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jueves 23 de septiembre del 2021
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Qué es la líbido

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Qué es la líbido

Libido, del latín “deseo, pulsión’” y en sentido estricto “lascivia”, es un término utilizado en medicina y psicoanálisis de manera general para denominar al deseo sexual de una persona. Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra debe pronunciarse como llana, libido y no como esdrújula, líbido porque deriva del latín libído. La pronunciación más común, aunque incorrecta de líbido, posiblemente se deba a la influencia de la palabra lívido que no tiene relación semántica con el concepto y que significa «amoratado» o «pálido».

Igual de erróneo es utilizarla como singular masculino, “el libido”, puesto que se trata de un sustantivo de género femenino y por eso lo correcto es “la libido”. También ha sido definida como la energía psíquica que guía el comportamiento hacia un fin y se libera al obtenerlo. Aunque en un principio se vinculó a la energía sexual, más tarde se fue definiendo como una energía psíquica no diferenciada relacionada con situaciones y ambientes sin nada que ver con la sexualidad.

Freud la definió como la pulsión o energía psíquica que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo. Aunque en un principio se ligó a la energía sexual, posteriormente se fue definiendo como una energía psíquica indiferenciada que se puede relacionar con funciones y ámbitos que nada tienen que ver con la sexualidad. La mente es un sistema cuyo equilibrio resulta del conflicto entre tendencias o instancias opuestas pues se trata de fuerzas o pulsiones, energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.

En medicina, el término libido se aplica para designar específicamente el deseo sexual. La mayoría de los médicos y psiquiatras consideran que un nivel de libido inferior a lo «normal» representa una patología.

Diferentes tipos de libido

Ha sido relacionada la libido con un elevado deseo sexual, esa avidez que lleva a tener relaciones sexuales indómitas hasta desahogarlas. Es conocida la clásica escena de dos amantes apasionados a través de las pantallas, simplemente una apreciación errónea pues el deseo puede tener otras formas, tal como sucede en las parejas estables donde tal vez en un primer momento no aparezcan apetencias sexuales espontáneas, pero si se crea un ambiente de intimidad con apasionados besos y caricias, aparecen los deseos que no estaban antes de esa escena. En este caso simplemente ha cambiado la forma del deseo y hay una necesidad de más calidad y profundidad sexual. En estas situaciones, hasta que los cuerpos son excitados, no aparece el deseo. 

Diferencias entre la libido masculina y la femenina

Hay diferencias sutiles entre los dos sexos cuando se habla de libido. La femenina está bastante vinculada al ciclo menstrual, dependiendo de la fase del mismo pues las hormonas provocarán su aumento o disminución. Existen dos hormonas en la mujer relacionadas con el deseo y son el estrógeno y la testosterona producidas por los ovarios y responsables de las variaciones hormonales y de la intensidad del deseo femenino a lo largo del ciclo menstrual, estimulando un aumento o disminución del mismo.

Y así vemos que, durante los días anteriores de la ovulación, se registra un pico de estrógenos, y por eso la libido femenina podrá llegar al máximo. En el varón también influyen las hormonas, pero de forma más estable en el tiempo.

Las causas de la pérdida de la libido

Lo primero a hacer es descartar problemas físicos u orgánicos, una enfermedad, a la hora de precisar porque se produce la pérdida de la libido.

Entre dichas causas orgánicas, puede ser originada por una enfermedad o por el consumo de ciertos fármacos como los empleados para la depresión, la ansiedad o el cáncer de próstata. La mayor parte de las veces el origen es psicológico donde se encuentra el miedo a no estar a la altura de las circunstancias como apasionada pareja, el temor a un embarazo o a un contagio por una enfermedad de transmisión sexual, las creencias o tabúes en torno al sexo o a la educación recibida.

También son comunes las tensiones diarias, un disgusto, el estrés y la ansiedad, pues acaban afectando la vida sexual de cualquiera. Los problemas de comunicación con la pareja también es otro factor capaz de afectar la libido. También otro factor importante son los años, pues a medida que avanza la edad hay menos libido. Un trauma sexual en la infancia o el haber aprendido a eliminar los pensamientos sexuales puede generar también una libido disminuida.

Si este problema es debido al estrés, se ha de tomar conciencia de cómo está afectando al cuerpo y a su vida íntima y se deben aprender técnicas para controlarlo y hasta eliminarlo de raíz.

Si la causa tiene origen psicológico, se recomienda la asistencia a un psicólogo para una solución efectiva.

¿Es posible aumentar la libido?

Como la libido depende de muchos factores, unos pequeños cambios en la rutina la pueden incrementar y así disfrutar la sexualidad de una manera más intensa. Entre ellos se puede pasar tiempo de calidad con la pareja, que no necesariamente ha de implicar tener sexo, pues pudiera ser un apacible paseo o una agradable comida juntos. La que se pretende es disfrutar de la compañía de cada uno con el otro y eso hará que sea más fácil despertar las ganas con más facilidad.

Sería también bueno conversar con la pareja sobre los deseos sexuales de cada una de las partes, cómo les gustaría que se desarrollaran los encuentros íntimos junto a la proposición de hacer cosas nuevas en la cama.

También es conveniente programar encuentros íntimos pues solo de imaginar una cita tal día, a tal hora y en tal lugar con nuestra pareja hará despertar la libido de cualquiera.

No hay necesidad de preocuparse por el orgasmo pues en el sexo también entran caricias, masajes, abrazos e intimidad. No buscar como último fin el clímax provoca relajación y un disfrute mayor del encuentro con la pareja.

Aunque estos son solo algunos consejos, lo importante es que si se nota que el deseo ha disminuido se intente encontrar una solución en el caso de las relaciones monógamas, pues poseer una buena vida sexual es señal de tener una excelente salud.

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