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domingo 29 de noviembre del 2020
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Los verdaderos beneficios del ajo

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Los verdaderos beneficios del ajo

El ajo es un alimento altamente utilizado desde la antigüedad, tanto por sus propiedades culinarias como terapéuticas. Su olor y sabor intenso le otorgaron protagonismo dentro del ámbito religioso, medicinal y místico. Incluso es altamente recomendado por sus poderes protectores contra los vampiros. 

Actividad antioxidante

Múltiples investigaciones realizadas in vitro (en tubos de ensayo) y en vivo (con animales y con seres humanos) demostraron su acción antioxidante, brindando protección frente al desarrollo de ateromas (depósito de grasa en las arterias) y toxicidad hepática.

 

Esto se debe a la presencia de s-alil-cisteína y alicina, quienes ayudan en la captura de radicales libres e inhiben la formación de los mismos. Son precursoras y regeneradoras de enzimas antioxidantes y protegen las lipoproteínas de baja densidad (LDL), “grasas malas”, de la oxidación por los radicales.

Disminuye el colesterol

Datos científicos afirman que los componentes bioactivos del ajo reducen y normalizan el colesterol total y las LDL, conocido como el colesterol malo que provoca enfermedades en las arterias.   Igualmente, incrementa los niveles de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o “grasas buenas”. Esto ocurre por la inhibición de enzimas que favorecen la producción del colesterol en el organismo (hidroximetilglutaril-coenzima A reductasa (HMG-CoA) y lanolesterol-14-dimetilasa).

Controla la tensión arterial

Este efecto está basado en la actividad de la adenosina desaminasa (ADA), enzima que relaja la musculatura de los vasos sanguíneos y a su vez los dilata. En el ajo esta enzima mantiene sus propiedades, aunque se cocine, perfecto para acompañar todo tipo de comidas, sin perder sus beneficios.

 

Algunas evidencias afirman que el efecto vasodilatador también es generado por las prostaglandinas y el óxido nítrico presentes en el ajo. Una investigación presentada en la Charing Cross and Wetminister Medial School en Londres demostró que a mayor dosis de ajo, aumentan los niveles de óxido nítrico sintetasa, precursor del óxido nítrico.

Previene infartos y ACV

Estudios in vitro con animales y seres humanos, evidenciaron propiedades inhibitorias de la agregación plaquetaria y el favorecimiento de la fibrinólisis. La fibrinólisis es un proceso corporal que impide la formación natural de coágulos sanguíneos. 

 

Lo s coágulos al crecer causan obstrucción de las arterias que posteriormente desencadena en problemas de salud como un infarto al corazón o accidente cerebro vascular (ACV). La prevención de formación de coágulos o disolución de los existentes es realizada por la alicina y los ajoenos presentes en el ajo, que impiden la síntesis de tromboxano, un potente vasoconstrictor y estimulante de la agregación de plaquetas.

Destruye bacterias y hongos

Está demostrado bajo investigaciones in vitro su rol para combatir hongos y bacterias. La presencia de alicina, ajoenos y trisulfuro de dialilo cuentan con acción destructiva de bacterias grampositivas y gramnegativas, causantes de múltiples enfermedades respiratorias, urinarias y gastrointestinales. Igualmente, el ajo disminuye los hongos como la Candida Albicans, también conocida como candidiasis.

Previene el desarrollo de tumores y cáncer

Gracias a su captación de radicales libres, modula la actividad de enzimas antioxidantes, ayudando en la reparación del ADN y regenerando el daño de los cromosomas. El ajo ejerce un efecto protector ante al cáncer gástrico, colorrectal, de mama y cervical.

¿Qué hacer para obtener los beneficios del ajo?

Este alimento lo puedes consumir tal y como la naturaleza nos lo ofrece, pero lo encuentras en diversas presentaciones: 

  • Deshidratado, pulverizado y encapsulado: la cápsula contiene 50 g de polvo de ajo.
  • Aceite o esencia (encapsulado o no): se obtiene por destilación. 
  • Macerado oleoso (encapsulado o no): obtenido al macerar en aceite vegetal el ajo machacado. 
  • Extracto envejecido (AGE): elaborado macerando láminas del bulbo en solución hidroalcohólica durante 20 meses a temperatura ambiente. Posteriormente se filtra y concentra a baja temperatura y presión reducida. 
  • Tintura al 20%: conseguido al macerar 20g de dientes de ajo pelado fresco en alcohol etílico al 70% durante 7 días. Se almacena en un frasco de vidrio ámbar a temperatura ambiente, posteriormente se filtra. 
  • Jarabe al 10%: es la tintura de ajo al 20% en 100ml de jarabe. 

Para que obtengas correctamente los beneficios del ajo, te recomendamos consumirlo por un 1 mes, en cualquiera de sus presentaciones. La dosis recomendada al día es: 

 

  •  4g o 2 dientes al día o 1 cápsula de 250mg cada 8 horas.
  •  20 gotas de tintura diluidas en 125ml de agua 2 a 3 veces al día
  •  1 a 3 cucharadas de 4 a 5 ml de jarabe al día.
¿ Cuál es la mejor presentación?

 

Si estás buscando potenciar algún beneficio en específico, toma en cuenta estas formas de consumirlo: 

  • Para conseguir su efecto fibrinolítico y antitrombótico, te aconsejamos consumirlo crudo, hervido es menos efectivo. 
  • Si deseas aprovechar sus propiedades antioxidantes consúmelo en aceite. 
  • En caso de buscar su efecto reductor de colesterol, consume diariamente 10g (4 dientes) u 8 mg de aceite. Este efecto se mantiene aun cuando el ajo sea cocinado, aunque crudo se da una máxima reducción de colesterol.
  • Para obtener su efecto hipotensor consume 600 a 900 mg por día.
  • Su rol vasodilatador se consigue al consumirse el ajo fresco. En experimentos al utilizar ajo en polvo, los efectos desaparecieron

 

Estas son algunas sugerencias de cómo puedes consumirlo, sin embargo, si tienes alguna duda o padeces algún tipo de enfermedad es importante que acudas a tu médico de confianza para que te recomiende la dosis más adecuada. 

¡Letras pequeñas!

Puede ocasionarte mal aliento o mal olor corporal. Si eres sensible o lo consumes en cantidades elevadas, también ocasiona dolor abdominal, sensación de llenura, náuseas y flatulencia. Igualmente, su poder alergénico puede causar irritaciones y dermatitis tanto por ingestión como por contacto.

 

Por su intervención en la coagulación sanguínea, podría intensificar los efectos de medicamentos anticoagulantes y antiagregantes plaquetario que desencadenaría en hemorragias. Si presentas algún trastorno de la coagulación sanguínea o tienes una cirugía, reduce la dosis o elimínalo de tu dieta por unos 10 días.

 

Si estás embarazada utilízalo con moderación, grandes cantidades pueden ser responsables de un incremento del sangrado durante el parto, al interferir con los mecanismos de coagulación. Si estás amamantando, el alto consumo de ajo puede modificar el olor y sabor de la leche materna por la presencia de los sulfóxidos.

 

Aunque no espanta vampiros, el ajo es un alimento con múltiples propiedades que nos mantendrá saludables al controlar la presión arterial, reducir los niveles de colesterol y proteger las células.  Relátanos en cuáles formas lo has consumido y que efectos has percibido en tu cuerpo. 

 

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