de la inflación al productor en 1993, fue posible bajar el índice de precios al consumidor. Nuevamente este año la inflación al productor muestra una tendencia a la baja, esta vez por falta de demanda, lo que sumado a la politica monetaria extremadamente restrictiva, facilitará una disminución adicional de la inflación el año entrante. Pueda ser que no se atraviesen las tendencias populistas en el momento de fijar salarios al sector público y el salario mínimo, como ocurrió en 1984, cuando los salarios aumentaron un 29%, a pesar de que la inflación había alcanzado un mínimo de 16% en 1983. Con esta medida se revirtió en ese momento la tendencia a la baja de la inflación. Con el populismo de este gobierno no es de esperar una mano dura en materia de salarios, lo que puede echar al traste lo único que podría ser positivo en la actual política económica.

Las reservas internacionales caen este año.

La mayor crisis económica que ha vivido el país fue durante 1982-1984, años en que las reservas internacionales bajaron vertiginosamente. Gracias al ajuste aplicado, el país volvió por sus cauces. Entre 1990 y 1992 hubo una importante acumulación de reservas por la devaluación acelerada del peso. Esta dinámica se perdió en los años subsiguientes, hasta llegar a este año, en que por primera vez en la década las reservas internacionales pueden disminuir en US$400 millones. Aunque la posición de reservas internacionales es cómoda (seis meses de importaciones), la situación a mediano plazo puede ser preocupante si se acentúan los desequilibrios macroeconómicos, particularmente el déficit fiscal. Los ingresos apenas se verán en 1998, y los nuevos desarrollos dependen de la flexibilización de los contratos de asociación, que el gobierno se ha mostrado dispuesto a cambiar, hasta un nuevo paro de la USO, que paralizará su voluntad como en el caso de Telecom. Por el lado de privatizaciones no hay mucho previsto. En el sector financiero es posible que entren nuevos inversionistas, pero nada garantiza que los recursos lleguen al país, ante la situación política. Puede presentarse un deterioro adicional en las cuentas externas por eventuales sanciones comerciales a raíz de la descertificación y si el Banco de la República adopta el año entrante una política monetaria expansiva.

Se acentúan los déficit en cuenta corriente de balanza de pagos y del gobierno central

Durante la crisis de los ochenta el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos llegó a más del 7% del PIB, al igual que el déficit del sector público consolidado. En el caso del gobierno central nacional el déficit superó el 4% del PIB. Actualmente el déficit en el sector externo y el de las finanzas nacionales se están aproximando a los niveles críticos de los 80. La situación con el sector público consolidado, que incluye seguridad social y las empresas públicas, no es tan grave, pero también podría deteriorarse rápidamente como sucedió en los inicios de la década pasada.

Muchas veces los países superan el impacto negativo de los déficit fiscal y de balanza de pagos a base de un creciente endeudamiento externo. Algo de eso está pasando ahora con la colocación por parte del gobierno de bonos en el exterior para financiar sus gastos de funcionamiento (lo cual ha ocasionado la revaluación reciente del peso). Pero el abuso de esta medicina es peor que la enfermedad. No hay que olvidar que la crisis mexicana de 1994 se dio cuando el déficit en cuenta corriente llegó a 8% del PIB. Si las cosas siguen como van, no es de esperarse una recuperación de este indicador a corto plazo, que sólo se revertiría en 1998 con las exportaciones petroleras y siempre y cuando el gobierno mantenga una política monetaria ortodoxa.

El peso se sigue revaluando inexorablemente

El bajo dinamismo de las exportaciones, que ha llevado a un déficit en la balanza comercial, se debe en gran parte a la revaluación del peso. Después de una devaluación desmesurada en 1991, el país entró en un proceso de revaluación, debido a los ingresos de capital externo y a los provenientes de la droga. En efecto, en estos años la inversión extranjera ha alcanzado niveles récord, al igual que el endeudamiento externo del sector privado (y recientemente del gobierno nacional) y la repatriación de capitales colombianos que estaban en el exterior. Pero igualmente es cierto que el narcotráfico ha contribuido enormemente al proceso de revaluación. Actualmente esta tendencia se ha visto acentuada con la financiación externa del déficit fiscal, por medio de la colocación de bonos en los mercados internacionales. No hay otra salida a este problema que la reducción del déficit fiscal y acabar con el narcotráfico

La tasa de interés comienza a ceder por escasa demanda de crédito

Con la restricción monetaria, las tasas de interés aumentaron en los últimos dos años, aunque ya empiezan a ceder, debido a la baja tasa de crédito . Muchos empresarios, y el mismo gobierno, atribuyen a este factor la actual recesión. Como se aprecia en la gráfica, los niveles son inferiores a los registrados hasta 1985 y ligeramente superiores a los de 1991. Pero es sintomático que la demanda de crédito haya caído, aun con la baja reciente en la tasa de interés, lo que refleja el pésimo clima de negocios por el que atraviesa el país. Entonces, ¿qué es primero, el huevo o la gallina? Se prometió mayor liquidez para fines de año. De todas maneras, es de esperarse una disminución aun mayor de las tasas de interés, aunque es dudoso que ello contribuya a reactivar mucho la economía.

La producción industrial se resiente por falta de demanda

Las ventas del comercio caen en picada…pero el peor librado es la construcción…y la tasa de desempleo crece

Como consecuencia de que no hay fuentes de crecimiento en la economía –el sector externo es recesivo, el gasto del gobierno no es productivo pues gran parte se va en pagar intereses y favores a los políticos, están cayendo los precios internacionales del café, no ha entrado la bonanza petrolera, la construcción está en un ciclo recesivo y el clima de inversión está muy deteriorado–, la producción en los diferentes sectores está en franco descenso. Así lo demuestra la muestra mensual manufacturera del Dane: a comienzos de los ochenta el crecimiento industrial fue negativo, lo mismo que entre 1991 y 1992. Aunque hasta ahora no se han alcanzado decrecimientos en la variación anual desestacionalizada, la variación mensual sí evidencia caídas, y como se ve en la gráfica, la tendencia es preocupante.

En las ventas del comercio ya se evidencia una caída, aunque no todavía de las proporciones de las registradas anteriormente. El sector que sí se encuentra en una crisis sin precedentes es la construcción, con una caída en los metros aprobados para construcción. Estos decrecimientos en los tres sectores productivos más importantes han llevado a un repunte del desempleo a niveles que se creían superados en la economía colombiana, y que sólo se veían, nuevamente, a comienzos de la década de los ochenta.

Los empresarios coinciden en que la situación económica y de sus empresas es mala…

Si la situación actual es preocupante, más lo es la opinión de los empresarios. Según la encuesta de opinión empresarial, la actual situación económica sólo tiene precedentes en 1983. El punto más alto para esta encuesta fue 1992, en plena apertura. Si la situación de la economía es mala, la situación de las empresas es la peor desde 1980…pero lo malo es que prevén una situación peor en el futuro

Pero si ahora la situación es mala para los empresarios, para el futuro los empresarios la ven peor, tal como lo evidencian estas dos gráficas, donde las respuestas negativas superan ampliamente las positivas, y es primera vez que esto se presenta.

Como se ve en estos indicadores economicos, a pesar de que la actual crisis no es tan grave como la vivida a comienzos de la década de los ochenta, los empresarios son muy pesimistas en cuanto al futuro. Esta visión puede estar contaminada por la pérdida de confianza en el país y en sus instituciones a raíz de la crisis política. Es indudable que la economía tenía que llegar a un ciclo recesivo después de la "alegría" de la apertura. Pero esta recesión se ha visto acentuada y empeorada por la crisis política. Se ha perdido la confianza en el país y el clima de inversión está en franco y acelerado deterioro. El gobierno, por su parte, no ha contrarrestado los efectos negativos de la destorcida, sino que los ha acentuado, al no acelerar las privatizaciones ni promover la inversión. La caída de la construcción, por ejemplo, podría contrarrestarse con obras públicas.

Ante esta situación, los presidentes de las principales empresas del país dan su opinión para conocer sus planes de contingencia y las fórmulas que sugieren para recuperar la senda de crecimiento. Se les hicieron dos preguntas abiertas:

1. ¿Qué medidas específicas está tomando su empresa para sortear el temporal de la actual recesión económica? 2. ¿Qué sugiere que debe hacerse para superar la actual recesión económica? He aquí los consejos de los protagonistas para capear la crisis

Industriales

• Reducción de costos. • Búsqueda de mercados externos. • Diseño de nuevos productos. • Incremento de la productividad. • Reducción de márgenes. • Mercadeo agresivo: promociones, rebajas de precios y reducción en los márgenes frente al mayorista.

Por primera vez los industriales están liquidando inventarios, si es necesario por debajo del costo, para rotar el capital.

Dentro del plan de control de costos es prioritario reducir el personal o no reemplazar vacantes. Las compañías exportadoras trabajan en aumentar su productividad, para compensar el efecto de la revaluación del peso.

Los petroleros están muy preocupados con las acciones de la guerrilla, cada vez más cerca de los campos petroleros, o entrando incluso a los campos a volar pozos, situación que sólo se había presentado una vez en los últimos diez años. Para los petroleros es fundamental acabar con la amenaza guerrillera.

Pero lo más significativo es que las empresas están pensando a largo plazo, por lo que algunas de ellas se involucraron en procesos de modernización e innovación tecnológica, con miras a mejorar sus procesos productivos y su eficiencia.

Sector financiero

La principal preocupación del sistema financiero es el deterioro en la cartera. Por esta razón la labor de las entidades financieras se ha enfocado a mejorar el recaudo de las deudas actuales y a prevenir sorpresas con las futuras.

• Afinar criterios para la selección de clientes. • Mayor control en la calidad de la cartera en los préstamos nuevos. • Mejorar el cobro de cartera vencida. • Control de gastos. • Diversificación de riesgos, ampliando el portafolio de captación, tecnificándose y diseñando nuevos productos.

Constructores

• Freno en la iniciación de nuevos proyectos. • Agresiva labor de preventas antes de empezar una obra. • Diversificación del producto inmobiliario para conquistar distintos segmentos de mercado.

Las constructoras están dedicadas a redimensionarse para incrementar su productividad y adaptar la organización interna a los ciclos de auge y depresión propios del sector. Los constructores pequeños u ocasionales han salido del mercado. Si no se prevende por lo menos el 50% de un proyecto, no se empieza.

Comercio

Los comerciantes siguen la tendencia de los demás sectores de la economía. Controlar gastos, reducir costos, racionalizar inventarios y mejorar la calidad de la cartera. Están liquidando inventarios a precios muy bajos, para prepararse para diciembre y así "salvar" el año.

Ahora, en cuanto a las fórmulas sugeridas para salir de la crisis, muchas le corresponden al gobierno:

• Control al gasto público. • Reducción de la inflación. • Limitar el intervencionismo del gobierno en la actividad económica, por ejemplo eliminando los controles de precios. • Restablecer el control aduanero para evitar el contrabando. • El Estado no debe absorber tantos recursos del sector privado. • Revisión de las cargas parafiscales sobre la nómina que hoy ascienden a la exagerada suma de 40%. • Mejorar las relaciones con Estados Unidos. • Penalizar el contrabando. • Reimplantar la extradición para acabar con el narcotráfico. • Impulsar las privatizaciones. • Incentivar la inversión extranjera. • Definir y ejecutar las inversiones en infraestructura. • Flexibilizar la política monetaria para bajar las tasas de interés. • Revisar el sistema de crédito hipotecario para vivienda. • Recuperar el clima de inversión a través de acciones concretas que resuelvan el problema de inseguridad que vive el país. • Frenar la revaluación. • Freno a la inseguridad provocada por la delincuencia común, la guerrilla y el narcotráfico.

Otras son un conjunto de acciones de la sociedad:

• Realizar una concertación entre la sociedad civil y el gobierno para sacar adelante el país. • Solucionar la crisis política para recobrar la confianza de los empresarios hacia la inversión y la toma de riesgos. • Eliminar la incertidumbre hacia el futuro.

 • Dinamizar el comercio internacional para compensar con mercados externos la baja demanda doméstica. • Se recibieron respuestas drásticas como "el presidente debe renunciar, el Congreso renovarse y el populismo terminarse". Otros piden cerrar el Congreso y hacer un frente unido contra el narcotráfico y la guerrilla. • Dar la batalla antinarcos, para evitar sanciones comerciales, que de venir, serían catastróficas para la economía. • Se lanzó la idea de "retomarse" el Congreso, lanzando una lista con 40 personas del sector privado de excelentes calidades.

Es una lástima que cuando la economía parecía encaminada por la senda del crecimiento, este gobierno no haya contrarrestado el déficit en balanza comercial y el déficit crónico en cuenta corriente con mayores entradas de capital provenientes de privatizaciones.

Tampoco se está estimulando la inversión, extranjera y doméstica, y en este punto es fundamental la pérdida de confianza de los inversionistas. Es aquí donde es más palpable el efecto de la crisis política. Los proyectos de inversión, que venían creciendo en el gobierno, están paralizados a la espera de que las condiciones del país cambien. Se podría estar moviendo en forma inmediata el sector de comunicaciones y obras públicas, pero la debilidad del gobierno paralizó la privatización de las telecomunicaciones y las nuevas concesiones en carreteras. Para los empresarios, gran parte de la solución debe provenir del mismo gobierno.

 

 

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