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domingo 27 de septiembre del 2020
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El secreto de mi felicidad

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Tengo tiempo de no escribir y quiero iniciar este artículo, recordando un poco de mi infancia, puedo decirles, querido lector, que fue una infancia feliz, tal vez nunca tuve algunas cosas que tenían algunos de mis amigos, pero fui feliz, aunque tuve muchas dificultades, recuerdo que tenía un par de zapatos para la escuela y unas tenis para estar en la casa, eran tenis que no eran de marca, pero funcionaban y cumplían su propósito, cuando uno es niño, nuestra felicidad tal vez se reduce a un juguete deseado, para una navidad anhelaba tanto que llegara el 24 para ver regalos bajo el árbol navideño, uno a esa edad no imagina las penurias que pasaban nuestros padres para traer comida a nuestras mesas, pero nuestro corazón era inocente y espera siempre un regalo, ese día pude ver que mi regalo era obviamente un balón, por la forma en que estaba forrado, cuando lo abrí no hubo mucha sorpresa, creo que la sorpresa más grande fue ver que era un balón viejo y usado, de segunda, mis lágrimas corrieron por mis mejillas, me sentía infeliz en ese momento.

Luego para otra navidad, recuerdo que fui a comprar mi regalo de navidad días antes, escogí un camión, no teníamos para comprar papel navideño, entonces mi mamá y yo tomamos pedazos de papel de regalo y lo forramos como se pudo, la idea era poder abrirlo para navidad, esa navidad fui feliz, y de esa forma les puedo contar muchas navidades de mi infancia, pero son las que más recuerdo, que a pesar de no tener tanto, me sentí feliz siendo niño, jugando a las escondidas, corriendo por las calles, saltando la cuerda, haciendo trenes con latas vacías de sardina y atún, o jugando con un aro viejo de bicicleta, haciéndolo girar con un pedazo de palo, jugando con bolinchas y trompos. Conforme fui creciendo tenía más metas que cumplir, anhelaba algo mejor, en la primaria, en algún momento recuerdo que tuve que recolectar café para poder comprarme mis cuadernos, con lo poco que me dieron de dinero, compré mis cuadernos, eran de papel periódico, pero me sentí feliz y orgulloso, porque yo mismo me los compré, no fue fácil, luego tuve que ir al colegio o la secundaria, como se conoce en otros países, con apenas los pasajes de bus, no tenía ni para comprarme algo de comer en los recreos, pero en ese momento mi felicidad y motivación fue superarme y llegar a pensar en un mejor futuro, cada buena nota alcanzada era un premio a mi esfuerzo y esto me hacía feliz, pasé muchas horas en las bibliotecas de las universidades públicas, no podía comprarme los libros, entonces tenía que ir y sacar copias para estudiar.

Cuando terminé mi secundaria, y pude empezar a trabajar comencé a sentirme más feliz, recibí mi primer salario, no era mucho, pero yo me lo estaba ganando, fue lo máximo esa sensación de superación, al fin pude comprarme la cama que tanto quería, y cambiar mi viejo catre, que nadie podía dudar que era mío, porque tenía la forma de mi espalda, luego pude ayudar más económicamente a mi familia, reparé mi cuarto, pude ponerle cielo razo y puerta, y por fin pude tener una televisión para ver lo que yo quería, luego compré mi primera computadora, de segunda, pero para mí era como nueva y la mejor. Conforme pasaron los años pude entrar a la universidad y seguir estudiando, ya tenía más metas, y eran más elevadas, quería comprarme mi casa y quién sabe tal vez un día un automóvil.

Hoy les puedo decir queridos lectores, que no he terminado mi universidad, aún me falta, pero si he alcanzado otras metas importantes en la vida, ahora tengo mi casa propia, en el mismo barrio de mis padres, no es un súper barrio, es un barrio que tiene necesidades, está en desarrollo, hay mucho por hacer, hay niños que reflejan al niño que fui, y creo que eso hace que no me importe seguir aquí, es donde crecí, y aunque muchos de mis amigos se han ido, buscando mejores opciones, yo seguiré aquí buscando nuevas oportunidades y metas para ser feliz, tengo un automóvil, un buen puesto de trabajo, una preciosa y hermosa hija, que es mi tesoro, ella se ha convertido en un motor en mi vida, no tengo un auto del año, ni la mejor casa del mundo, ni tampoco he sacado una licenciatura.

Pero a través de los años y las vivencias que he tenido, les puedo decir algo, usted que lee mi artículo,  todo esto que me ha hecho feliz hasta el día de hoy, les puedo decir que el secreto para valorar y apreciar tanto lo alcanzado, no es haber pasado dificultades y necesidades en diferentes etapas de mi vida, es haber aceptado que todo me fue dado por la gracia de alguien que me amo antes de que yo lo amara, esa persona es Jesús, desde niño mi abuela me decía recuerda darle siempre gracias a Dios, y que sin él nada somos, uno cada día tiene nuevas metas en esta vida, quiere un mejor auto, un mejor empleo, más títulos, y les puedo mencionar muchas cosas más, pero nunca nos vamos a saciar, somos seres humanos y el ser humano en sí mismo busca su desarrollo en todas las áreas, cada día quiere ser mejor, es algo que está en cada persona de este planeta, sea de donde empiece a caminar en este mundo, sea que este en la miseria o en la abundancia, pero solamente cuando vemos la vida con los ojos que Jesús la ve, comprendemos que sea con mucho o con poco, fuimos creados no para existir, para alcanzar solo esas metas terrenales, fuimos creados para algo más, fuimos creados para recibir de Dios, el título de ser llamados hijos de Dios, amigos de Jesús, todos los días de nuestra vida debemos buscar nacer de nuevo y recibir la fuerza, la felicidad, la motivación, el amor, la bondad, la llenura que solamente viene del Espíritu Santo de Dios, les puedo decir, querido lector, que nada, absolutamente nada me ha llenado como tener una relación personal con Jesucristo, sentir su Presencia cerca de mí, elevando en la intimidad un canto con todo mi corazón y con todas mis fuerzas, eso querido amigo es lo mejor de este mundo, y del venidero también.

Veo tantas personas llenas de frustración y estrés cada día, amigos y compañeros de trabajo, anhelando alcanzar más metas terrenales, más títulos, un mejor trabajo, mejores bienes materiales, endeudándose cada día más, personas que incluso están en la iglesia, queriendo ser mejores líderes, con qué fin?, llenándose de frustración porque que no lo alcanzan?, y eso va a seguir así, es una constante, eso es la vida del hombre, vanidad de vanidades, te has dedicado a alcanzar durante toda tu vida esto, no digo que no lo alcances, que dejes tus metas botadas, porque no se trata de eso, más bien ayuda a otros a alcanzar las suyas, solo quiero hacerte ver, que nunca vas a ser completamente feliz, porque la naturaleza humana es así, es insaciable, alcances tus metas o no, puedes ser completamente feliz, porque tu felicidad verdadera debe venir de cómo ves la vida a través de los ojos de Jesús, de sentirte feliz por la llenura de su Espíritu Santo, Jesús dijo: porque fácil es mi yugo y ligera es mi carga, si Él lo dijo es porque es así, pero nos afanamos tanto como aquella mujer que servía mientras Jesús hablaba, lo mejor que puedes alcanzar en esta vida, es escuchar la voz del Señor que te llama, y si has llegado a leer hasta este punto, es porque Él te está hablando y llamando, deposita hoy en Él tus miedos, tus cargas, tus aflicciones de la vida diaria, tu estrés, tu dolor y enfermedad, para que con su fuerza y la llenura de su Santo Espíritu, puedas reposar en cualquier situación que te encuentres, no te rindas porque Él te ayuda a seguir el camino, no desmayes y se valiente, cambia esa felicidad falsa que da el mundo, por la felicidad verdadera de Cristo Jesús, entrega tu corazón, solo tienes que arrodillarte donde sea que estés y eleva una oración al cielo, y dile: Señor perdona mis pecados, he vivido mi vida sin ti, he alcanzado metas, que me han hecho feliz, pero solo Tú puedes darme la verdadera felicidad que busca mi espíritu, hoy te entrego todo lo que soy, mi corazón y mi espíritu, se mi motor en la vida, límpiame con tu preciosa sangre, enséñame a amarte con todas mis fuerzas hasta el fin de mis días, amén.

Si hiciste esta oración de corazón, te puedo decir que has nacido de nuevo y eres una nueva criatura en Cristo Jesús, puedes estar seguro que vas a conocer una felicidad verdadera y vas a ver el mundo de otra forma y Él te va a dar propósito en la vida.

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