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viernes 18 de septiembre del 2020
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A propósito de unas cartas de Paulo Freire

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A propósito de unas cartas de Paulo Freire

A propósito de una carta

José Martí: Hombres recogerá quien siembre escuela.

Cartas a quien pretende enseñar, de Paulo Freire es un documento de consulta casi obligatoria en los eventos e formación docente por la profundidad académica y el valor filosófico de cada uno de sus párrafos. Su autor, el reconocido investigador brasilero Paulo Freire, quien además ocupó el cargo de secretario de educación de Sao Paulo es una de las plumas más reconocidas en los movimientos pedagógicos latinoamericanos.

Es un valioso aporte para plasmar la necesidad de dignificar la profesión docente y hacerlo desde adentro y desde afuera, pero principalmente a partir de la del ejercicio cotidiano del este oficio que, en la práctica es uno de los más bellos artes ejecutados por el talento ilimitado de los seres humanos.

Nos llama la atención un hecho particular: los maestros de las escuelas brasileras, según narra Freire, son llamados por el mote de tío, lo que da idea de un grado de gran cercanía entre la familia y el educador, lo cual puede ser bueno porque derriba barreras de separación, pero tiene su punto negativo en el hecho de que a los maestros se les llega a querer tanto como a los tíos y se les paga como a ellos: con palabras de agradecimientos (gracias tío, lo quiero mucho) y no mucho más.

En primer lugar es importante anotar que, a diferencia de Brasil, en Colombia no se ha llegado a un grado de estrecha relación afectiva entre la familia, los niños y la maestra como para llamarla tía y mucho menos para considerarla como tal. Una maestra es la maestra, la seño, la profe…en fin son múltiples las formas de denominarlas, pero aún no se le asigna un apelativo propio de la cercanía familiar.

En Colombia y, especialmente en el departamento de La Guajira, un tío es una persona a quien se quiere y se respeta. Se le llama así no sólo al hermano del papá o de la mamá sino a los mejores amigos de los progenitores, a los primos cercanos o lejanos y, de manera más general a toda persona cuya edad es mayor que la del sobrino adoptivo.  La figura del tío es muy importante porque en ciertos casos es un corresponsable de la crianza y en algunas ocasiones  es quien asume la crianza del menor cuando el padre biológico llega a faltar especialmente en los casos de muerte prematura.

Dentro de la comunidad wayüu como sabemos, los tíos maternos tienen unas consideraciones muy especiales y cuentan con un grado muy alto de responsabilidad en la crianza, la formación y la protección de los sobrinos.

Sin embargo, a los maestros no se les llama tío, por el hecho mismo de ser maestro. Sin embargo, hechas las aclaraciones anteriores se pueden mencionar varias coincidencias relacionadas con el  trato a la maestra o al maestro brasilero y el que se da en Colombia: los maestros son elogiados, se reconoce su trabajo, se dicen cosas muy bellas sobre la importancia de su profesión, pero todo esto difícilmente se traduce en un mejoramiento sustancial de sus condiciones laborales.

Colombia es un país de profundas desigualdades sociales y una de las formas en que esto se puede evidenciar es en el bajo salario que se le paga a los profesores en comparación con el que obtienen otros profesionales con igual experiencia y acumulación de títulos académicos. Al igual que en Brasil es necesario redimensionar la profesión para que al maestro no se le consideres solo un ser humano dotado de buenas virtudes, sino también como un profesional que vale y merece que su trabajo sea reconocido de mara práctica, material y concreta.

Para que esto suceda es el propio maestro el llamado a hacer que su profesión valga. Por esta razón es bueno que supere sus miedos y asuma el reto de luchar al lado de los suyos para que la sociedad, la familia y los gobernantes por fin entiendan que la sencilla persona que cruza la calle con un bolso colgado al hombro unos libros en la mano y la sombrilla  en la otra, tiene la preparación, la inteligencia y, sobre todo, la misión más importante que se le pueda encomendar a alguien, como lo es formar la generación de relevo.

 

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