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domingo 26 de septiembre del 2021
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Ricardo Corazón de León. ¿Un rey homosexual?

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Ricardo Corazón de León. ¿Un rey homosexual?Leonor de Aquitania.

El 8 de septiembre de 1157, la reina de Inglaterra, Leonor de Aquitania, una de las figuras históricas más significativas de la historia medieval, daba a luz a su sexto hijo. Se encontraba en el palacio de Beaumont, en Oxford, y acababa de parir a un niño, que pasaría a la historia como Ricardo Corazón de León.

Leonor de Aquitania, había sido reina consorte de Francia hasta el año 1152, en que el papa declaró nulo su matrimonio con Luis VII de Francia. El motivo oficial de la nulidad matrimonial fue el parentesco existente entre ellos, aunque el motivo real fueron las serias dudas que el rey francés tenía sobre la fidelidad de su esposa. Estas dudas no eran descabelladas, pues parece cierto que Leonor de Aquitania había mantenido relaciones íntimas con su tío Raimundo de Poitiers, durante los meses que ella pasó en Turquía.

Con Felipe VII de Francia, Leonor tuvo dos hijas: María y Alix. Sólo habían transcurrido seis semanas desde la anulación de su primer matrimonio, cuando Leonor se casaba con Enrique de Plantagenet, conde Anjou y duque de Normandía. Un año más tarde, Enrique de Plantagenet era coronado como rey con el nombre de Enrique II de Inglaterra. De este modo, Leonor de Aquitania, se convertía en reina consorte por segunda vez: primero en Francia y ahora en Inglaterra.

Con Enrique II, tuvo ocho hijos. Ricardo fue el fruto de su cuarto parto. Ya había tenido dos niños (Guillermo y Enrique) y una niña (Matilde). Tras Ricardo nacieron cuatro hijos más (Godofredo, Leonor, Juana y Juan I “Sin Tierra”).

La historia es caprichosa y si en su primer matrimonio, fue ella la infiel, en sus segundas nupcias, fue ella la engañada en numerosas ocasiones. Cansada de las infidelidades y los desprecios de Enrique II, se separó de él, volvió a Francia y estableció su propia corte en Poitiers, rodeada de poetas, trovadores, artistas y juglares.

La infancia de Ricardo Plantagenet.

El joven Ricardo, aunque nació en Oxford (Inglaterra) tenía sus antecedentes familiares, tanto maternos (Aquitania) como paternos (Normandía) de origen francés. Tras la separación de sus padres, marchó junto a su madre y recibió una esmerada educación.

Las crónicas de la época  lo describen como un joven apuesto, de casi dos metros de altura, fuerte y muy atractivo. Tenía la piel clara, los ojos azules y una larga melena rubia, leonina, que contribuyó, junto a su osadía e impulsividad,  a su apodo de Corazón de León.

Se dice de él que era extremadamente fuerte. Cuentan los historiadores que partió en dos, con un solo golpe de su espada, a un sarraceno con su armadura. Su espíritu era fogoso, turbulento e impulsivo. No destacaba precisamente por ser reflexivo. Era generoso y poseía una voluntad de hierro y una acreditada valentía.

En Ricardo Corazón de León parecen confluir todas las virtudes del caballero medieval y todos los tópicos del amor cortés. Era un destacado trovador y componía poemas en varios idiomas. Era un músico de gran sensibilidad, que en no pocas ocasiones, dejaba su puesto de honor y se ponía a dirigir el coro de los monjes en las iglesias.

Su curiosidad y afán de saber, parecían no tener límites. Fue un hombre cultivado y sensible, pero también un fiero y formidable guerrero. Ya desde su juventud demostró sus cualidades innatas para el combate y la estrategia. Sus cualidades como político eran bastante más escasas que sus dotes guerreras. Poco responsable con sus obligaciones como monarca, buscó la lucha y las contiendas durante toda su vida y acostumbró a Inglaterra a vivir sin rey.

Ricardo I de Inglaterra.

Ricardo se enfrentó, alentado por su madre, contra su padre, el rey Enrique II. Se dice que otro de los motivos de la rebelión fue que su prometida (Adela o Aelis) se había convertido en amante de su padre.  En el enfrentamiento, fue derrotado y su madre, Leonor, fue recluida en un convento.

Sofocó numerosas revueltas de los nobles de Aquitania y de Angulema, demostrando una gran crueldad, y ganando una merecida reputación como comandante de sus tropas. Se enfrentó de nuevo a su padre y a su hermano mayor, Enrique, heredero del trono. En 1183, muere su hermano Enrique, y Ricardo se convierte en heredero, aunque sigue luchando contra su padre y contra su hermano menor, Juan, a quien su padre quiere dejar el trono.

Se alió con el rey francés, Felipe II, hijo del primer marido de su madre, para luchar contra su padre y su hermano. En 1189, los aliados derrotan al rey de Inglaterra en la batalla de Ballans. Ricardo es nombrado heredero y poco después, en el mes de julio de 1189 muere su padre. El 3 de septiembre, en la abadía de Westminster, con toda la solemnidad, Ricardo I es coronado como rey de Inglaterra.

Masacre de judíos en Londres.

En su coronación, las mujeres y los judíos fueron excluidos de la ceremonia. Muchos judíos fueron desnudados, azotados y expulsados de la corte. Se propagó el rumor de que Ricardo I quería acabar con los judíos, y se produjo una auténtica masacre en Londres.

Muchos judíos fueron torturados, quemados o asesinados. El arzobispo de Canterbury criticó con dureza estos hechos, manifestando que si el rey no reaccionaba como un hombre de Dios, se convertiría en un hombre del diablo. Ricardo, ante la inestabilidad producida, ordenó castigar a los culpables y acabar con la persecución, cosa que no llegó realmente a suceder, pues un año más tarde se repitió la matanza de judíos en la ciudad de York.

La tercera cruzada.

Al poco tiempo de haber sido nombrado rey, Ricardo I empezó a preparar la III Cruzada contra Saladino, que había tomado Jerusalén. Impulsado por su espíritu caballeresco y su ardor guerrero, decidió partir a Tierra Santa, junto a su enemigo el rey de Francia Felipe II y el Emperador de Sacro Imperio Germánico, Federico Barbarroja.

Las desavenencias entre Ricardo y Felipe, hicieron fracasar la cruzada. Los monarcas habían partido por separado y debían reunirse para combatir juntos a Saladino. Pero Ricardo se entretuvo tomando la isla de Chipre. Federico Barbarroja murió y tras la toma de la ciudad de San Juan de Acre, en Palestina, Felipe II volvió a Francia, alegando una enfermedad, pero en realidad, irritado con Ricardo I por su impulsividad. El duque de Austria, que se había sentido brutalmente ultrajado en la lucha por san Juan de Acre, también abandonó Palestina, enemistado con Ricardo.

Aunque Ricardo llegó a tomar Jerusalén, se vio solo y abandonado por sus aliados y pactó una tregua de tres años con Saladino. Éste se quedaba con la ciudad, pero permitía la visita de los peregrinos cristianos a los santos lugares, sin pagar impuestos.

Tras pactar con Saladino, Ricardo decidió regresar a Inglaterra, conocedor de que Felipe II había intrigado con los austriacos y el hermano menor de Ricardo, Juan “Sin Tierra”.

Regreso a Inglaterra.

El regreso de Palestina fue muy accidentado pues una tormenta le obligó a desembarcar en Dalmacia. Disfrazado de templario, fue apresado por el duque de Austria y entregado al Emperador del Sacro Imperio Germánico, Enrique VI. Permaneció prisionero, hasta que el emperador le liberó tras cobrar un fabuloso rescate.

Volvió a Inglaterra y perdonó a su hermano, Juan Sin Tierra, que había tratado de coronarse rey. Al poco tiempo, volvía abandonar Inglaterra para luchar contra el rey francés, que trataba de arrebatarle Normandía.

Tras acordar una tregua con el rey de Francia, su espíritu bravucón y aventurero le llevó a una nueva contienda contra un noble feudal, el vizconde de Limoges, que se había sublevado. El vizconde se refugió en el castillo de Châlus.

Ricardo atacó el castillo y lo tomó por la fuerza. Mientras paseaba sin su armadura, alrededor del castillo, Ricardo fue herido por una flecha, disparada con una ballesta por un niño, desde lo alto de la muralla. Ricardo perdonó la vida al niño y poco después murió en brazos de su desconsolada madre. Su hermano Juan I “Sin Tierra” heredó el trono de Inglaterra.

La homosexualidad de Ricardo Corazón de León.

Ríos de tinta se han vertido, desde que en 1947, John H. Harvey publicara su libro “Los Plantagenets: 1154-1485” donde sugiere que el rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León pudiera ser homosexual. Esta hipótesis levantó ampollas en los fieles defensores de Ricardo: el caballero ideal, el valiente guerrero, el trovador idílico, la viva reencarnación del Amor Cortés.

Pero la tormenta sólo acababa de comenzar. En 1968 se estrena la película británica “El León de Invierno”, dirigida por Anthony Harvey. Katharine Hepburn, interpretando a Leonor de Aquitania, ganó el Oscar a la mejor actriz. Anthony Hopkins interpreta a Ricardo Corazón de León, Peter O’Toole a su padre, el rey Enrique II y Timothy Dalton a Felipe II de Francia. En una de sus escenas finales, hay una clara insinuación sobre la relación homosexual entre los dos monarcas.

La enorme difusión de la película supuso una aceptación generalizada de la homosexualidad de Ricardo I de Inglaterra, hasta el punto de que la Enciclopedia Británica, al referirse a uno sus más ilustres monarcas, da por confirmado este hecho.

En la actualidad, la mayoría de investigadores piensan, que Ricardo era un hombre con tendencias bisexuales y no exclusivamente homosexuales. De todas formas, hay que reseñar, que aunque el interés por la conducta sexual del rey inglés se disparó en el siglo XX, ya había escritos muy anteriores con alusiones a la homosexualidad de Ricardo. A este respecto, podemos citar: “History of England” de Paul Rapin en 1732, o “Historia de los condes de Poitou” en 1903.

Berenguela de Navarra.

Ricardo estaba prometido desde su infancia con Adela de Francia, (en muchos escritos se refieren a ella como Aelis), pero nunca demostró especial interés por consumar la unión matrimonial. Al parecer, Adela era una de las amantes de su padre, Enrique II. Esto llevó a Ricardo a romper su compromiso con ella, y a instancias de su madre, se casó con Berenguela de Navarra, de la que al parecer tenía un agradable recuerdo de años atrás.

Se casaron en 1191, durante la estancia en Chipre, en la ciudad de Limassol. Uno de los rumores, más extendidos sobre Ricardo, es que nunca llegó a consumar su matrimonio, con Berenguela. Este hecho nunca ha podido ser confirmado y más parece un bulo, alimentado por el dato de la falta de hijos con su esposa, por los largos periodos de separación entre los cónyuges y el notable desafecto que existió en su relación. Ricardo no tuvo descendientes, excluyendo un hijo bastardo, que tuvo siendo muy joven.

Todo parece confirmar que el matrimonio fue consumado, si bien las relaciones sexuales entre la pareja, fueron más bien escasas, A este respecto, el cronista Rogerio de Hoveden, describe como el  4 de Abril de 1195, “Ricardo cayó gravemente enfermo y pensando que iba a morir, pidió confesión, reconoció la indignidad de su vida, se arrepintió de sus acoplamientos ilícitos y, tras hacer penitencia, se unió a su esposa (a la que hacía mucho tiempo que no “conocía”). Los dos se convirtieron en una sola carne y Dios devolvió la salud al cuerpo y al alma de Ricardo”.

Arrepentimiento y penitencia.

En 1191, estando en Messina (Sicilia), antes de partir a Palestina, Ricardo se presentó desesperado en una iglesia. El párraco, que era un capellán francés llamado Renaut de Mayac, quedó sorprendido al ver ante él, al rey de Inglaterra en calzones, con el torso desnudo y el pelo cubierto de ceniza. En pública confesión, Ricardo pidió perdón por sus pecados y por las faltas contra natura a las que se había dejado arrastrar.

Rogerio de Hoveden, cuenta en sus crónicas, como Ricardo fue amonestado públicamente, en repetidas ocasiones por un eremita. En concreto, en 1195, el ermitaño le dijo: “Acuérdate de la destrucción de Sodoma y abstente de los actos ilícitos, sino sobrevendrá sobre ti el legítimo castigo de Dios”. El cronista reconoce, que el rey aspiraba a los deleites de este mundo, más que a los que vienen de Dios y no fue capaz de alejar de su alma los actos prohibidos.

Al poco tiempo, cayó gravemente enfermo y pidió confesión, como hemos contado en el apartado anterior.

La repetición de estos episodios de público y sincero arrepentimiento, en un hombre tan apasionado, como el rey de Inglaterra, nos indica que sus tendencias homosexuales eran intensas. No podemos olvidar, que en la Edad Media el pecado de sodomía era brutalmente castigado. Hemos de suponer, que gracias a su cargo real, a su personalidad arrolladora y a sus notables dotes de trovador y guerrero, la Iglesia toleró sus desviaciones, permitiendo que recibiera el perdón, tras sus públicos arrepentimientos, sin mayor trascendencia.

Ricardo y Felipe II de Francia.

Otro de los datos históricos que apunta a la homosexualidad de Ricardo Corazón de León es su intensa relación con el rey de Francia, Felipe II. En 1187, aprovechando uno de los periodos de paz entre Francia e Inglaterra, Ricardo viajó a la corte de París, donde fue agasajado por el rey francés. Nuevamente, citamos al cronista Rogerio de Hoveden, para conocer la naturaleza de su relación:

“.. Felipe, rey de Francia, le testimoniaba tanto honor que comían todos los días a la misma mesa, en el mismo plato y, durante las noches, el lecho no los separaba. El rey de Francia lo quería como su alma. Tanto se amaban uno a otro que, a causa de la intensidad de ese afecto que existía entre ellos, el rey de Inglaterra, Enrique II, perplejo de estupor, se preguntaba qué significaba aquello… y qué quería decir un amor tan repentino”.

Ante esta descripción, pocos serán los que duden, de que Ricardo y Felipe, fueron amantes. Sin embargo, otros historiadores como John Gillingham y Jean Flori, coinciden al señalar que esa descripción no debe ser interpretada en clave actual, sino de acuerdo a las costumbres del siglo XII. En aquella época era muy habitual manifestar de forma ostensible, mediante gestos, gritos, llanto o contacto físico, los sentimientos.

Para estos dos historiadores, el relato de Hoveden es más lírico que real y sus palabras deben entenderse en un sentido estrictamente político, que busca acentuar la alianza estratégica entre Ricardo y Felipe, el enemigo público de su padre, el rey inglés.

El escritor C. Stephen Jaeger, en su libro “Ennobling Love: In Search of a Lost Sensibility”, llega a la misma conclusión que Gillingham y Flori.

Epílogo.

Ricardo Corazón de León es un personaje histórico fascinante, que ha pasado a la posteridad, no sólo por sus hazañas guerreras, sino también como personaje literario y cinematográfico. Ricardo es el rey al que prestan juramento héroes como Ivanhoe o Robin Hood. Ha sido protagonista de numerosas novelas, de películas, de series de televisión y hasta de videojuegos.

A efectos prácticos, que fuera homosexual o no, carece de toda importancia. Independientemente de sus inclinaciones sexuales, el rey de cabellera leonada, el fiero guerrero, el trovador delicado, seguirá siendo una leyenda, que permanecerá inalterable a lo largo de los años.

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Acerca del autor

Gerardo Castaño Recio colabora con Nuestro Psicólogo en Madrid

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