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¿Cómo afecta el tabaco a tu salud oral?

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Barcelona, 31 de marzo de 2017- La inmensa mayoría de la población sabe y reconoce que el consumo de tabaco es muy perjudicial para la salud. Entre muchas de sus consecuencias negativas se ha demostrado que aumenta el riesgo de cáncer, empeora la recuperación en infecciones y aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca. Sin embargo, mucha gente desconoce totalmente sus riesgos para la salud bucodental. Por ello, los dentistas de las clínicas Abaden, grupo dental familiar con más de 32 años de experiencia en el sector, subrayan la importancia de reducir o acabar con el consumo de tabaco y ponen en relieve algunas de sus consecuencias negativas: Incrementa el riesgo de tener caries y enfermedades en las encías, ya que altera los mecanismos de defensa del organismo. Reduce la efectividad de los tratamientos para las enfermedades de las encías. Por lo que, aumenta las probabilidades de perder los dientes por caries, enfermedad periodontal, etc. Interfiere en múltiples procesos celulares, como en el retraso de la cicatrización de heridas de la boca. Puede provocar mal aliento (por el olor en sí del tabaco y por variaciones de la microbiota bacteriana de la boca) y altera el gusto. Causa manchas en los dientes. El cuidado de las encías El tabaco es el segundo factor modificable más importante, después del control de placa, para el desarrollo de enfermedad periodontal. En Abaden, un 17% de los pacientes declaran ser fumadores diarios, así como el 40% de los pacientes de periodoncia que se han tratado en los últimos 2 años. ¿Cuáles son las consecuencias? La nicotina reduce el flujo de sangre a las encías, lo que impide que reciban los nutrientes que necesitan. Además, los fumadores suelen presentar un incremento de los monocitos en sangre periférica con alteraciones en su funcionalidad, lo que puede conllevar un déficit en la eliminación de los patógenos de la cavidad oral. Asimismo, la exposición al tabaco de algunos linfocitos (del tipo B y T) disminuye su proliferación y producción de inmunoglobulinas protectoras frente a los patógenos orales. De este modo, las bacterias se acumulan alrededor de los dientes y las encías, ocasionando que se formen bolsas profundas alrededor de estos mismos. Las bacterias dañinas producen una mayor destrucción del conjunto de elementos de sujeción del diente y, en consecuencia, se agrava la posibilidad de retracción de encías y pérdida de hueso que rodea a los dientes. Según numerosos estudios, el tabaco aumenta de 5 a 20 veces, el riesgo de padecer una enfermedad periodontal en comparación con la población no fumadora. La mayoría de los estudios también recogen que los fumadores con periodontitis responden menos favorablemente a los tratamientos periodontales. Tabaco y cáncer oral El tabaco contiene alrededor de 4.000 sustancias, de las cuales solamente la nicotina es adictiva, con más de 60 productos de combustión carcinogénicos con capacidad para unirse al ADN y alterarlo. Además, éste aumenta el estrés oxidativo de los tejidos y, por lo tanto, aumenta el daño a las proteínas, lípidos, carbohidratos y el mismo ADN. Miles de personas desarrollan cáncer oral cada año y el 90% se debe al consumo de tabaco y alcohol. Más de 8.000 personas mueren cada año debido a este tipo de cáncer, puesto que se suele detectar en fases avanzadas y solamente alrededor del 50% sobreviven cinco años o más. Por todas las consecuencias negativas de este hábito, los dentistas de Abaden desaconsejan el consumo de tabaco y recomiendan combatir los radicales libres incrementando el consumo de alimentos ricos en vitaminas E (como frutos secos, cereales integrales, pescado y yema de huevo) y C (como kiwi, naranjas, mandarinas, pomelos, fresas, mango, papaya, melón y tomate).

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Abaden

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