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viernes 30 de octubre del 2020
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¿Existe evidencia de la utilización de Agentes virales como armas biológicas y agentes de bioterrorismo?

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¿Existe evidencia de la utilización de Agentes virales como armas biológicas y agentes de bioterrorismo?

Resumen

Objetivo: Determinar la existencia de evidencia científica sobre la utilización de agentes virales como armas biológicas y agentes de bioterrorismo. Materiales y Métodos: Se realizó búsqueda de información en fuentes confiables, aplicando la metodología estudiada, utilizamos descriptores controlados, operadores booleanos y refinamos por medio de filtros de búsqueda, encontrando así en bases de datos, Science Direct y Cielo, evidencia científica, específicamente en artículos y capítulos de libros que nos permitieron desarrollar una línea de tiempo con los referentes sobre la utilización de agentes biológicos como armas biológicas y agentes de bioterrorismo. Resultados: En el proceso de búsqueda de evidencia científica sobre sobre la utilización de agentes virales como armas biológicas y agentes de bioterrorismo se encontró evidencia clara y contundente sobre la utilización de agentes biológicos como armas de destrucción masiva, se determinó la línea de tiempo que nos permitió establecer claramente el año, lugar, país, tipo de arma y fines bioterroristas. Conclusiones: Se determinó mediante una línea de tiempo la utilización de agentes biológicos como armas biológicas generadoras de bioterrorismo en el mundo.

Palabras Clave: Agentes virales, Arma biológica, Bioterrorismo, Biotecnología.

 

Intro ducción

En el siguiente artículo desarrollaremos un proceso de búsqueda ordenada en el tiempo, que nos permita identificar conocimiento histórico y referentes sobre la utilización de agentes virales como armas biológicas en diferentes lugares del mundo siendo estos agentes de bioterrorismo, para este fin pretendemos dar a conocer el orden cronológico de los principales eventos registrados por la literatura internacional y cumplir con el objetivo. Las armas biológicas son microorganismos , en particular bacterias, virus y hongos, pero también otros organismos, que pueden dispersarse deliberadamente para incapacitar o causar enfermedades y la muerte a humanos, animales o plantas. Los agentes de guerra biológica pueden ser naturales o genéticamente modificados. La modificación genética de los microorganismos es común y es preocupante si la técnica se usa incorrectamente, ya que el progreso en la biotecnología celular y molecular ha abierto nuevas y peligrosas posibilidades (1).  Materiales y Métodos: Se realizó la búsqueda en Bases de Datos  Science Direct y Scielo, artículos publicados entre  febrero de 2000 y enero de 2020, utilizando descriptores controlados DeCS – MeSH “agentes virales”, “arma biológica”, Bioterrorismo”, “Biotecnologia”, “Viral agents”, “Biological weapon”,  “Bioterrorism”, “Biotechnology”, adicionalmente se utilizaron operadores booleanos o delimitadores AND, OR, NOT. En el análisis de aquellas publicaciones relevantes se identificaron citas biográficas pertinentes, siendo incluidas en la recopilación de la literatura revisada. Para la búsqueda de información se utilizaron los idiomas inglés y español. Resultados: Un arma biológica se define según Lazo (2002) como un agente biológico, animal, insecto, bacteria, protozoo, planta, virus, etc., que tenga el potencial de ser empleado con fines militares, bélicos, terrorismo y en especial en el trascurso de un conflicto. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (1970) en el reporte de aspectos de salud inherentes a armas químicas y biológicas, aún vigente, define un arma biológica como el empleo de microorganismos como bacterias, protozoos y virus en el campo militar (2). Se han clasificado múltiples agentes virales como posibles armas de destrucción masiva o agentes para el terrorismo biológico. Agentes como la viruela, los virus de la fiebre hemorrágica viral, los agentes de encefalitis viral y otros son motivo de preocupación porque son altamente infecciosos y relativamente fáciles de producir (3).

El uso de las armas biológicas, en realidad no es patrimonio del hombre moderno, se sabe que el hombre de Neanderthal colocaba heces de animales en sus flechas para incrementar su poder letal. El uso de agentes biológicos con el objeto de agredir, incapacitar o matar al adversario ha sido un fenómeno que se ha repetido en múltiples ocasiones en la historia del hombre. Así por ejemplo, el uso de toxinas naturales derivadas del ergot fue utilizado por el ejército asirio 600 años AC con la finalidad de invadir y conquistar el Asia occidental. En Ucrania 1346, el ejército atacante experimentó una epidemia de peste bubónica, se describe de manera muy plausible cómo los mongoles transmitieron la peste arrojando cadáveres enfermos con catapultas a la ciudad sitiada, y cómo los barcos que transportan soldados genoveses, las pulgas y las ratas que huían de allí lo llevaron a los puertos del Mediterráneo. Hacia enero de 1531, Francisco Pizarro habiendo conseguido la autorización del rey Carlos I, emprendió la conquista definitiva del Perú, con un reducido ejército de 166 hombres y 25 caballos, durante el proceso de conquista fallecieron alrededor de 1527 víctimas de la epidemia de viruela que asolaba al Tahuantinsuyu. Continuando con la línea del tiempo encontramos otro caso de peste negra utilizado como agente biológico con fines bioterroristas fue la estrategia bélica que utilizó el ejército Ruso contra Suecia en 1710. En 1763, el ejército británico en América, en guerra con los franceses, mandó cobertores y frazadas previamente utilizados en un hospital de indígenas con viruela. El cloro se utilizó por primera vez como arma química durante la Primera Guerra Mundial en 1915 por las fuerzas militares alemanas en Ypres, Bélgica. El uso militar de agentes de guerra químicos y biológicos en tiempo de guerra demostró su nivel de efectos tóxicos en los seres vivos, es decir, condujo a la destrucción masiva, y las ocasiones en que estos agentes tóxicos habían sido utilizados contra civiles por terroristas destacaron que estos agentes podrían ser un peligro para toda la comunidad mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos países intentaron adquirir una capacidad BW. Entre ellos estaban los Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Japón y Hungría. Los programas armas biológicas del Reino Unido y Canadá se iniciaron en la década de 1930. Ambos programas se centraron en agentes nocivos para cultivos y animales. En 1941, el Reino Unido había desarrollado el ántrax como agente contra el ganado. Canadá realizó un extenso trabajo sobre la peste bovina. Es bien sabido que Irak, desde la década de 1970, ha tenido un programa de armas biológicas bien desarrollado, que incluye bombas y misiles SCUD llenos de  bacterias de antráx, toxina botunínica y aflatoxina, esto fue motivo de gran preocupación durante y después de la Guerra del Golf (1). En 1972, se firmó un acuerdo entre las grandes potencias para no producir, investigar, ni almacenar agentes infecciosos que pudieran ser utilizados como armas biológicas. Entre los países que firmaron el acuerdo estaba Estados Unidos, la antigua Unión Soviética e Irak. Pese al acuerdo, la producción de ántrax por la Unión Soviética quedó en evidencia luego del accidente de Sverdlovsk en 1979, donde se produjo una liberación masiva de esporas de Bacillus anthracis desde un recinto militar, En 1991 y luego en 1995, Irak reconoció ante la Naciones Unidas que continuó trabajando con armas biológicas como ántrax y toxina botulínica, intentando además perfeccionar la modalidad de distribución de ellas incorporándolas dentro de misiles, bombas o cilindros aerosolizadores. Las revelaciones de que Aum Shinrikyo, el culto japonés responsable del ataque con gas sarín en el sistema de metro de Tokio en 1995, experimentó en múltiples ocasiones rociando ántrax desde los tejados del centro de Tokio. En EEUU, año 2001 cartas con ántrax contaminaron a cientos, si no miles de personas, pero causaron solo unas pocas bajas. Sin embargo, el impacto de este ataque todavía se siente hoy en día, a través de la cantidad de cartas en polvo y paquetes sospechosos que se envían regularmente a las oficinas públicas. Los eventos que se desarrollaron entre noviembre de 2002 y junio de 2003, que anunciaron la aparición del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), demostraron efectivamente una desventaja significativa de la globalización y los viajes aéreos: la capacidad de diseminar rápidamente infecciones respiratorias letales en todo el mundo. La epidemia de ébola, que estalló en África occidental desde finales de 2013, ha vuelto a destacar el posible uso del virus como agente de guerra biológica , además, dada la propagación de la epidemia en África occidental en 2014 y 2015, se evaluó la posible diseminación del virus desde un entorno urbano, considerando la posibilidad real de usar este agente como agente de bioterrorismo en diferentes escenarios, y los posibles efectos sobre la estabilidad de una o más naciones. Como proveedores de atención médica individuales, debemos agregar los agentes exóticos a nuestros diferenciales de diagnóstico. Los administradores de los hospitales deben considerar aumentar las capacidades de diagnóstico y los programas de vigilancia e incluso realizar modificaciones en la infraestructura en preparación para el tratamiento de las víctimas del bioterrorismo. Sobre todo, todos debemos educarnos a nosotros mismos. Debido a la mayor conciencia de las enfermedades infecciosas emergentes y los posibles ataques bioterroristas, la biovigilancia es ahora una prioridad de atención médica. Aproximadamente 70 patógenos han surgido entre 1967 y 2009, y la mayoría de estos microorganismos hicieron el "salto" de su huésped zoonótico a la especie humana. La vigilancia de enfermedades infecciosas ha evolucionado dramáticamente durante los últimos años como parte de la "revolución molecular" en las ciencias de la vida.

Discusión y Conclusiones: Los agentes biológicos han sido utilizados en el trascurso del tiempo con diversas motivaciones apuntando siempre a alcanzar los objetivos individuales generando impactos destructores y de muerte a la humanidad, podemos evidenciar que si hay evidencia científica frente a la utilización de armas biológicas como agentes de bioterrorismo, incumpliendo tratados y acuerdos entre naciones de respeto frente a procesos de investigación y utilización de estas armas, frente a este panorama podemos dejar planteado el interrogante como humanidad y futuros profesionales de salud, ¿Estamos preparados para enfrentar futuros ataques biológicos que afecten nuestra comunidad y nuestra gente?

 

El siguiente documento se comparte bajo los parámetros de permitir a otros distribuir, remezclar, retocar y crear a partir de esta obra de modo no comercial, siempre y cuando den crédito y licencien sus nuevas creaciones bajo las mismas condiciones.

 

Alejandro Torres Ospina

Universidad de Manizales

aospina87901@umanizales.edu.co

 

Claudia Vanessa Bermeo Garzón

Universidad de Manizales

cvbermeo87355@umanizales.edu.co

r

 

Iohann Oliver Espinosa Martínez

Universidad de Manizales

ioespinosa87067@umanizales.edu.c o

 

 

 

 

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Comentarios
1010149309 22 de Abr, 2020
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Excelente artículo

1010149309 22 de Abr, 2020
+1

Excelente artículo

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