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martes 16 de julio del 2019
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El deseo de soledad y el amor.

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Cuando hablamos del carácter y de relaciones personales no se pueden establecer normas generales porque toda generalización resulta injusta en la medida de que siempre existe una excepción. Sin embargo, hablando en términos generales hoy me gustaría analizar la relación directa que existe entre el carácter solitario y el amor o el compromiso.

Una persona solitaria es aquella que disfruta pasando gran parte de su tiempo sola, es decir, se siente bien consigo misma, por el contrario, puede sentirse un tanto incómoda en ciertos eventos sociales, especialmente, cuando son multitudinarios.

Una persona solitaria dispone de su tiempo para hacer todo lo que quiere en función del apetecer, pero además, también tiene ese tiempo para pensar en sí misma y conocerse mejor. ¿Pero qué implica un compromiso? Implica renunciar a gran parte de esa soledad para compartir la vida con otra persona y establecer un proyecto de vida en el que llegar a acuerdos y a puntos de encuentro.

Las personas que son solitarias y que encuentran pareja, seguramente, estarán muy poco dispuestas a participar en planes sociales con amigos y familiares. Pero aquellos que son solitarios al extremo es muy probable que se sientan incapaces a la hora de mantener un compromiso a largo plazo.

Son personas que se enamoran como cualquier otra, sin embargo, en la práctica del amor, es decir, en la rutina diaria no pueden evitar sentir cierta angustia al tener que estar mucho tiempo con otra persona y afrontar conversaciones sobre sentimientos. Incluso, la mayor angustia puede llegar en el momento de compartir un mismo espacio en la convivencia y más todavía, teniendo en cuenta que los pisos son cada vez más pequeños.

La sensación de soledad es un placer para muchas personas. Un placer que es difícil de entender para aquellos que se aburren en cuanto no tienen a una persona al lado. Ser solitario es un rasgo del carácter que puede variar en función del momento vital que atraviesa una persona. Por ejemplo, cuando una persona hace frente a una situación de dolor y de sufrimiento, por pura inercia, tiende a protegerse y a cuidarse. Es decir, a  veces, detrás de un deseo de soledad, existe un claro nivel de desconfianza hacia el entorno.

Algunas personas se cierran a la vida tras un desamor. Estos ejemplos son buenos para reflexionar sobre la soledad elegida como un horizonte de libertad que potencia el bienestar siempre y cuando, la soledad no sea una excusa que esconde miedo.

Disfruta de la vida siempre en presente. Algunos de esos momentos de soledad, pueden ser el camino hacia una relación de pareja plena, estable y positiva. De hecho, en cualquier momento debes tener un espacio para ti mismo, para poder pensar en ti y cumplir los deseos de tu corazón. A veces, la soledad tiene un sabor amargo, por ejemplo, cuando esperas la ayuda de un amigo que no te la ofrece. Sin embargo, la soledad también puede ser muy dulce como cuando sencillamente, quieres olvidarte del mundo para centrarte en ti. ¿Qué opinas sobre esta cuestión? Sin duda, es un gran tema a nivel filosófico.

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