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jueves 23 de septiembre del 2021
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Intolerancia.21

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-Me vas a hacer sentir avergonzada si sigues alabándome- contestó Natasha,  con la misma timidez con que le agradeció el primer halago

-Pero es que no te estoy halagando, simplemente estoy haciendo un detalle en palabras de lo que están viendo mis ojos, que no sólo están asombrados sino que están maravillados- le respondió Boris con una sonrisa picarona, mientras le hacía un gesto con la mano que complementaba su comentario verbal.

-Y tú como estás, no me refiero a como estás  físicamente que eso lo estoy viendo- le dijo Natasha carraspeando nerviosa – me refiero a cómo te ha ido en Estados Unidos, que tal tu vida de casado y tu experiencia como padre-  Natasha estaba tan nerviosa que no sabía que decir. Pensó que el comentario había sido inapropiado, pero fue lo único que atinó a preguntarle.

-Te respondo por orden- le dijo con una sonrisa encantadora que logró perturbarla seriamente-. Me encanta vivir en San Francisco, con respecto a mi vida de casado puede decirse que desastrosa, puesto que me divorcié hace dos años después de vivir un infierno de peleas y contradicciones,  y por último con respecto a mi experiencia como padre, puedo afirmar sin lugar a dudas que ha sido lo mejor que me pasó en la vida. Mi hijo la ha completado y me ha hecho mucho mejor persona. Tiene sólo tres años pero no te imaginas lo pícaro que es. Consigue todo lo que quiere con una sonrisa. Hasta aquello que no debería concederle porque pienso que es inapropiado, termino dándoselo cuando me insiste colgado alrededor de mi cuello con sus bracitos  y me besa repetidamente diciéndome que me quiere mucho-.

-Lamento lo de tu divorcio- le dijo Natasha –No debe ser fácil tener que tomar esa decisión, sobre todo cuando hay un hijo de por medio, verdad?-.

-No, no es nada fácil, te lo garantizo- le respondió Boris –pero, cuando realmente sientes que tu vida en pareja es un infierno, que tu esposa desde que nació tu hijo ya no se interesa por compartir nada contigo incluyendo la cama, no te queda otra opción. Desde que nació mi hijo yo tuve la sensación que se había casado comigo sólo con ese fin, y que una vez conseguido sus propósitos, mi presencia no sólo era inútil sino molesta y gravosa, por lo que sentí que era más dañino para el niño que estuviéramos juntos que separados. Por eso tomé esa determinación que ella, aceptó inmediatamente, dejando así bien en claro que era lo que estaba deseando desde hacía bastante tiempo-.

-Lamento mucho escuchar este relato- le dijo Natasha – esperaba recibir todas noticias agradables al verte. Hace tanto tiempo que te fuiste y que no sabía nada de ti-.

-Tu hermano estaba enterado de todo pero evidentemente no te ha comentado nada- le respondió Boris.

-No, no me ha comentado nada- dijo Natasha ruborizándose, al recordar las verdaderas razones del porqué de esa falta de información.  -Es que jamás me comenta nada acerca de sus amigos, pese a que yo estoy permanentemente hablando sobre los míos- dijo en un intento de encontrar una explicación lógica para que él no sospechara los verdaderos motivos, como si esa verdad alguna vez se le hubiese podido siquiera, imaginarla.

-Ahora ya lo sabes- le dijo Boris con una sonrisa –y ahora cuéntame algo de tu vida. Tu hermano me ha dicho que no estás ni casada ni tienes novio, lo que me llama poderosamente la atención viendo lo bella que estás y supongo que si eres una profesional acompañarás toda esa belleza con un caudal de inteligencia nada despreciable. Medicina no es justamente una carrera muy fácil-.

-No, no lo es- respondió con firmeza Natasha  -pero no necesariamente se necesita ser inteligente para estudiarla. Basta que pongas todo tu esfuerzo y dedicación y por supuesto, que te guste. No es una carrera que se puede elegir al azar. Sino tienes verdadera vocación, te diría que es casi imposible seguirla-.

-Me contaba tu hermano las horas que trabajas por semana en la residencia y no podía creerlo- le dijo  con un gesto de asombro –más que una profesión parece una esclavitud-.

-A eso me refería- le respondió Natasha – cuando te explicaba que sino tienes vocación es imposible seguirla, porque sin esa condición jamás aceptarías hacer tres años de residencia-.

-Pero, es necesario que sea tan esclavizante?- le siguió diciendo Boris con un gesto de mayor asombro aun- o simplemente lo hacen para que como dices, el que no tiene vocación abandone todo-.

-No lo se. No se si es necesario, lo que si se es que ese ritmo te permite formarte y poner en práctica todo lo que aprendiste teóricamente en la universidad, en solo tres años, sino necesitarías el doble de tiempo. Supongo que esa será la razón, pero te miento si te digo que lo se-.

-Así que según tu hermano el único día libre que tengo para invitarte a salir, es el sábado por la tarde? Porque supongo que querrás brindarme el placer de tu compañía para ir a cenar e ir a ver algún espectáculo teatral, recuerda que estoy divorciado y que no estoy cometiendo adulterio- le dijo Boris con una sonrisa picarona que dejaba entrever a las claras que Natasha lo había impresionado gratamente y que le gustaría tener un affair antes de partir.

-Si- le respondió Natasha- el sábado por la tarde es el único tiempo libre -entre comillas- del que dispongo. Te lo digo así, porque generalmente en ese día tengo que preparar una clase. Te aclaro además, que uno de cada tres domingos tengo una guardia que comienza a las siete de la mañana  y que luego de terminarla a esa hora del día lunes, continuo con la residencia y recién salgo del hospital a las cinco de la tarde, por lo que no puedo acostarme tarde el sábado anterior, por lo que como comprenderás, no son tan libres en definitiva-.

-Que locura!, No tengo capacidad para creerlo, es inhumano el horario de trabajo que tienes- Y a que hora sueles salir los días de semana, me dijiste?-

-No te lo había dicho por eso no lo recuerdas. Generalmente a las cinco de la tarde, a veces algo más tarde, depende del trabajo que haya pero nunca antes de esa hora- le respondió.

-Y podríamos encontrarnos un día de semana? Es que no aguanto a esperar hasta el sábado para que tengamos una cita a solas o es muy agotador para ti?-. le preguntó ansioso

-Poder, podríamos- le respondió ella dubitativa - sólo que me vas a encontrar hecha una piltrafa humana, agotada, desarreglada y con pocas ganas de hablar-.

-No me importa en lo absoluto si es que aceptas mi proposición- le respondió enfáticamente Boris- Podríamos fijar ya algún día?-.

-Este lunes no, porque mañana tengo guardia y cuando termino al día siguiente no se ni donde estoy parada. Podría ser el martes, te parece bien?- le pregunto Natasha.

-A mi cualquier día me parece perfecto, estoy de vacaciones y no tengo nada que hacer, si a ti te parece bien iremos a tomar el té y charlaremos un rato. No te preocupes no te retendré mucho tiempo- le dijo Boris en tono tranquilizador.

-Me parece bien- le contestó Natasha sin poder creer el interés que él estaba demostrando por ella –pero recuerda lo que te he dicho, no estaré en muy buen estado ni físico ni psíquico para tener una cita-.

-No tiene importancia- le replicó Boris – Habrá otras si Dios quiere-.

Tal habían convenido, la fue a buscar el martes a la salida del hospital y fueron a tomar el té en un coqueto salón de Av. Santa Fe. Charlaron animadamente. Natasha parecía haber recuperado energías con la conversación y con la presencia de Boris.

Se despidieron tres horas mas tarde y quedaron en encontrarse el sábado. Por suerte Natasha no tenía guardia el día domingo y tenía que aprovechar esa afortunada situación que le permitiría tener una salida sin tiempo límite para el regreso. Estaba realmente contenta, porque no pasaría lo mismo la semana siguiente, ya que por estar de guardia, sólo hubieran podido salir unas pocas horas por la tarde.

Quedaron en encontrarse el sábado una hora después que Natasha llegara a su casa. Ella había arreglado la hora para poder tomarse una ducha, cambiarse y arreglarse para ese encuentro, pues siempre se sentía molesta y sucia cuando no podía hacerlo después de una agotadora jornada de trabajo. El martes se había sentido verdaderamente indecente -después de haber trabajado sin parar todo el día-, cuando se habían encontrado y no quería volver a pasar por eso- le había aclarado.

Estuvo dando vueltas probándose ropa. Ninguna le parecía apropiada. Quería impresionar a Boris. Tenía la impresión que hoy sería el gran día de su vida, el comienzo de su vida sexual por tanto tiempo reprimida.

Fueron a caminar por los bosques de Palermo y en la primera oportunidad que se le presentó, Boris la besó intempestivamente, sin pedirle permiso. Natasha por su parte, no opuso ninguna resistencia.  Luego continuaron besándose, hasta llegar al hotel más cercano.

Natasha tuvo la sensación que no había sido en vano todos esos años de espera. Su primera relación sexual había sido tal cual la había soñado. Al principio con mucha excitación y ansiedad y con el ligero temor de fallar. Luego fueron sólo caricias y placer. Se quedaron en el hotel hasta bien entrada la tarde.  Luego fueron a cenar y a ver un espectáculo.

El domingo volvieron a encontrarse desde muy temprano y pasaron juntos, casi todo el día. Esa noche Natasha había planeado volver temprano, pues los lunes generalmente, el trabajo se duplicaba en los hospitales. No obstante, el día se les había hecho tan corto que cuando llegaron a su casa, era cerca de medianoche.

Pese a la intensa actividad laboral que tuvo que desarrollar, Natasha sentía que el tiempo no pasaba casi sin darse cuenta como de costumbre. Cada vez que miraba su reloj, le parecía que veía la misma hora. Estaba ansiosa por volver a su casa y llamarlo por teléfono, escuchar su voz. Cuando por fin llegó, lo llamó y estuvieron casi dos horas hablando.

Luego llamó a sus amigas y les contó todo lo que había pasado ese fin de semana maravilloso que había compartido junto a él. Hubiera querido llamarlas antes, pero sabía que le iba a insumir más de una hora hablar con las dos y había vuelto demasiado tarde en ambas ocasiones. Sus amigas se alegraron muchísimo, aunque por supuesto esperaban ese desenlace desde el primer día en que Natasha les había contado como había sido su reencuentro con él.

-Ahora faltas tú, le dijo  Natasha a Gladys, -te toca a ti vivir esta experiencia amorosa. Te aseguro que realmente es maravillosa-.

-Me imagino lo maravillosa que puede ser cuando es el amor la que la impulsa, pero por el momento no he sentido que tocara a mi puerta. No te preocupes. Ya llegará- dijo Gladys con cierta tristeza y nostalgia.

-Eso espero- le respondió su amiga –se que he esperado mucho por este momento y ahora que lo estoy viviendo, siento un poco de pena por los años que me he perdido-.

-No lo has perdido- le respondió Gladys –probablemente sino lo hubieras esperado todo el tiempo que el destino te impuso, no lo estarías viviendo ahora con tanta intensidad-.

-Probablemente- respondió Natasha –Lo que no se es que pasara cuando Boris se marche. No he querido tocar ese tema. No he querido arruinar ni un instante de nuestra compañía con un planteamiento al que, probablemente ninguno de los dos, podamos responder. He decidido vivir el momento con intensidad sin pensar en el mañana, aunque a veces tengo el presentimiento que en ese mañana, lloraré-.

-No te anticipes a nada- le respondió su amiga –quién te hubiera dicho que te ibas a reencontrar con el hombre que amabas desde que eras una niña, que estaba casado y que jamás se había fijado en ti, aun cuando era soltero y que ahora divorciado, se te presenta de improviso y manifiesta ese gran interés por ti-.

-Tienes toda la razón Gladys- le respondió esperanzada Natasha –es mejor no adelantarse a los acontecimientos, sino dejar que estos fluyan tal como la vida lo designe-.

-Te irías a vivir a San Francisco si él te lo pide- le preguntó con curiosidad Gladys.

-Ya me he hecho esa pregunta pero no tengo respuesta- le respondió con cierto dejo de tristeza Natasha –sabes muy bien lo importante que es mi familia para mi y eso sin descuidar a mis amigas, no se si sabría vivir tan lejos de todos estos afectos-.

-Es muy pronto para pensar en eso todavía, lo se-  le dijo Gladys - pero por la velocidad con que esta girando esta relación, creo que es para planteártelo-.

-Es que yo todavía no se si Boris siente lo mismo que yo. Yo conozco mis sentimientos, pero los de él podrían ser superficiales, un “amor de verano” como muchos lo llaman, aunque ahora estemos a principios del otoño- dijo con un dejo de sorna y cierto aire de duda en la voz.

-Estoy de acuerdo en eso, pero si te lo propusiera, estarías dispuesta a irte?- le preguntó insistentemente Gladys, dando a entrever que no terminaría la conversación sin una respuesta concreta.

-Supongo que si. Me parecería tonto decir que no al amor. Si él me demuestra que sus sentimientos son iguales a los míos, probablemente me iría. No lo se- le dijo Natasha con tono de desesperación al ver la insistencia de su amiga y su incapacidad de dar una respuesta segura.

-Perdóname, no se porque estoy insistiendo tanto, tal vez porque no me gustaría que te fueras, aunque te apoyaría en todo si así lo decides. Es tu felicidad y no vas a desperdiciarla- le dijo en tono más suave y como pidiéndole perdón por haber insistido tanto.

-No tiene importancia- le dijo Natasha mas aliviada –es lógico que sientas así. No sería muy fácil para mí tomar esa decisión. Pero como bien lo has aclarado, no se le puede dar la espalda al amor, sobre todo cuando lo has esperado tanto-.

-Por supuesto-  le contesto Gladys  y enseguida cambió de conversación porque no quería dejar a su amiga preocupada, pensando en una situación que a lo mejor, nunca se presentaría.

Terminaron hablando de cualquier cosa, hasta que Natasha le dijo que estaba muy cansada y quería irse a dormir. Luego la llamó a Ruth pero mantuvo con ella una conversación muy breve, porque se sentía verdaderamente agotada.

La relación de Boris y Natasha continuó con el mismo fervor durante cuatro semanas. Se veían todos los días después del hospital, incluyendo los que había tenido guardia y salía destrozada de cansancio. El día que tenía que quedarse en el hospital haciendo guardia, Natasha lo sentía insoportablemente largo, interminable.

Iban siempre al mismo hotel y luego a cenar. Natasha llegaba a su casa y lo único que hacía era saludar a sus padres e irse a dormir. Durante todo ese período fue el único contacto que tuvo con ellos, quienes la veían tan feliz que jamás le hicieron ninguna observación. A sus amigas sólo les dedicaba unos pocos minutos por teléfono, pero ambas la entendían perfectamente.

Ya faltaban pocos días para que Boris se volviera a San Francisco. Ambos estaban recostados en la habitación del hotel, desnudos y recién bañados. Era un día sábado y al otro día Natasha no estaba de guardia, por lo que no tenían apuro en regresar. Acababan de hacer el amor cuando Boris la interpeló inesperadamente –Puedo hacerte una pregunta tal vez demasiado indiscreta? Sino quieres contestármela la entenderé y prometo no volver a este tema nunca más-

-Pregunta y veremos- le contesto sonriente Natasha.

-Cómo es posible que siendo una mujer tan hermosa e inteligente como eres, nunca habías tenido novios, ni amantes, ni sexo casual? No creo que te hayan faltado nunca candidatos. Debes haber tenido una cola bastante larga detrás de ti- le dijo curioso Boris

-Te voy a contestar la verdad aunque después me arrepienta por el resto de mi vida- le dijo seriamente –Te amo desde la primera vez que te vi, cuando tenía sólo doce o trece años. No me había dado realmente cuenta, hasta que Ruth se embarazó y salió la conversación de los posibles nombres para su hijo, si fuera varón. Yo dije que si tuviera un hijo le pondría Boris. Me salió del corazón. No lo pensé. Las chicas se rieron porque dijeron que era un nombre horrible y que no entendían cómo podía gustarme. Y sabes que les contesté?-.

-No tengo la menor idea, pero estoy totalmente de acuerdo con tus amigas- le respondió Boris riéndose a carcajadas –mi nombre es horrible. Jamás se lo pondría a un hijo mío. Imagino la cara que han puesto tus amigas cuando pronunciaste mi nombre-.

-Se rieron bastante- aclaro Natasha – pero yo enseguida les contesté que a mi me sabía a miel  y caricias y allí tuve conciencia por primera vez, en tantos años, del amor que sentía por ti y cuál había sido la razón por la cual ninguno de los chicos que conocía me gustaban lo suficiente como para querer tener con ellos una relación sentimental-.

-Que mi nombre te sabia a miel y caricias?- le dijo asombrado- si me imagino que ha sido suficiente motivo para que tomaras conciencia de tus sentimientos!-

-No te burles tu también, ya lo hicieron bastante mis amigas en su oportunidad- le dijo Natasha.

-No me burlo en lo absoluto- le explicó él –simplemente estoy explicando algo que es obvio. Por otro lado no puedo creer la confesión que me has hecho-.

-Te dije que probablemente me arrepentiría por el resto de mi vida-. Le dijo ella bajando los ojos, aunque no se sentía avergonzada, mas bien se sentía aliviada. Por primera vez había podido expresar sus más íntimos sentimientos y eso le producía alegría.

- Al partir yo me lleve de ti el recuerdo de una jovencita esmirriada que lo único que sabia hacer al verme, era bajar la mirada y salir huyendo como si me tuviera miedo. Muchas veces me pregunté de qué me tendrías miedo y nunca pude explicármelo. Confieso que en ningún momento pensé que era por el motivo que acabas de confesarme- le contestó Boris

- Nunca deberías arrepentirte por expresar tus sentimientos. No puedes imaginarte lo que me ha halagado escucharte. Yo que creí que nunca mas iba a creer en las palabras de una mujer y tú en muy poco tiempo,  me estabas haciendo cambiar de opinión y con lo que acabas de decirme lo has logrado definitivamente. Ya no puedo pensar más que en estar contigo- le dijo Boris abrazándola y besándola repetidamente en la boca. -Pero, ya que tu has abierto tu corazón yo creo que es tiempo que yo te abra el mío sin resquemor. Cuando comencé a salir contigo, sólo creí que iba a vivir un affair con un bella muchachita durante el período que estuviese en este país, pero no puedo dejar de reconocer que mi sentimiento es bastante diferente ahora. Ya no quiero irme y dejarte.

Como bien sabes soy columnista en el más importante diario de San Francisco y una de las cosas que pensaba llevarme de este viaje era material para mi columna, cosa que he estado recopilando todo este tiempo. Desde hace unos días estoy pensando en escribir algunas columnas y mandárselas a mi editor. Si a él le gusta el temario que quiero desarrollar, trataría de quedarme un tiempo mas en buenos Aires y mandárselas por vía postal. No creo que pueda quedarme por mucho tiempo, pero el que logre conseguir será para disfrutarlo contigo. Ya veremos que haremos, cuando llegue el momento de mi partida-

-A que te refieres con que haremos?- le pregunto ansiosa Natasha.

-Ni yo mismo se a que me refiero- le contesto dubitativo él – Es que tu confesión me ha desbordado los sentimientos que ya habían empezado a florecer en mi corazón y que yo trataba de ocultarme. Desde que me has dicho lo que acabas de revelarme, siento como si toda mi vida hubiese estado vacía y de pronto se ha llenado por completo. Siento la pasión que me desborda. Siento un deseo de abrazarte más y más fuerte y ya nunca mas dejar que te separes de mi. Siento que…….Te amo!!!. Estaba tan convencido que jamás pronunciaría nuevamente estas palabras. Por eso me ha costado decirlas, pero ahora siento que es la absoluta verdad. Te amo!! Te amo!! Y siento que no quiero dejarte. Por eso dije que ya veríamos que íbamos a hacer, porque por ahora no tengo ningún plan. Todo es demasiado repentino e intempestivo para mi-  mientras pronunciaba todo esto, no dejaba de besarla y abrazarla.

Terminaron enredándose en otra relación sexual apasionada, pero en esta oportunidad, sabiendo ambos que era el amor de los dos lo que los estaba uniendo y no sólo sexo. Y Boris vivió y comprendió la diferencia que existe entre tener sexo y vivir el sexo por amor como nunca antes lo había experimentado.

Terminaron quedándose dormidos, sin darse cuenta después de vivir una y otra vez el amor que Natasha se había animado a declarar y Boris había descubierto ante su proclama.

Cuando despertó al otro día, Natasha dio un salto en la cama y gritó –mi madre, no he llamado a mi madre!-.

-Y para que querías llamarla? Le dijo Boris restregándose los ojos que no querían abrirse –no entiendo que tiene que ver tu madre en todo esto?-

-Jamás he pesado una noche fuera de mi casa sin avisarle- le dijo nerviosamente Natasha mientras alzaba el auricular del teléfono para pedir línea en recepción- debe estar preocupadísima-.

-Eres bastante adulta como para que tu madre se preocupe porque pasas una noche fuera de tu casa. No creo que ella no sepa que tipo de relación estamos teniendo- le dijo Boris en tono tranquilizador y ya totalmente despierto.

-Por supuesto que lo sabe- le respondió Natasha – pero no entenderá porque no le avisé que me quedaba en el hotel-.

-Ninguno de los dos tenía planeado pasar la noche aquí- le contestó Boris con un cierto tono de ironía –recuerdas que teníamos entrada para un espectáculo teatral?-.

-Por supuesto que si!- respondió, llevándose una mano a su cabeza -Ninguno de los dos nos acordamos de eso anoche-.

-Yo no me arrepiento para nada de haberme perdido un espectáculo, cuando en su lugar he vivido un tiempo maravilloso a tu lado- le contestó besándola efusivamente.

-Ni yo- le contestó Natasha –he vivido a tu lado la noche más hermosa de mi vida. No sabes la alegría que tengo por haberme animado a exteriorizar mis sentimientos- Hola, dijo girando la cabeza hacia el disco del teléfono – con la recepción?-.

- En efecto señorita, que necesita – le respondió una voz amable al otro lado del teléfono.

-Podría darme una línea por favor, necesito hacer una llamada urgente- le dijo casi suplicante Natasha.

-Por supuesto señorita, apenas oiga el tono ya puede discar el número que desea -le contestó en la misma tesitura el recepcionista.

Un instante después Natasha discaba el número de su casa. Al tercer ring atendió la voz de su madre.

-Hola mamá, perdóname por no haberte llamado anoche para decirte que no volvía a casa. Cuando llegue te daré todos los detalles- le dijo tranquilizándose, al notar que su madre no estaba demasiado preocupada - Te llamaba para que te quedes tranquila-.

.-Tenia cierta intranquilidad no puedo negártelo- le dijo la madre sonriente –pero por otro lado mi corazón me decía que todo estaba bien, y es así, verdad tesoro?-.

-Mucho mas de lo que puedas imaginar mamá! Todo está perfecto- le contestó sonriente su hija al tiempo que tapaba el teléfono para que su madre no oyera y le preguntaba a Boris –Que vamos a hacer hoy, mi amor?-.

-No lo se todavía, pero dile a tu madre que volverás por la noche. Hagamos lo que decidamos hacer lo haremos juntos y no precisamente en tu casa- le contesto burlón Boris.

-Mamá- continuó Natasha con la conversación telefónica – no volveré hasta la noche. No te preocupes-.

-Está todo bien linda- le contestó su madre con felicidad  –Se te nota espléndida-.

-Y lo estoy, mamá. Mucho más de lo que puedas imaginar. Hasta la noche- le dijo mientras le mandaba un beso por teléfono.

-Hasta la noche y que sigas pasándola bien- fue el deseo de su madre.

Cuando colgó el teléfono se sintió contenta y tranquila. Por suerte no había preocupado a su madre.

-No se tú, pero yo tengo muchísimo hambre- le dijo a Boris haciendo un círculo alrededor de su ombligo-

-Por supuesto. Yo también. Anoche no cenamos-. Le respondió haciendo el mismo movimiento que él le había hecho unos instantes antes.- Es lógico que tengamos hambre, vistámonos y bajemos a desayunar-.

Se ducharon juntos y luego de vestirse bajaron al comedor del hotel. Desde que habían salido de la ducha Natasha notaba que Boris se veía como si una preocupación importante no le dejara actuar con naturalidad. Daba la sensación que estaba cuestionándose algo interiormente y que no se animaba a decirlo.

-Espero que no haya cambiado de parecer- pensó Natasha – Pero, que tonta soy- dijo con un gesto como alejando algo malo de la mente – Después de lo que vivimos anoche no puedo tener dudas de su amor. Me parece mentira haber escuchado de sus labios las palabras “Te amo”- y aunque no pudo sacarse de encima esta preocupación, decidió que no iba a importunarlo con preguntas.

Se sentaron en una mesa cerca de la ventana y mientras esperaban el café con leche y el zumo de naranja, se puso tensa al ver que Boris continuaba callado y cabizbajo.

-Te ocurre algo que te preocupa?- le pregunto al fin, no pudiendo aguantar más, la duda la estaba consumiendo. Estaba curiosa pero sin ningún temor y no veía porque él podría considerarlo una intromisión.

-Estoy pensando algo y no se como preguntártelo- le contestó con un gesto que ella no supo interpretar -Lo he estado pensando todo este tiempo, casi desde que me desperté. Creo que voy a hacerlo directamente sin dar ninguna vuelta, es que no puedo creer que quiera pedirte lo que voy a pedirte-.

-No me tengas con esta intriga, me estas preocupando- le dijo Natasha con un leve tono de temor en la voz.

-Te vendrías a vivir conmigo a San Francisco- le preguntó Boris casi sin respirar.

-Me estas proponiendo que vivamos juntos?- le dijo Natasha totalmente asombrada pues no esperaba que le formulara tan pronto esta pregunta –No crees que es demasiado precipitado?-.

-Lo se, pero necesito saberlo. No se que haría si me dices que no- le dijo con preocupación Boris.

-Y yo no se que decirte- le contesto dubitativa Natasha – es que son demasiadas emociones juntas y no puedo elaborarlas. Me declaré. Te declaraste. Y ahora esta proposición. Todo en unas pocas horas. Es demasiado fuerte todo esto para mí. Sabes?.. cuando recién comenzábamos a salir, Gladys me preguntó un poco en broma un poco en serio, si yo me animaría a irme a vivir a Estados Unidos si me lo propusieras-.

-Y que le contestaste?- pregunto con mucha curiosidad Boris.

-Que no tenía respuesta. Es que sólo habíamos salido dos veces juntos. Y cuando ella insistió le dije que en verdad no sabía que actitud tomaría si me encontraba en esa situación- le dijo muy seriamente – y realmente hoy tampoco tengo la respuesta. No tengo dudas del amor que siento por ti. No dudo tampoco del amor que me has expresado, pero no tengo respuesta para esa pregunta, no todavía, perdóname aunque es probable que mi respuesta fuera si.

-No tengo nada que perdonarte- le dijo con la misma seriedad él –creo que he actuado intempestivamente al hacerte esa pregunta. Por eso había estado pensándolo sin animarme a hacerla.

Pero es que me pasa lo mismo que a ti. Desde que comenzaron los problemas con mi ex esposa yo estaba seguro que nunca más iba a tener una relación estable con otra mujer. Me sentía tan decepcionado. Había puesto todo mi amor en esa persona y sentir el desamor de ella fue muy doloroso. Me había prometido no entregarme de nuevo a nadie con amor. Pero llegaste tú con tu inocencia y luego con tu declaración y me has desarmado por completo. Has borrado todos los malos momentos pasados. Has curado todas las heridas que tenia mi corazón. Soy una persona renovada. Y de pronto soy capaz de hacerte una proposición demasiado apresurada. Perdóname tú, por favor-.

-Tampoco yo tengo nada que perdonarte- le repuso Natasha -has expresado tus sentimientos. Los sentimientos que me han hecho sentirme realizada como mujer. Has desbordado mis ilusiones puesto que cuando empecé a salir contigo jamás creí que  terminaría así. Simplemente me había dispuesto a vivir mi amor, durara el tiempo que durase-.

-.Perdón, es mejor que digas que empezaría así, no que terminaría- le dijo en broma Boris

-Tienes razón- le acotó Natasha – y ahora estamos los dos perplejos con nuestras propias emociones y nuestros sentimientos y no sabemos como actuar. Es mejor que nos demos un poco de tiempo. Por ahora, s pudieras conseguir prorrogar tu estadía en Buenos Aires, eso nos ayudaría a poner en orden todo esto que hoy nos colma. El tiempo nos ayudaría a decidir con ecuanimidad y no intempestivamente, lo que nos podría llevar a tomar decisiones equivocadas-.

-Mañana sin falta le escribiré a mi editor enviándole algunas columnas para poder preguntarle que opina-dijo Boris – y si las acepta y puedo permanecer aquí más tiempo, tendremos oportunidad de ver como evoluciona esta relación. Aunque yo, ya no tengo dudas-.

-No es que yo tenga dudas, no me mal interpretes- le dijo Natasha – solamente te estoy diciendo que todo es demasiado apresurado y no creo que sea lo más conveniente, intentar tomar una decisión ahora-.

Pasaron ese día paseando y charlando casi sin parar. Era como si quisiesen conocer cada detalle de la vida que, el otro, había vivido todos estos años. Fue un día completamente diferente a los anteriores.

Cuando Natasha volvió a su casa, le comentó a su madre todo lo sucedido con lujo de detalles. Quería escuchar su opinión con respecto a una decisión que podía cambiar para siempre su futuro.

-Desde el primer día que planeaste la salida con Boris me he estado preguntando como me sentiría y que te contestaría si me plantearas lo que me estas planteando- le dijo sonriente la madre.

-Mi corazón me avisó con anticipación esta situación. Es que te ves tan diferente desde que están saliendo!. Eres una mujer con todas las de la ley, en lugar de esa muchachita taciturna que eras. La alegría se desborda en tus ojos. La felicidad se te nota  en cada palabra que pronuncias.

También a él lo veo así últimamente, por lo que mi cuestionamiento se hizo mas frecuente. He dudado bastante al principio. Yo soy de una familia que emigró y se lo difícil que es dejar todas las cosas que fueron parte de la vida, para empezar otra en un lugar apartado, con distinto idioma y diferentes costumbres. Dejar tus familiares y amigos para ir a un lugar donde no conoces a nadie.

Pero también puedo decir con orgullo que soy una persona que tuvo la suerte de conocer el amor en el matrimonio y nada vale tanto como eso. Te lo aseguro. No todas las parejas viven juntas por amor, pero quienes lo logran, saben lo importante que es. Por lo tanto y dejándote aclarado primero que no es que me produce felicidad que partas tan lejos, en eso no quiero ni pensar por el momento- dijo con un gesto de su mano como queriendo apartar la idea del cerebro  -en tu lugar, no lo pensaría más.

Si la vida te está ofreciendo vivir el amor con el que has soñado toda tu vida, porque no creas que aunque nunca me lo habías contado yo no lo presentía, no puedes bajo ningún concepto, darle la espalda. No te voy a decir que te a ser fácil la vida, por lo menos al principio, hasta que te adaptes, pero te puedo garantizar que va a estar plena y eso es lo que cuenta-.

-Gracias mamá- le dijo Natasha con lágrimas en los ojos mientras la abrazaba –eres la mejor madre del mundo. Lo supe desde siempre, pero hoy me lo has demostrado de la forma mas afectuosa y precisa. Gracias mamá. Eres la mejor.

-No no lo soy, sólo te quiero lo suficiente como para no ser egoísta y pensar solo en mi- le respondió sonriente la madre.

Natasha casi no pudo dormir esa noche. Se preguntaba si sería capaz de adaptarse a vivir tan lejos de los seres que amaban y que formaban una parte tan importante de su vida. Pero también se preguntaba si sería capaz de decirle adiós a Boris por temor. No, ella nunca había sido cobarde y no iba a serlo ahora. Esperaba impaciente el otro día cuando saliera del hospital y pudiera plantear el tema con sus amigas. Quería oír la opinión de todas aquellas personas que la querían. Por eso apenas volvió de su trabajo llamó primero a Gladys, puesto que había sido ella la primera que le había planteado esta situación.

-Estaba esperando este desenlace en cualquier momento- le dijo Gladys - Ya lo sabes porque te lo pregunté hace mucho, cuando ni siquiera tú lo habías pensado posible. No voy a decirte que me alegra que te vayas. Para nada. Te lo garantizo. Pero creo que si es tu felicidad, no debes dejarla pasar.

Lo único que tienes que hacer, es preguntarte es si serás capaz de cambiar todo el estilo de vida al que estás acostumbrada. Aunque nunca he ido a Estados Unidos, por lo que he leído, sus costumbres son bastante diferentes.  Con lo demás no tengo duda. Se que aprobarás el examen para revalidar tu título y podrás hacer allá tu residencia sin inconvenientes. Por suerte hablas perfectamente el inglés y desde que comenzaste a hablar, estas acostumbrada a hacerlo en castellano y en ruso alternativamente y sin ningún inconveniente, así que no tendrás ningún problema con el idioma. Lo único que me preocupa es que puedas adaptarte a una cultura tan diferente.

Me entristece perder a una de mis mejores amigas, aunque vamos a escribirnos con regularidad no será lo mismo, pero me alegra tanto que hayas realizado esos sueños que tenías tan ocultos en tu corazón.

-Gracias por apoyarme aunque se que en el fondo de tu alma estarás deseando que esto no hubiese ocurrido- le dijo entusiasmada Natasha  -se lo que somos cada una de nosotras para las otras dos. No creas que nuestra amistad no pesa en mi decisión, pero como acabas de decirme, poder hacer realidad lo que hace mucho tiempo había desechado por imposible, tiene que pesar más que cualquier otro sentimiento.

Esta mañana cuando lo hablamos por primera vez con Boris no me sentía del todo segura, pero después de hablar con mi madre y contigo te podría decir que casi ya no tengo dudas. Ahora llamaré a Ruth y escucharé también su opinión. Te dejo y vuelvo agradecerte tu apoyo amiga- digo colgando el teléfono. Inmediatamente. Enseguida llamo a Ruth

-Como estás - le dijo, con una vibración en su voz que ponía de manifiesto toda la felicidad que la embargaba.

-Muy  bien- le contesto Ruth- pero por el timbre de tu voz, me parece que no tanto como a tí. Parece que has tenido un excelente fin de semana. Llamé en dos oportunidades a tu casa y tu madre me dijo que habías salido con Boris y que no habías vuelto- le dijo con un cierto tono burlón, mientras se reía.

-Me ha ido fantástico- le dijo Natasha con un tono romántico – No puedes imaginarte  cuánto. Boris me ha dicho que me ama y me ha pedido que me vaya a vivir con el-

-Que buena noticia- le contestó entusiasmada su amiga –entonces él piensa volver a radicarse en Buenos Aires? Parece que lo has enamorado perdidamente-.

-En verdad creo que lo he enamorado perdidamente- le respondió Natasha y cambiando la voz por una mas grave continuó –pero él no piensa radicarse de nuevo aquí. Me ha pedido que me vaya a San Francisco-.

-No pensaras irte, verdad?- le dijo con tono triste Ruth.

-Creo que ya lo tengo casi decidido. Mi madre me apoya en un cien por ciento y Gladys acaba de hacerme saber que aunque le duela tener que decirme adiós, le parece que es una decisión acertada.

-Si- le dijo Ruth cavilando en las palabras que iba a decir – no podemos ser tan egoístas. Gladys tiene toda la razón. Es tu felicidad y tu vida sentimental la que está juego y eso no es poca cosa.

-No – dijo resueltamente Natasha – de verdad que no es poca cosa. Especialmente en mi caso. He esperado por él, aún sin saberlo y sin esperanzas de que pudiera conseguirlo, demasiado tiempo como para decirle adiós y dejarlo marchar-.

-Te noto tan decidida como feliz- le contestó Ruth – así que aunque a mi también me duela tener que decirte adiós, con mucha pena, pero sinceramente, te digo que me alegro mucho por tí-.

-Gracias- dijo emocionada Natasha- vosotras no sabéis lo que me ayudan apoyándome en esta decisión. No creas que es muy fácil para mí decir adiós a todo lo que rodeó a mi vida, hasta este momento. Pero he descubierto una vida nueva junto a Boris y no pienso perdérmela-.

-Por supuesto. Te entiendo y vuelvo a darte toda mi bendición- le dijo Ruth.- Ahora si me disculpas debo cortar, pues Isaac me está haciendo señas que tiene hambre y que quiere que empiece a preparar la cena-.

Al día siguiente Boris le envío al director del diario dos crónicas que ya tenía escritas con anterioridad, proponiéndole continuar con la serie durante un tiempo, de estar conforme y de acuerdo.

Al director le encantaron las dos columnas que mandó Boris y le dijo que se tomara el tiempo que deseaba para continuar con las mismas, siempre que cumpliera la promesa de enviárselas periódicamente.

Natasha se mudó a vivir con Boris ese mismo día. Quería saber como sería compartir su vida con el ser amado, tanto cuando se despertara con sueño y sin demasiado humor por las mañanas o cuando volvíera con malhumor del trabajo por las tardes o noche.

Quería saber también si era capaz de llevar adelante una casa. Encargarse de las compras. Preparar la comida. Lavar y planchar la ropa. Eran todas tareas que Natasha nunca había hecho con regularidad y mucho menos desde que había comenzado la residencia.

Después de la primera semana que se impuso como prueba para poder comprobar su capacidad como ama de casa y viendo que convivir con Boris era maravilloso, decidió que lo mejor era abandonar la residencia y empezar a estudiar para rendir el examen en Estados Unidos. Sabía que no era fácil y tendría que dedicarle mucho esfuerzo y tesón si quería aprobarlo, pero no dudaba de su constancia ni de su capacidad.

Había estado estudiando desde los seis años. Desde esa edad había comenzado a estudiar el inglés por consejo de sus padres quienes le decían que era el idioma universal y que lo iba a necesitar durante el transcurso de su vida y no había dejado de hacerlo hasta poco antes de recibirse de médica y no por cansancio o aburrimiento del idioma, sino  porque los últimos exámenes de la carrera y los de ingreso a la residencia, le insumieron demasiado tiempo.

Ese fin de semana cuando fueron a cenar a la casa de sus padres, Natasha propuso el tema para que lo discutieran entre todos.

-Me parece una excelente idea la que has tenido, mi amor- le dijo Boris – Les escribiré a mis compañeros de redacción para que te consigan todos los datos y libros necesarios para prepararte y les pediré que me lo envíen por correo postal-.

-Perfecto- le contestó Natasha- yo había pensado en pedírtelo. Se que a través de los periódico se tienen todas las conexiones del mundo e imaginaba que podían conseguirlo-.

-Ni lo dudes- le contesto sonriente Boris – somos capaces de conseguir cualquier cosa. Siempre tenemos algún contacto o conocidos que puedan facilitárnoslo. Y de no ser así, pues simplemente llamamos por teléfono al que corresponda,  nos presentamos como periodistas y rara vez se niegan a hacernos el favor-

-Perdonen que cambie totalmente de tema y les haga una pregunta personal- dijo la madre entre temerosa y segura de lo que quería preguntar – tal vez les moleste me ingerencia, pero debo preguntarles. Por favor no tengan reparos en hacerme saber que no es de mi incumbencia, en caso de así considerarlo. De acuerdo?-.

-Pregunta mamá- le contestó Natasha –nunca has sido indiscreta. No creo que lo que vayas a preguntarnos pueda molestarnos. Qué quieres saber?-.

-Vosotros dos pensáis casaros?- dijo la madre casi con un hilo de voz – no quiero meterme en sus asuntos personales pero, si está en sus planes el casamiento, me haría muy feliz que os caséis primero aquí en Argentina. Siempre he soñado con verla a Natasha entrando a la iglesia con su traje blanco y si decidís casaros en San Francisco no podré verla, no por lo menos personalmente-.

-No hemos hablado aún de eso- dijo Natasha sonrojándose – No hemos tenido oportunidad de que se presentara la ocasión de hablar de ese tema-.

-No, es verdad –respondió Boris rápidamente – no hemos tenido ocasión hasta ahora, pero me parece que el momento es más que oportuno. Por supuesto que pensamos casarnos, verdad Natasha?. Ambos somos muy creyentes y no nos gustaría formar una familia en la ilegalidad-.

-De hecho- respondió con seguridad Natasha – a mi no se me ocurriría formar una familia sin tener previamente la bendición de Dios-.

-Tendremos que ver entonces, - continuó Boris – si tenemos tiempo suficiente para preparar un boda antes de nuestra partida. Me parece que tendré que hacer volar mi imaginación para tener muchas anécdotas que enviar para mis columnas-.

-Puesto que las que estas enviando se refieren a las costumbres argentinas desde todos los puntos de vista,  pues has escrito sobre nuestro estilo de vida, la comida, las vacaciones, las salidas, etc, podrías agregar el tema de  las bodas y con eso tendrías para algunas columnas más- dijo sonriente Natasha.

-Podría, y de hecho voy a hacerlo- respondió Boris – a medida que vayamos preparando la nuestra, iré encontrando temas para seguir escribiendo. Así que voy a contestarle a su pregunta, señora. Si. Podemos casarnos en Argentina, aunque luego tendremos que revalidarla en Estados Unidos, sobre todo para que Natasha no tenga problemas con la visa. Otra ocupación más para mis compañeros! Tendrán que averiguarme todo lo que hay que hacer para llevarte con visa de novia. O mejor dicho, de esposa porque para entonces ya estaremos casados-.

-No puedo creer a la velocidad que estoy haciendo todas las cosas últimamente. Hasta ayer estaba sola y sin esperanzas y hoy estoy proyectando una boda y una vida a miles de kilómetros de distancia. Creo que mi mente no puede procesar, canalizar y comprender todo lo que estoy viviendo. Tengo la sensación que todo le está pasando a otra persona y no a mí-.

-Ah!, eso sí que no- le dijo Boris en tono burlón – yo no pienso casarme con otra persona. Si voy a volver a dar ese paso, solamente quiero hacerlo contigo, por lo tanto es mejor que vayas asimilándolo-.

-No te permitirías que lo hicieras con ninguna otra – le dijo burlonamente Natasha- Ahora eres mío y no tengo planeado dejarte escapar-.

Esa noche la sobremesa estuvo casi todo el tiempo dedicada a la próxima boda. Decidieron fijar la fecha en tres meses. Boris dudaba que pudiera conseguir material para más tiempo.

Al día siguiente Natasha llamó a sus amigas y les contó todo lo sucedido. Ambas la felicitaron de corazón, aunque la tristeza de perder a su amiga se notaba en sus voces.

El Lunes Natasha fue al hospital para presentar su renuncia y despedirse de todos sus compañeros. Le producía cierta nostalgia decir adiós a algo que le había costado tanto esfuerzo conseguir. Pero así lo estaba marcando su destino y ella estaba dispuesta a no darle la espalda.

Sus compañeros le propusieron hacerle una despedida, pero ella les rogó que no lo hicieran. En todo caso se reunirían unos días antes de la boda. Les explicó que en estos momentos ella se sentía tan desorientada que temía que la emoción de una fiesta de despedida, le impidiera ver con claridad las decisiones que estaba tomando. Todos estuvieron de acuerdo que si Natasha prefería que fuera antes de la boda, así lo harían. Se despidieron de ella con tristeza. Era una excelente compañera y amiga. Pero la mayoría entendía que estaba tomando el camino correcto. Quién no ha soñado con irse a vivir a un país como Estados Unidos y tener para el cumplimiento de sus tareas profesionales toda la tecnología de última generación  y eso sin mencionar las diferencias de sueldos!

Pese a que sería una boda muy sencilla -pues sólo estarían sus familiares que no eran muchos y sus amigos más cercanos-, los preparativos que la misma involucra tales como vestidos, tocados y accesorios, salón, iglesia y demás detalles, le insumieron un tiempo que Natasha, debió restarle a sus estudios. Ella deseaba dar el examen lo más pronto posible, pero veía que el material que le habían enviado era demasiado extenso y a veces pensaba que nunca iba a lograrlo.

Siempre había odiado el sistema de  “múltiple choice”, pero ahora practicarlo en inglés le producía por momentos ataques de desesperación. -Porqué siempre le pasaba, que encontraba dos respuestas probables como ciertas, cuando sólo podía haber una? Es que acaso era tan estúpida como para no ver la diferencia?- se planteaba continuamente Natasha – Siempre me he encontrado con este dilema y en cambio he conocido muchísima gente que le parece un sistema genial. Porqué no podré ver yo dónde esta esa genialidad? -Por suerte Boris estaba a su lado para confortarla y hacerle entender que debía darse tiempo.

Llegó por fin el día de la boda. Natasha estaba bellísima con un vestido muy sencillo y ajustado al cuerpo, con una cola de más de medio metro y un tocado simple de flores artificiales. En la mano llevaba un ramo de flores también artificiales. Había preferido las artificiales porque quería que su madre conservase el tocado para sí y en lo más profundo de su corazón, deseaba que fuera Gladys quien cogiera el ramo y también le entusiasmaba la idea que pudiese guardarlo.

Natasha entró a la iglesia de la mano de su padre, visiblemente emocionada. En el altar la estaba esperando Boris y una tía suya que oficiaba de madrina (su madre había fallecido cuando él era pequeño). Entró con paso lento y vacilante. Las lágrimas querían aflorar por sus mejillas pero no se lo permitió. Quería estar radiante cuando Boris la viera de cerca. No quería tener ojos enrojecidos por el llanto. Sus amigas sentadas al borde de los bancos le tocaron la mano cuando pasó frente a ellas, como un claro signo de deseo de felicidad y de hacerle saber que compartían ese momento con la misma emoción que ella.

De la iglesia partieron directamente al salón, donde habría unas cincuenta personas reunidas. Bailaron hasta altas horas de la madrugada. Todos estaban alegres y disfrutaron de la reunión.

Dos días más tarde partieron para Estados Unidos. Pasarían unos días en Los Ángeles porque a Natasha le hacía mucha ilusión conocer los parques de diversiones que se hallan muy próximos a esa gran ciudad. Luego irían directamente a San Francisco. A ninguno de los dos les gustaba jugar, por lo que no les interesó pasar por Las Vegas.

Apenas llegaron a San Francisco se establecieron  en el departamento en el que vivía Boris. Habían decidido quedarse en ese lugar hasta que decidieran tener familia. Estaba ubicado cerca de la redacción y del hospital al que le gustaría concurrir. Natasha se dedicó a estudiar casi de inmediato. Le dispuso entre doce y catorce horas diarias. Llegaba a la noche agotada y siempre se encontraba con la cena servida que, Boris había preparado para los dos. A él le encantaba cocinar. Natasha por su parte odiaba la cocina y eran muy pocas cosas las que sabía hacer. Encontrarse con la cena dispuesta le parecía muy halagador y un inmenso gesto de amor, ya que se ponía a cocina al regresar de su trabajo. Y no sólo preparaba la comida. Tendía la mesa y se la servía. Natasha se sentía toda una reina.

Llegó por fin el día del examen. Aunque estaba muy nerviosa se sentía muy segura de si misma. Había puesto mucho de si en su preparación y sabía que no iba a fallar. Los nervios jamás la habían traicionado antes, así que no tenía porque tener miedo que así fuera en esta ocasión.

Cuando por fin lo terminó, no tenía la más mínima idea de cómo le había ido. Tal como le pasaba siempre con el famoso “múltiple Choice”, nunca sabía si había contestado o no correctamente.

La ansiedad hasta que le dieron el resultado fue muy grande, pero resulto más que compensada con los resultados. Había conseguido una de las mejores notas.

Comenzó la residencia con mucho entusiasmo. El sistema no era muy diferente al que había tenido en Argentina. El trabajo era intenso y agotador y el descanso escaso y muchas veces inexistente.

Por ese motivo decidió y así se lo expuso a Boris -que estuvo de acuerdo con ella-, en esperar a terminarla para pensar en tener hijos. No veía posible hacer ambas cosas a la vez. –Me sentiría un pésima madre porque debería abandonar a mi hijo la mayor parte del tiempo y se que no rendiría como tengo que rendir en el trabajo- le había explicado a su marido.- Así que haría mal las dos cosas y sabes bien como soy de exigente con lo que hago, por lo que no toleraría los resultados y me vería ahogada en problemas que no podría solucionar y terminaría abandonando la residencia, cosa que no quiero-.

Fue aprobando todas las exigentes etapas sin dificultad, aunque con mucho esfuerzo. Se había ganado un lugar entre sus compañeros quienes respetaban sus opiniones y decisiones. Cuando estaba por la mitad del último año, intentó conseguir un embarazo cosa que logró sin dificultad.

Cuando nació su hija ya había completado todo su período de formación y estaba incorporada al plantel del hospital.

Para esa fecha Boris había renunciado a la redacción del diario y se dedicaba a escribir libros con bastante éxito de venta.

Como permanecía casi todo el día en la casa escribiendo, podía controlar lo que hacía la niñera con su hija y estar a su lado cada vez que ella lo necesitara.

Cuando Natasha volvía del trabajo casi siempre los encontraba jugando. Habían establecido entre ellos, una maravillosa relación y ella se sentía un poco celosa de ocupar un segundo lugar, pero su labor hospitalaria la tenía alejada hasta más de la mitad de la tarde de lunes a viernes. No obstante, se consideraba una buena madre, pues le dedicaba todo el tiempo libre disponible.

Tati tuvo una infancia tranquila y feliz.

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