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martes 05 de julio del 2022
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Intolerancia.25

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Espera- dijo Seba en un tono más conciliatorio – No es necesario que nos digamos adiós. No volveré a mencionar esas palabras nunca más. Te lo prometo. No por lo menos hasta que tu quieras que las repita-.

-Es inútil- dijo Tati con el mismo aire de enojada – me lo acabas de confirmar con las últimas palabras que acabas de pronunciar. A partir de ahora, cualquier movimiento o palabra tuya, me va a parecer que me lo estas reprochando y estas esperando que la situación cambie y eso no ocurrirá nunca. Entiendes el significado de la palabra nunca?. Lo siento mucho Seba, a partir de ahora trataremos de que nuestros caminos no se crucen y cuando esto ocurra en la universidad porque no podremos evitarlo, debemos prometernos  mantener las distancias-.

-No puedo obligarte a mantener una situación que te altera tanto- dijo con mucha tristeza Seba – si tan segura estás de tu posición, es probable que tengas razón y que debamos decirnos adiós-.

-Lo siento de verdad Seba- dijo compungida Tati –quisiera que comprendas que esto no tiene nada que ver contigo. Eres una persona maravillosa. Nunca antes había conocido a alguien así y me duele perderte como amigo y como amante, pero no quiero hacerte daño. Te quiero mucho como persona aunque no pueda amarte como pareja, como para provocarte un dolor que hoy podemos evitar-.

Ambos se fueron a duchar juntos como de costumbre, aunque la situación tensa que se había formado transformo el placer de compartir la ducha, en una situación incómoda para ambos. Después se vistieron y Seba la acompaño a su casa.

-Me permites entrar a saludar a tus padres- le dijo Seba como suplicándole – han sido maravillosos conmigo y no me gustaría desaparecer de sus vidas sin una despedida-.

-Por supuesto que puedes pasar- le dijo Tati con aire conciliador – no somos enemigos. Solamente hemos decidido poner punto final a una relación estupenda que intentó transformarse en otra cosa-.

Cuando Seba entró a despedirse, Natasha le preguntó intrigada porqué venía a decirles adiós.

Entre ambos le explicaron que habían decidido no continuar con la relación y que la amistad probablemente no cuadrara, después de una relación como la que habían tenido y que ambos habían estado de acuerdo en no volver a encontrarse más dentro de lo posible, puesto que siempre se iban a cruzar en la universidad.

Natasha se sintió triste porque le gustaba mucho recibir a Seba en su casa. Le gustaba al igual que a su hija, oírlo hablar de biología y opinar sobre todas las cosas que ocurrían en el mundo. Solía disfrutar mucho compartiendo la cena con él, pero por otro lado le producía cierto alivio porque el temor de que la relación se hiciera estable, era muy preocupante para ella.

-Espero que Ruth no se enoje con nosotras- le dijo Natasha –por favor trata de explicarle que nuestro lazo ha quedado en buenos términos y que es sólo una decisión entre ustedes la de no frecuentarse más. Te recuerdo además que puedes venir las veces que quieras a visitarnos a mi marido y a mí. No tendría inconveniente en arreglar una cita un día que Tati no esté en casa. Lo único que sólo podré ofrecerte comida congelada-.

-Gracias Natasha- dijo con mucha tristeza Seba – se lo bien que he sido recibido en esta familia. He pasado un tiempo muy agradable compartiendo ideas y opiniones con ustedes. Realmente voy a sentir esta separación, pero es por el bien de los dos-.

Seba quiso retirarse rápidamente. Se sentía incómodo en esa situación. Se arrepentía de haberle dicho a Tati que se estaba enamorando de ella. Nunca imaginó su reacción.

Cuando le contó a su madre lo que había pasado, Ruth también se alegró muchísimo de que esa relación terminara. Al igual que a Natasha, no le gustaba para nada la idea que ambos se enamoraran y desearan formar una familia. Ella era muy creyente y sabia que Natasha y toda su familia también lo eran y hubiera sido un problema tener que enfrentar en que religión criarían a sus hijos. No obstante, no le hizo ningún comentario al respecto a su hijo. Simplemente trató de encontrar palabras de consuelo, pues lo sentía algo desolado.

Durante un tiempo  Tati salió con diferentes personas como era su costumbre, con el único objeto de divertirse y tener un encuentro sexual. Fue descubriendo que en contra de su voluntad, ninguno con los que salía, le provocaban el menor deseo sexual y que más bien por el contrario, le producían cierto rechazo que no lograba entender.

Cuando  encontraba a Sebastian  en los pasillos de la universidad, sentía en cambio que su corazón se aceleraba y que todas sus hormonas, como ella siempre se refería a su sensación de deseo sexual, se ponían en actividad y las sentía bullir con efervescencia.

Sus amigas comenzaron a verla taciturna, sin deseos de salir y con poco espíritu de estudio. Primero lo hablaron entre ellas para preguntarse si sería conveniente o no tener una conversación seria con Tati, sin que fuera considerada como intromisión y en conjunto decidieron que tenían que hacerlo. Nunca la habían visto tan apática. Era como si nada de lo que estuviera a su alrededor despertara su interés.

En la primera reunión en las que se encontraban las cuatro reunidas para estudiar, una de ellas comenzó a preguntarle que le estaba pasando.

-No lo se- repuso Tati – no se que me pasa. Es como si nada me interesara. Ningún chico me atrae. No tengo muchos deseos de estudiar. Ni siquiera tengo muchos deseos de estar reunidas como lo estamos ahora-.

-Y en cambio- le replicó Caitlyn su mejor amiga- si deseas ardientemente encontrarte con Sebastian, verdad?

-Si – dijo apesadumbrada Tati – no entiendo porqué cuando lo veo, el mundo cambia a mi alrededor. Todo toma otro color. La vida me parece distinta. Que estupidez verdad?-.

-Yo no lo llamaría estupidez sino amor- le dijo su amiga mientras apoyaba su mano en el hombro de ella.

-Amor- repuso Tati – el amor no existe. Lo único que te ata a una pareja es la pasión que despierta tus hormonas y cuando su producción se acaba, se acaba tu deseo de estar a su lado. El amor es un invento de las personas para permanecer juntas y desear formar una familia. Y realmente no entiendo eso. No es mi estilo. Sabéis perfectamente que no es mi deseo-.

-Sea o no tu deseo. Creas o no en el  amor,  él ha llegado a tu vida. Si lo rechazas vas a arrepentirte el resto de ella cuando sientas que has quedado vacía por tu propia voluntad- le contestó su amiga mirándola fijamente a los ojos y manteniendo su mano apoyada en su hombro.

-Por favor Caitlyn-. Dijo con cierto aire de enojo Tati – me conoces lo suficiente como para saber que lo que estas diciendo son meras palabras, que nada tienen que ver con la realidad. Con “mi “realidad al menos-.

-Todas nosotras estamos esperando encontrarlo y no nos llega- le dijo otra de sus amigas- por eso lo hemos hablado entre nosotras primero y hemos decidido que teníamos que planteártelo. El amor no se encuentra fácilmente y todo el mundo desea conocerlo. Por eso no podemos permitir que te niegues a ver tu realidad y dejar que pase y se vaya para siempre-.

-Queréis saber qué?- Preguntó Tati – Me habéis decepcionado. Creí que me conocíais de verdad-.

-Y te conocemos y te queremos y por eso queremos ayudarte- le respondió Caitlyn.

-Pues no lo estáis haciendo- dijo más enojada que antes Tati- y ya no quiero hablar más del tema así que será mejor que nos pongamos a estudiar y dejemos de lado estas boberías, estas palabras necias sin el más mínimo sentido-.

Sus amigas se miraron entre si y decidieron con un gesto, no seguir hablando. Ya habían cumplido con su cometido. Habían plantado la semilla de la duda. Ahora le correspondía  a Tati tomar conciencia de sus sentimientos. Si ella quería seguir negándolos, ya no podían hacer nada por ayudarla.

Cuando Tati volvió a su casa, su madre la estaba esperando con la cena. Ella que había quedado preocupada por la conversación que había tenido con sus amigas, le planteó la situación.

-Me molesta un poco tener que decirte esto. Sabes bien que no quiero que tengas una relación seria con Sebastian, pero creo que tus amigas tienen razón- le dijo su madre – Creo que te has enamorado de él y aunque no quieras reconocerlo, eso no tiene solución. Nunca antes te había visto como te estoy viendo desde que cortaste tu relación con él.

-Eso es absolutamente ridículo mamá –le dijo Tati – El amor! Que ridiculez! Yo, enamorada! Por favor-.

-Tu me preguntaste y yo te contesté- le dijo la madre haciendo un gesto como si no le importara que su hija aceptara su respuesta- Yo no inicié la conversación. Tú viniste a mi. Y eso es porque algo te produce dudas. Sino jamás me lo hubieras comentado-.

Durante la cena no volvió a tocarse el tema y al terminarla, Tati se fue a su dormitorio aduciendo que estaba muy cansada y que no tenía interés de hacer sobremesa como era habitual en su familia.

Esa noche, prácticamente, no pudo dormir. Sebastián ocupaba casi todos sus pensamientos. Era inútil lo que intentara hacer para apartarlo de su mente. Recordaba sus caricias y sus besos y se estremecía de la cabeza a los pies. Sentía la necesidad ardiente de hacer el amor.  Recordaba casi todas las palabras que le había dicho durante el tiempo que habían estado saliendo. Le parecía increíble recordar con tanta exactitud, todo lo que le había dicho.

Pero se seguía diciendo una y otra vez que el amor no existía y por supuesto, que ella no estaba enamorada.

Logro quedarse dormida casi al amanecer. Cuando su madre vino a despertarla no conseguía abrir los ojos. Le dijo que faltaría ese día a clase. Que no se sentía bien.

Natasha no tuvo dudas de lo que le pasaba a su hija y la dejó descansar.

Cuando por fin logró levantarse, partió para  la universidad. Sus amigas se extrañaron al verla. La clase estaba a punto de terminar.

-Te sientes bien?- le pregunto Caitlyn preocupada –no tienes buena cara y es la primera vez que faltas a una clase. Me preocupé esta mañana al no verte venir. Llamé a tu casa y tu madre me dijo que estabas muy cansada y te había dejado durmiendo, pero que no estabas enferma-.

-No, no lo estoy- repuso Tati-. No estoy enferma. Es que anoche no pude dormir pensando en todo lo que me habéis dicho ayer y esta mañana no lograba despertarme. He estado pensando toda la noche en nuestra conversación y he decidido citarme con Sebastián, para hablar. Le propondré un encuentro sexual. Necesito comprobar si con él, mis deseos sexuales reaparecen-.

-Y que vas a decirle?. Hola Sebastián, quiero saber si me gusta acostarme contigo más que con cualquier otro?- le dijo Caitlyn con aire sarcástico- me parece que te has vuelto completamente loca-.

-No, claro que no voy a decirle eso- dijo riéndose Tati – en realidad no se que voy a decirle. Lo que se es que si no hablo con él me voy a volver loca de verdad. No puedo seguir así. Anoche he reflexionado mucho sobre todo lo que hemos hablado y sobre lo que me dijo mi madre y he llegado a la conclusión que es verdad, que desde que corté mi relación con Seba, soy otra persona. Y no quiero seguir así. No me gusta no sentir interés por nada ni por nadie-.

-Me alegro que estés recapacitando- le dijo Caitlyn – estaba muy preocupada por ti en estos últimos días-.

-Lo que en realidad no se- dijo con aire de preocupación Tati- es como voy a enfrentarme a él y que voy a decirle. Sólo se que tengo que hacer algo-.

-Pues creo que lo mejor sería que le contaras como te sientes, lo que has hablado con nosotras y que quisieras saber que te está pasando, pues no lo logras entenderte- le dijo su amiga cariñosamente. -Probablemente él te proponga una salida amistosa y luego verás como se va desarrollando la situación y sin duda se dará la oportunidad de tener ese encuentro sexual al que te referías. Que te parece?-.

-Me parece una excelente idea- dijo Tati sonriente – gracias por ofrecerme una solución que no lograba encontrar por mi misma. Creo que es lo mejor que puedo hacer y de hecho es lo que voy a hacer-.

Tati se levantó de la silla y sin esperar a que la clase terminara, se dirigió resueltamente a la sala donde Seba estaba dando la suya. Espero a que esta terminase, de pie al lado de la puerta. Cuando lo vio venir, se adelantó hacia él y lo saludé con una sonrisa encantadora.

-Hola Seba, como estás?- le dijo tratando de parecer natural y sintiendo que no lo conseguía –Me gustaría charlar un momento contigo sino te parece mal-.

-Hola Tati, no se te ve muy bien. Te encuentras enferma?- le preguntó preocupado.

-No, es que no he dormido bien anoche. Justamente de eso quería hablarte. Se que tu clase terminó y que ahora acostumbras a ir a la cafetería, bueno, si es que no has cambiado tus hábitos en estos últimos tiempos-.

-No, no los he cambiado- le respondió sonriente – a esta hora siempre sigo yendo a la cafetería a tomar un tentempié. Quieres venir conmigo como lo hacíamos antes?-.

-Si, por favor- le respondió suplicante – Es que necesito hablar contigo.

-Nunca me he negado a hacerlo- le respondió ligeramente sarcástico – recuerdas que fuiste tú la que decidió que no quería verme?-.

-Lo se- le dijo Tati dulcemente, mientras le tomaba de la mano – No seas tan quisquilloso. Vamos-

Se sentaron frente a frente. Tati estaba visiblemente nerviosa. No sabía como empezar la conversación.

-Veamos que es lo que te está atormentando- le dijo con dulzura Seba – es evidente que algo te está pasando y no sabes como contármelo-. Hizo un gesto de asombro y preocupación al pensar algo que le vino repentinamente a la mente –no estarás embarazada no? Hemos sido muy precavidos, pero siempre puede suceder lo imprevisto. Lo estás?-.

-No, no estoy embarazada. Tranquilízate –le repuso Tati sonriendo, lo que provocó un gesto de alivio en el rostro de Sebastián – es que no se que me pasa últimamente, pero estoy muy cambiada. Mis amigas y mi madre lo han notado y me lo han hecho saber. No es que yo no me diera cuenta. Sabía que me estaba pasando algo, pero no creí que fuera tan evidente como para que los demás  también pudieran verlo-.

-Y en que consiste ese cambio al que te refieres? – le pregunto curioso Seba – y porqué necesitas contármelo justamente a mi?-.

-Porque tanto mis amigas como mi madre lo han relacionado contigo- le dijo con seriedad Tati – Yo no lo había interpretado de esa forma hasta que ellas me lo dijeron ayer y desde entonces, estoy dando vueltas a la situación, sin encontrar una respuesta lógica-.

-Y que es eso tan importante que te han dicho y que te preocupa tanto?- le pregunto Seba cada vez más intrigado y sin entender ni una palabra.

-Quieres creer la tontería que me han dicho? Dijo Tati riéndose desaforadamente- todas ellas me han dicho que me he enamorado de ti. Te imaginas que tontería! Que yo me haya enamorado!-.

-Yo no lo considero ninguna tontería. Todo lo contrario me parece una noticia maravillosa, porque yo no he dejado de pensar en ti en todo este tiempo que hemos estado separados-.

-No Seba- dijo Tati con mucha seriedad, como para no dejar ningún lugar a dudas de que lo que estaba diciendo era la pura verdad de sus sentimientos, –no malinterpretes mis palabras. Eso lo han dicho ellas. No lo he dicho yo. Yo se que no estoy enamorada de ti. Estoy completamente segura. Y sabes porqué?-.

-No, no se. Porqué?. Si quieres hacer el favor de decírmelo me enteraré. Porqué?- le dijo él.

-Porque el amor no existe! Que otra verdad esperabas escuchar de mi? –le preguntó Tati extrañada- Te lo advertí desde el principio. El amor es un invento estúpido. Por lo tanto, yo no puedo ser tan estúpida como para estar enamorada. De eso estoy segura-.

-Y porque has acudido a mi entonces si estas tan segura de lo que estas diciendo? No entiendo tu actitud. Es contradictoria – le repuso con cierto enojo Seba.

-Porque tengo que averiguar algo y sólo tu puedes ayudarme a hacerlo- le dijo Tati, extrañándose de si misma de ser tan directa con la cuestión que estaba a punto de pronunciar.

-Bien, dime entonces en que puedo ayudarte y lo haré con mucho gusto- le dijo Seba con una sonrisa y borrando ese gesto de enojo que tenía en su rostro.

-Quiero que tengamos un último encuentro sexual. Desde que nos separamos, no he tenido ninguno con ninguna otra persona –le dijo Tati casi a borbotones y sin respirar.

-Y a que se debió esa abstinencia- le pregunto asombrado Seba – no logro entender nada de lo que me estas planteando-.

-No lo se. Nadie me ha provocado un estímulo suficiente como para tenerlo. Eso es todo. No hay misterio –le dijo Tati con un gesto entre fastidio y desconcierto.

-Y quieres saber si yo puedo provocártelo?. Eso es lo has venido a buscar?- le dijo Seba poniendo en su rostro de nuevo ese aire de enojo de la primera vez- quieres que yo sea tu muñeco de prueba?-.

-No lo tomes de esa forma- dijo Tati con dulzura y tratando de suavizar la situación, dándose cuenta que había sido muy abrupta su forma de enfocar la situación – no quise ofenderte. Mucho menos tomarte como muñeco de prueba. Por favor no te enfades conmigo. No me gusta ver el rostro que me estás mostrando-.

-Y que rostro quieres que te muestre con lo que me estas contando?- le dijo Seba sin modificar su expresión – quieres que empiece a saltar y decirte que alegría que quieras venir a probar conmigo si te excitas o no. Quieres que aplauda de contento?. Dime? Cómo esperabas que reaccionase?-.

-No lo se. Creo que he sido muy tonta al expresar las cosas de la forma en que lo he hecho –dijo Tati con un mohín en sus labios – debí ser mas discreta. Perdóname-.

-Te perdonaré si accedes a responderme con la verdad, a una pregunta que quiero hacerte desde hace mucho tiempo- le dijo Seba con seriedad.

-Te responderé cualquier pregunta que quieras hacerme por muy personal o privada que sea y te prometo decir la verdad- dijo Tati con la misma seriedad. –Pregunta-.

-Qué cosa tan fuerte te ha pasado hace ya mucho tiempo, probablemente en tu inicio sexual, que te ha marcado de tal forma? Recuerda que prometiste decir la verdad y sólo la verdad- le dijo Seba demostrando sumo interés en la respuesta y con un tono de seriedad absoluta.

-A mi no me ha pasado nada. Porqué se te ha ocurrido esa pregunta tan extraña?- le dijo Tati bajando los ojos, como si ocultara una verdad que le resultase muy vergonzosa.

-Prometiste responder con la verdad. O me la dices o me voy y no vuelvo a dirigirte la palabra nunca más-

le respondió Seba airado.

-Pero no se que es lo que quieres que te diga- dijo Tati tratando de hacer que sus palabras sonaran verdaderas, cuando en realidad no lo eran.

-Mira Tati- dijo Seba tomándole una mano entre las suyas – reconozco que soy joven. No voy a negarlo puesto que es evidente. Pero conozco mucho de la psicología de la gente. En verdad cuando veo a alguien por primera vez, intuitivamente se si es o no una buena persona y se además, si tiene o no algún problema importante en su vida.

Es lo que sentí contigo la primera vez. Supe que eras una buena persona y a la vez que supe que tenias un gran conflicto interior. Ese convencimiento se fue agrandando a medida que te conocía. Quise preguntártelo en varias oportunidades, pero nunca se dio la oportunidad de hacerlo sin que tu sintieras que quería entrometerme en tu vida privada-.

-No logro entender a que te refieres- dijo Tati sin poder levantar los ojos de la mesa.

-Mírame- dijo Seba en tono enérgico – Mírame a los ojos y dime que no hay nada en tu vida privada que no te atormenta y te impide ser feliz. Hazlo y te creeré. Pero no lo haré mientras me sigas respondiendo a la vez que me evitas la mirada-.

Tati seguía sin contestar ni levantar la vista. Seba se levantó de la mesa y le dijo con voz muy seria:  -Hasta nunca Tati- y se dispuso a marcharse.

-Espera Seba por favor- dijo suplicante Tati-  no te marches y se puso a llorar desconsoladamente.

Sebastian volvió a sentarse, pero esta vez al lado de ella. Le paso las manos por los hombros y levantándole el mentón con la otra mano le dijo con mucha dulzura –Algo muy importante te atormenta y nunca has querido contárselo a nadie. Probablemente ni a tu madre ni a tu mejor amiga. Estoy equivocado?-.

-No- dijo Tati entre sollozos –no lo estás.

-Entonces te pido por favor que me abras tu corazón- le dijo suplicante Seba –tal vez pueda ayudarte. Yo, al igual que tus amigas y tu madre,  también creo que te has enamorado de mí. Lo leo en tu mirada. Lo siento en tus labios. Por eso ese día intenté hablarte sobre mis sentimientos. Para que tú te abrieras y me dijeras los tuyos. En cambio me echaste de tu vida sin darme ninguna oportunidad. No lo hagas nuevamente ahora. Has sido tú la que vino a buscarme. En el fondo de tu corazón sabes que estoy diciendo la verdad y la aceptas, pero te niegas a decirlo abiertamente porque algo te tiene atrapada en una oscuridad, de la que no puedes salir-.

Tati seguía llorando sin parar. Con una mano tenia apretada la de Seba con fuerza y con la otra hacia dobleces en su vestido nerviosamente.

-No se por donde empezar- le dijo entre sollozos Tati.

-Empieza secándote las lágrimas y sonándote la nariz –le dijo riendo Seba sin dejar de abrazarla. -Creo que ese es el mejor principio y luego cuéntamelo todo. Estoy seguro que las cosas van a empezar a cambiar para ti, después de esa apertura. Te lo prometo-.

-Cuando tenía quince años yo creía estar muy enamorada de un chico de mi clase- dijo Tati todavía gimoteando- sabes que los sentimientos a esa edad son muy fuertes!

Cuando él me invito a salir por primera vez, me sentí la chica mas afortunada del mundo. Fuimos al cine y me abrazó y me besó en los labios. Yo sentía un mundo de sensaciones que se abrían ante mi y que me recorrían todo el cuerpo. Creo que nunca me había sentido tan feliz como en ese momento.

Luego fuimos a caminar. Caminamos durante mucho tiempo. Yo me sentía como si caminara en medio de las nubes. Estaba anocheciendo cuando llegamos a un lugar. Era muy solitario y………NO! - no puedo seguir contando. Lo siento-  dijo Tati al tiempo que se levantaba de la mesa desprendiéndose de su abrazo.

Seba le tironeó de una mano y con la otra la obligó a sentarse nuevamente – No vas a irte sin terminar de contarme. Quiero que te quede bien claro. No voy a permitir que ese recuerdo te atormente toda la vida. Te quiero demasiado como para no hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudarte-.

-Nadie puede ayudarme- dijo Tati mientras las lágrimas le caían a borbotones – nadie puede borrar ese momento de mi vida. Ni siquiera tú y ese supuesto amor que ostentas hacia mi. Ya te lo he dicho muchas veces. No creo en el amor, ni siquiera en ese que dices sentir por mi. Los hombres. Todos los hombres piensan nada más que con su pene-.

-No puedo cambiar la fisiología masculina. Es verdad que la mayoría del tiempo cuando estamos frente a una chica pensamos, como tu dices, con el pene. Yo no inventé la fisiología ni las hormonas.

Pero también es verdad que cuando el amor se interpone entre ellos, me refiero al pene y las hormonas – dijo Seba con ironía - todo pasa a un segundo lugar. Y por supuesto también es verdad que queremos usarlos a ambos con ese ser amado, pero siempre dominados por ese sentimiento. Por favor. Sigue contando-.

-Él, Él …..me violó. Yo no quería hacerlo. No en ese lugar. No en esas condiciones. El me obligó. Me desgarro mi ropa interior y me penetró. Fue tan doloroso como vergonzoso para mi- dijo Tati sin dejar de llorar y apoyando su cabeza en el hombro de Seba y dejando que él le acariciara sus cabellos. Seba empezó a besarla por la frente, las mejillas y finalmente los labios. Fue un beso apasionado e interminable. A ninguno de los dos les importó la gente que estaba en la cafetería presenciando la escena.

-No todo terminó ahí- le dijo Tati ya sin llorar – Al otro día en el colegio se burló de mi con sus amigos. Me hizo sentir una prostituta.

Nunca voy a saber como interpretar esa conducta masculina. Gracias a Dios, otra a la que le hizo lo mismo, tuvo el valor de denunciarlo en forma inmediata. Le tomaron una muestra del semen de su vagina y corroboraron que pertenecía a esa persona. Cuando lo detuvieron, varias de las chicas que habían sido violadas se atrevieron a unirse a la denuncia. Yo jamás pude hacerlo. Al chico lo enviaron a un reformatorio. Jamás volví a verlo, por suerte. No se como reaccionaria hoy, si me enfrentara cara a cara con él. Es que siempre me he sentido mal por no haberme unido a ese grupo de chicas que lo denunció. Nunca tuve coraje. Me sentía tan avergonzada por todo lo sucedido. Sabes? No se porqué a las personas violadas les nace un sentimiento de culpa, como si ellas hubieran buscado la situación. Lo he leído en varias oportunidades en revistas de psicología y aún así, sabiéndolo, no he logrado vencer esa vergüenza. Es curioso no?.

Por esa vergüenza o por ese sentimiento de culpa o que se yo porque otra razón, jamás pude hablar del tema. Y eso me generó un sentimiento de culpa peor aún, que el de la violación, porque pensaba que si todas hubieran actuado como yo, esa persona hubiera seguido violando interminablemente. En cambio gracias a alguien que tuvo el coraje de denunciarlo, se puso punto final a la situación.

Incluso me decía a mi misma que si lo hubieran denunciado antes, no me hubiera pasado lo que me pasó y que al no denunciarlo yo permití que le pasara a otras personas. Fue un período de mi vida terrible.

Mis amigas me preguntaban a diario que me pasaba, porqué estaba tan triste y desconsolada. Porqué no quería salir, ni estudiar. Jamás pude contarles nada de todo esto, ni siquiera a Caitlyn que es mi amiga del alma. Ella es como la hermana que nunca tuve. Pero aún así, no pude contárselo. No se como has logrado que te lo contara a ti-.

-Con mi amor y con el amor que desperté en tí- dijo Seba mientras seguía besándola – Ahora entiendo con claridad tu desconfianza, pero si tú me lo permites, dedicaré mi vida entera a demostrarte que no todos los hombres somos iguales, aunque todos pensemos con el pene-.

-No se que decirte Seba-, dijo Tati mientras respondía sus besos con pasión- tengo tanto miedo de volver a sufrir otra decepción que no se si voy a animarme a intentar tener una relación verdadera contigo-.

-Viniste a mi para pedirme un encuentro sexual- dijo Seba riendo- empecemos por eso y luego veremos como resulta. Que te parece. Sin compromisos de ninguna parte. Aceptas?-.

-Acepto- dijo Tati- sólo hasta aquí llega el acuerdo. Aceptas tú que el mismo  sólo llegue hasta aquí?

-Lo acepto- dijo Seba. Apenas termine mi horario de clases, me reuniré contigo para ir a ese hotel que íbamos siempre. O prefieres ir a otro? Digo para comprobar si realmente soy capaz de generar deseos en cualquier lugar del planeta y no en un lugar conocido-.

-No te burles de mi, por favor Seba- dijo Tati suplicante –estoy demasiado confundida. No necesito que me agregues más confusión-.

-No me estoy burlando- dijo Seba serio –jamás me burlaría de tí. Es que estoy tratando de cortar la tirantez de toda esta situación. Ha sido muy fuerte para ti. Y para mi también. Aunque me esperaba algo parecido, creo que no me imaginaba que hubiera sido tan terrible-.

-Te esperare aquí en la cafetería- dijo Tati-, no tengo deseos de volver a mi casa y ya mi clase de hoy terminó. Mis amigas se han ido. Me quedaré estudiando mientras tomo café. Nos encontraremos en este mismo lugar. Te parece bien?-.

-Me parece bien- le respondió con otro beso en la boca-, pero primero ve al toilet y lávate la cara. Tienes el maquillaje corrido. Refréscala bastante con agua bien fría para borrar las lágrimas. Quiero verte hermosa cuando regrese. No quieras verte en un espejo. Estás terrible. Pero me gustas de todas formas-.

-Hasta entonces – le dijo tirándole un último beso con la mano.

Pocos minutos después que Seba se fuera, vio a aparecer  a Caitlyn quien se sentó junto a su mesa.

-Que haces aquí?- Le pregunto intrigada Tati.

-No habrás pensado que me marcharía a mi casa sin saber que había pasado entre vosotros dos, verdad- le dijo sarcásticamente su amiga- no puedo esperar ni un segundo más, para que me cuentes todo. Estuve esperando en la escalera hasta que lo ví salir de aquí. Después esperé para ver si salías también  y al ver que no lo hacías, simplemente entré. Has estado llorando. Tienes todo el maquillaje corrido y los ojos hinchados-.

-Lo se – dijo Tati cubriéndose el rostro- Seba me lo acaba de  decir. Iba a ir a arreglarme, porque me ha dicho que estoy horrible-.

-Horrible?- dijo asombrada su amiga- ¿te ha dicho que estas horrible? Cómo ha podido ofenderte así!-.

-No me dijo horrible, me dijo terrible que es lo mismo- dijo Tati riéndose.

-No no es lo mismo. Acepto que te haya dicho terrible, pero no hubiera aceptado jamás que te dijera que estás horrible. Aunque en realidad lo estás. Ven vamos a ver si podemos recomponer esa cara. Por suerte yo llevo siempre conmigo toda mi batería de maquillajes, no soy como tú que nunca traes contigo ni siquiera un simple lápiz de labrios. Te ayudaré a arreglarte. Pero primero me tienes que contar todo, absolutamente todo-.

Tati le fue contando toda la conversación que había tenido con Seba, incluyendo su confesión. Caitlyn no podía creer lo que le estaba contando su amiga.

-Como has podido tener oculto algo tan grave durante tanto tiempo!- le dijo mientras no podía evitar que algunas lágrimas brotaran de sus ojos, sin poder contenerlas- porque no acudiste a mi?  Yo te hubiera aconsejado que lo denunciaras. Cómo fue que no te uniste al grupo de las chicas que agregaron sus denuncias una vez comenzado el juicio?-.

-Porque te imaginas que si me sentía tan avergonzada como para no poder contártelo a ti, que eres casi como una continuación de mi misma, con que fuerzas o valor crees que hubiera podido contarlo ante personas desconocidas-.

-Pero, cómo es posible que te sientas avergonzada de algo que no tuviste la culpa? No entiendo – le dijo su amiga asombrada. -El que tenía que tener vergüenza era él y no tú. Tú eras su víctima-.

-Lo se- le respondió Tati – pero nunca pude evitar sentirme avergonzada y luego me he sentido tan , pero tan culpable por no haber tenido valor de denunciarlo!. Lo único que se, es que todo esto me ha atormentado durante casi cuatro años y ahora siento una sensación de desahogo increíble. Es como si pudiera respirar libremente. No te imaginas la sensación de libertad que estoy sintiendo-.

-Y yo no entiendo cómo no pude darme cuenta que algo tan terrible te había pasado- dijo su amiga avergonzada- cuando te veía tan abatida y triste, pensaba que era porque estabas enamorada de él y el no te correspondía. Luego, cuando lo denunciaron, pensé que tu tristeza o estado se día a lo mal que habías elegido para enamorarte. El caso es que jamás me imaginé lo que te había pasado. Lamento mucho no haberme percatado. Me he perdido la oportunidad de ayudarte y evitarte todos estos años de sufrimiento y rencor-.

-Y de vergüenza, y de culpa- acotó Tati con un dejo de tristeza- creo que más que sufrimiento y rencor, estos años he sentido vergüenza y culpa. Pero supongo que también he sufrido lo suficiente como para perder todas las esperanzas en el amor. Ojala Seba, cumpla con su promesa y me ayude a ser otra persona. Me ha dicho que si yo se lo permito, va a dedicar el resto de su vida en convertirme en una persona creyente. En cuanto al amor se refiere, claro está- aclaró riéndose.

-Es maravilloso lo que te ha dicho. Si queremos que logre lo que ha prometido, será mejor que no perdamos más tiempo charlando. Hemos venido aquí a cambiar esa cara” horrible”, por lo que manos a la obra, entonces. Comencemos con agua bien fría para lograr deshinchar un poco los párpados. No, mejor primero quitemos todo el maquillaje con crema. Luego haremos abluciones de agua fría y por último te maquillarás nuevamente. Cuándo piensan encontrarse?- Le preguntó su amiga.

-Cuando finalice sus clases. Vendrá a buscarme a la cafetería. Le dije que no tenía ganas de volver a casa y que me quedaría estudiando- le aclaró Tati.

-Me quedaré contigo hasta entonces, si quieres- le dijo su amiga.

Cuando terminaron el maquillaje, volvieron a la cafetería. Tati había cambiado completamente su rostro. Sus párpados apenas se veían hinchados y su rostro lucía diáfano por efecto del agua fría.

Poco minutos antes de la hora que Sebastian debería regresar, Caitlyn se despidió de su amiga deseándole lo mejor para ese encuentro.

Cuando Sebastian regresó. la encontró deslumbrante. No había rastros de llanto y estaba sonriente.

Parecía una persona nueva.

-Te ves preciosa- dijo Seba dándole un beso en la mejilla- Estás radiante-.

-No puedo explicarte el bien que me ha hecho contarte todo lo que te he contado. Luego que te fuiste vino mi amiga y también se lo conté a ella. Y ahora me siento liberada. Si me ves otra persona, es porque siento que soy otra persona. Creo que he dejado todos los sentimientos de vergüenza y culpa en el toilet. Estoy ansiosa de experimentar, lo que voy a descubrir esta tarde a tu lado-.

-Vas a descubrir el amor, pero no el mío que ya lo conocías, sino el tuyo- le dijo Seba volviéndola a besar – y verás que diferente te sientes después de hace el amor-.

-Vamos ya- dijo entusiasmada Tati-, ya no puedo esperar más. Estoy demasiado anhelante-.

-No seas tan vehemente- le dijo sonriente y en tono burlón Seba-, podrías llevarte una decepción. Con respecto a mi me estoy refiriendo-.

Fue una tarde  perfecta. Desde el hotel Tati llamó a su madre para visarle que no la esperara, que no regresaría a su casa esa noche.

-Se te nota resplandeciente- le dijo la madre con alegría- con quién estás?-.

-No vas a creerlo mamá- le dijo con regocijo Tati- estoy con Sebastian-.

A Natasha no le gustó mucho la contestación de su hija. Confirmaba sus sospechas. Ella terminaría  por fin dándose cuenta y aceptando que estaba enamorada  y comenzaría una relación verdadera con Sebastian.

Y que pasaría después? Que pasaría si decidían casarse y tener hijos? Natasha quería muchísimo a Ruth y no le importaba en absoluto que tuviera otra creencia religiosa, pero la situación planteada era diferente. Se trataba de su futuro nieto. En que religión lo bautizarían?. Trató de apartar esas ideas de su mente y le deseo a su hija que disfrutara del encuentro.

Tati y Seba se vistieron para ir a cenar y luego volvieron al hotel para continuar haciendo el amor y repetirse una y mil veces, cuanto se querían. Tati no paraba de decirle “te amo” y él le respondía siempre con un beso y otro “te amo”.

Seba comenzó a frecuentar nuevamente la casa de Natasha y Boris, pero la comunicación entre ellos era totalmente diferente. Natasha trataba de disimular sus temores y había hecho un pacto con  su marido de no sacar el tema de la descendencia en ningún momento. Ni con Seba ni con Tati. No obstante no podía evitar sentir una intensa tensión cada vez que venía a cenar. Ya no había charlas de sobremesa como antes. Un día Sebastian después de cavilarlo en silencio, tomó coraje y les preguntó si tenían algún inconveniente con su presencia, porque él no quería incomodarlos y si preferían que no viniese más no lo haría. Nunca le había gustado imponer su presencia.

-Mira Seba –le dijo Natasha muy seria- el problema no eres tú, en términos de” tú” como persona. El problema es la relación de ustedes dos. Ambos parecen muy enamorados el uno del otro. Me gustaría saber si se han planteado, que pasaría si esta unión sigue adelante cuando nazcan los hijos-.

-No entiendo a que te refieres cuando “nazcan los hijos”- le contestó Seba.

-Pues es muy fácil de comprender. Tu eres judío y nosotros somos católicos protestantes- le dijo Natasha con tono levemente irónico-, a qué religión pertenecerían vuestros hijos?-.

-No nos hemos planteado eso en ningún momento- dijo Seba-. Tati es muy joven y no piensa tener hijos por el momento. Ella quiere primero triunfar en su carrera. Falta tanto tiempo para que eso suceda, que ninguno de los dos hemos pensado a que religión podrían pertenecer-.

-Pero si siguen juntos, algún día sucederá-, respondió más seria Natasha- y entonces qué piensan hacer?-.

-No puedo responderte a eso hoy, -dijo Seba asombrado ante la situación creada, puesto que en nunca se habían planteado el tema. Seba sabía que Tati tenía que terminar su carrera primero y luego tenían planeado viajar para investigar océanos en lugares remotos y nunca habían hablado de tener hijos.- Verdaderamente es un tema que no hemos tocado ninguno de los dos, porque en realidad no están en nuestros planes inmediatos. Cuando llegue el momento pensaremos en eso. Pero repito que falta mucho para eso-.

-Pero algún día tienen que planteárselo- dijo Natasha insistente-, es un tema muy delicado y no se puede tomar a la ligera-.

-Pero es que hace menos de un mes que Tati y yo estamos de novios y a ninguno de los dos se nos ocurrió plantearnos esto-, le respondió Seba sin poder salir de su asombro.

-Tiene razón Seba, mamá- dijo Tati –, sabes muy bien que mis planes se centran en la biología no en la familia. Parece mentira mamá que tenga que repetírtelo tantas veces-.

-También me decías que jamás ibas a enamorarte y mírate ahora-, le replicó Natasha enojada-, así que no puedo confiar mucho en tu palabra-.

-No entiendo porqué nunca me lo has planteado a mi a solas, mamá- dijo Tati ya casi furiosa, – creo que primero deberíamos haber hablado este tema en familia antes que discutirlo con él-.

-Había hecho un pacto con tu padre de no hablar sobre este tema. Ni con Seba ni contigo- dijo Natasha como excusándose y dándose cuenta que había tomado una actitud un poco fuera de lugar-, pero Seba nos hizo una pregunta y casi sin darme cuenta estaba hablando de algo que me preocupa mucho-.

-Pues será mejor que pongamos un punto final a todo esto, porque no tiene ningún sentido que sigamos hablando.  Cuando llegue el momento de formar una familia volveremos a replanteárnoslo, pero quiero dejar bien claro esta noche y esto va dirigido a los dos- dijo Tati furiosa señalando a ambos padres-, que esa decisión la tomaremos sólo Seba y yo. Ustedes no pueden decirme que vamos a hacer con esos hipotéticos hijos a los que os estáis refiriendo. Quisiera que esto quede muy bien aclarado esta noche-.

-Esta bien- se interpuso Boris que hasta ese momento no había querido tomar parte de la discusión-, todo ha quedado entonces, perfectamente claro. Ya no sigamos hablando del tema. Tienes razón hija, no tenemos derecho a exigirte como educarás a tus hijos, pero la religión es algo que siempre ha guiado esta familia. Sabes lo importante que es para todos nosotros y creo que en ese “nosotros” te estoy incluyendo, no?

-Sabes muy bien cuales son mis conceptos religiosos, papá- dijo Tati-, no necesito aclararlos. Siempre he compartido con ustedes los mismos principios. Soy una firme creyente y una fiel devota de mi religión. No entiendo cómo ha podido surgir este conflicto-.

-El conflicto- continuo Boris-, nace cuando aparecen en el futuro tus descendientes. En que religión vas a educarlos?-

-Yo voy a transmitirles mis creencias y sentimientos de la misma manera que vosotros lo habéis hecho conmigo- dijo Tati enojada-. No entiendo dónde está el conflicto-

-Y yo voy a transmitirle todos mis sentimientos y creencias como lo hicieron mis padres conmigo- aclaró Seba- y luego ellos decidirán que quieren ser. Tampoco yo entiendo dónde esta el conflicto-.

-Será mejor que dejemos las cosas como están –dijo Boris en tono conciliador-, creo que todos estamos exagerando. Como dijeron ambos, aún falta mucho para eso. Continuemos con la reunión en paz-.

Pero no fue posible que esa paz continuara. El conflicto estaba planteado y la situación era tensa.

Sebastian empezó a sentir que no era bienvenido en esta casa, les presentó sus respectos y les dijo que ya no volvería a visitarlos, a no ser que ellos cambiaran de opinión con respecto al tema planteado.

Se despidieron de una manera extraña y fría. Tati decidió irse a la casa de Sebastian esa noche. Se sentía bastante incómoda con la situación forjada entre sus padres y su novio y no quería continuar hablando del tema ni con ellos ni con él.

Al día siguiente Natasha llamó a Ruth por teléfono.

-Hola Natasha, como estás? Dijo Ruth del otro lado. Qué pasa que tengo la sensación de sentirte rara. No se porqué, pero encuentro algo raro en tu voz. Los chicos se han peleado, verdad? Es cómo dijiste la primera vez. Ellos nunca van a establecer una relación verdadera. Es mejor así. No creo que sea una buena idea que estén juntos. Se lo he dicho a Seba, pero no quiso escucharme. De todas maneras, yo sabía que no iban a durar mucho. Me lo decía mi corazón-.

-.Pues es exactamente todo lo contrario – le respondió irónica Natasha- tu corazón te esta engañando. Ellos están enamorados y siguen juntos. Cada vez más enamorados. Yo no creo que vayan a separarse. Más bien los veo juntos para siempre-.

-Pero que tonterías estás diciendo Natasha?- dijo Ruth enojada- Cómo que los ves cada vez más enamorados. Me dijiste y aclaraste en diversas ocasiones que Tati no cree en el amor y que no piensa casarse y mucho menos formar una familia. No vas a decirme que ahora cambió de opinión?-.

-Pues si voy a decírtelo. Porque cambió de opinión- dijo Natasha.- No es que estén pensando en casarse ni en tener hijos, pero por primera vez la veo a mi hija distinta y me tiene muy preocupada-.

-Y no es para menos- dijo Ruth- y que vamos a hacer ahora?-.

-Pues recientemente intenté  poner los puntos en claros - dijo Natasha – y ambos terminaron muy ofendidos. Anoche tu hijo me notificó que ya no piensa volver a esta casa.  Mi hija se ha ido con el y todavía no ha vuelto-.

-Que puntos en claro quisiste poner?- le pregunto Ruth- a que te estás refiriendo? Seba no me contó nada-.

-Pues a lo único que en realidad nos interesa a las dos- le contestó-, el tema de los hijos. A los hijos de ellos me refiero, claro está-.

-Y qué les dijiste para que ambos se enojaran- preguntó curiosa Ruth-.

-Simplemente les pregunté en que religión pensaban criarlos- dijo Natasha despectivamente.

-Y qué te contestaron?- preguntó Ruth con cierto temor por la respuesta.

-Que cada cual los criaría en la suya y que cuando fueran grandes, ellos decidirían- dijo Natasha enojada. –Puedes creer que hayan contestado algo tan ridículo. No se pueden criar en dos versiones diferentes. Los llevaría a un conflicto psicológico. Cómo harán para saber por cual optar cuando tengan la edad suficiente?-.

-No es sólo eso-  respondió Ruth preocupada-, el judaísmo se enseña y se practica desde el principio de la vida. No en vano se circuncidan a todos los niños varones-.

-A eso me refiero, ves- dijo Natasha cada vez mas enojada-, yo no quiero un nieto circuncidado-.

-No seas ignorante Natasha- le respondió su amiga-, cada día la ciencia descubre los beneficios que tiene la circuncisión. Me extraña que siendo médica me digas que lo ignoras-.

-No, no lo ignoro- le respondió alzando la voz-. No lo ignoro en absoluto desde el punto de vista médico. Pero no quiero que mis nietos estén circuncidados por un rito religioso que no comparto. Creo que eso es fácil de entender y no significa que sea ignorante como te has referido hacia mí hace unos instantes-.

-Y yo no quiero ni pensar en tener un nieto varón que no esté circuncidado- dijo también gritando y en tono casi histérico Ruth- Y al octavo día como corresponde. Tengo que hablar inmediatamente con mi hijo de este tema-.

-Pues no vas a tener mucha suerte- dijo Natasha –, ellos no quieren hablar del tema porque dicen que no está en sus planes inmediatos formar una familia, y que cuando llegue el momento ellos, como padres, tomarán la decisión sin permitirnos aconsejarlos ni tomar parte en el asunto-.

-Eso ha dicho mi hijo?- preguntó Ruth muy enojada .

-No, eso lo dijo mi hija, pero tu hijo la apoyó inmediatamente corroborando sus palabras una por una-, dijo Natasha casi al borde de la histeria.

-Pero, qué dijo mi hijo con respecto a la circuncisión?- preguntó muy ansiosa Ruth-. Qué dijo específicamente a ese respecto?-.

-No hablamos del tema de la circuncisión esa noche- dijo Natasha-, se pusieron furiosos los dos apenas saqué el tema de la religión. Imposible continuar con la conversación-.

-Ya hablaré yo con él apenas termine de hablar contigo- respondió Ruth, – tendrías que hacer algo para que tu hija se aleje de mi hijo-.

-Y yo te digo exactamente lo mismo a tí-, replicó Natasha gritando- Aleja a tu hijo de mi hija-.

-Lo haré- dijo Ruth, – voy a actuar enérgicamente aunque este a tanta distancia y no voy a fallar como tú-.

-Espero que tengas mucho éxito- le gritó Natasha y le cortó la comunicación.

Apenas finalizada esa conversación, discó el número de Gladys. Quería oír su opinión y porqué no, recibir su consejo. Necesitaba que alguien neutral diera su punto de vista.

Después de contarle con lujo de detalle todo lo sucedido la noche de la disputa y la conversación que había tenido instantes antes con Ruth, le pidió su opinión.

-No se que decirte amiga- le dijo Gladys-. Sabes que cuando los hijos se enamoran, ya no oyen nuestros consejos. No creo que sea distinto con ustedes dos. Estuve tanto tiempo aconsejando a mi hija que dejara a ese hombre que finalmente la abandonó embarazada, traté por todos los medios que entendiera que la estaba engañando, que jamás dejaría a su esposa, que casi ningún hombre cumple con esa promesa.  Y sin embargo nunca quiso oírme. O mejor dicho, me oía si, pero me decía que la equivocada era yo.

Es que es así Natasha, los jóvenes creen que tienen el mundo en sus manos. Que van a poder hacer cualquier cosa con él. Que todo será como ellos piensan que tiene que ser. Hasta que se dan de narices contra la realidad.

Pero no les sirve de experiencia. Ante un nuevo conflicto, volverán a anteponer sus opiniones a las tuyas. Nunca van a entender que los años vividos al menos te dejan experiencia. Una experiencia de la que ellos carecen. Mi hija siempre me contesta cuando le explico esto, que ella tiene que aprender por si misma. Y mira que le ha ido mal!  Que ha sufrido horrores y aún así, no escucha mis consejos. No se como puedes ayudarlos. Además no creo que sea tan grave, que si tienen un hijo, ambos le transmitan sus creencias y le permitan tomar sus propias decisiones cuando sean mayores-.

-Pero qué me estás diciendo Gladys?- le dijo Natasha enojada-, qué los hijos van a primero a la iglesia y de ahí a la sinagoga hasta que sean grandes y estén en condiciones de decidir a cuál de las dos quieren seguir yendo-?

-Natasha, amiga mía-, sabes muy bien que yo soy católica apostólica romana por bautismo, comunión y confirmación. Sabes que creo profundamente en Dios, pero que no voy nunca a la iglesia. Y no creo que por no ir a la iglesia Dios haya dejado de quererme. Mejor dicho, estoy segura que no ha dejado de quererme. Si tus nietos no van a la iglesia o no aceptan tu religión, Dios no dejará de quererlos. Por uno u otro camino él los protegería de la misma manera-.

-Sabes muy bien que aparte de creer, toda mi familia concurre a la iglesia en forma sistemática. Todos necesitamos ir. No vamos por obligación. Vamos por placer. Cómo voy a aceptar que mis nietos no vayan- dijo Natasha casi llorando.

-Pero porqué no han de ir. Puedes llevarlos tú si tu hijo no quiere llevarlos- le dijo con dulzura Gladys-. Vamos, me parece que se están ahogando en un vaso de agua. Tus nietos serán tan ortodoxos como tú o no, eso lo decidirá la vida. Pero, no crees que falta muchísimo para ello y que no vale la pena estar amargándose hoy?-.

-No, lamentablemente no veo las cosas como tú- dijo Natasha llorando-. Yo necesito que ellos continúen nuestras creencias y ritos. No podré acostumbrarme sino es así-.

Natasha, durante años hemos sido amigas tu, Ruth y yo. Las tres pertenecemos a distintas religiones  y

eso jamás ha sido un conflicto para ninguna de las tres. Cada una respetó siempre, las creencias de las otras y nunca hemos pensado que una religión, fuese más importante que la otra. Porqué ahora te preocupa tanto?- le pregunto Gladys.

-La razón es simplísima. Nosotras nunca tuvimos conflictos religiosos, en parte porque como acabas de decir, cada uno respetó siempre las creencias de las otras, pero principalmente porque jamás hemos pensado tener un hijo en común entre nosotras tres. Por ese motivo, cada uno con su familia profesaba sus creencias y nada se interponía en nuestra amistad. Pero ahora están los hijos de por medio o mejor dicho los hijos de nuestros hijos. Eso hace la diferencia- le contestó su amiga.

-Natasha, porque no esperas que las cosas sucedan. Estás hablando como si tu hija ya estuviera embarazada y se hubiera negado a continuar siendo ortodoxa y ninguna de las dos cosas es cierta. Porqué no te tranquilizas y dejas que la vida continúe su curso normal. Es imposible querer cambiar lo que esta trazado y no vale la pena que te estés amargando con tanta anticipación-.

Siguieron hablando durante mucho tiempo sobre los chicos, pero las diferencias de opiniones se seguían manteniendo sin variar. Natasha no atendía ninguno de los consejos de Gladys.

Cuando cortó la comunicación, no alcanzó a levantarse de la silla para dirigirse a la cocina para continuar con la interrumpida preparación de la cena, cuando sonó nuevamente el teléfono. Esta vez era Ruth.

-Con quién estabas hablando-? fueron sus palabras a modo de tajante saludo, -hace una hora que estoy discando tu número y lo encuentro siempre ocupado-.

-Estaba hablando con Natasha- dijo Gladys-, está muy preocupada por el futuro de sus nietos-.

-Debí imaginármelo- dijo Ruth-, siempre las largas conferencias son de nosotras tres. Que te contó? He intentado hablar con mi hijo a la vez que intentaba comunicarme contigo, pero tampoco lo he conseguido. Sólo me atiende el contestador. Le he dejado tres mensajes. Espero que me conteste pronto-.

-Me contó todo lo que ha pasado entre vosotras dos y vuestros hijos- le dijo.

-Y que le contestaste?- inquirió curiosa Ruth-.

-Traté de explicarle que falta mucho para que todo esto que la está preocupando tanto, suceda y que luego, será la vida la que se encargaría de decidir como lo hace siempre  y que no valía la pena estar preocupándose de antemano-, le dijo Gladys en un intento de que ella también entendiera desde el principio, su punto de vista neutral con respecto al conflicto planteado.

-Con esta contestación has reducido a cero nuestra conversación- dijo Ruth ligeramente enojada-. Ahora se que no puedo pedirte ningún consejo-.

-Tampoco lo seguirías, como tampoco lo hará Natasha- dijo Gladys risueña.

-Pero por lo menos a ella la escuchaste-, le dijo enojada Ruth.

-Y a tí también puedo escucharte todo el tiempo que lo desees. Hoy es domingo, así que es uno de esos raros días en que el tiempo me sobra. Sobre todo porque mi hija se ha llevado a mi nieto. Fueron al jardín zoológico con su nueva pareja. Habla todo lo que quieras, te escucharé atentamente. Me dirigía a preparar la cena, pero es temprano todavía-.

-Para que- dijo Ruth, – No vas a ponerte de mi parte-.

-Pero es que yo no tengo que ponerme de parte de nadie- le contestó Gladys, -específicamente en este caso me han pedido un consejo y yo os lo he dado. Que a vosotras les guste o no, no significa que no las apoye. Siempre estaré de parte de vosotras dos. Pero los chicos harán lo que ellos quieran hacer. Tengo una gran experiencia al respecto-.

Siguieron hablando y contradiciéndose durante casi una hora como eran sus costumbres. Era como una tradición que no podían evitar, tener largas charlas telefónicas. Era la forma de seguir unidas, como cuando eran jóvenes y lo compartían todo.

La situación siguió siendo muy tensa entre Tati y sus padres y entre Seba y su madre, quien por todos los medios trataba de hacerle entender, que Tati no era la mujer que le convenía. Sebastian muchas veces dejaba de atender el teléfono cuando sabía era su madre. Estaba cansado de tratar de explicarle que ambos se querían  y que pensaban seguir juntos pese a su oposición y a las oposiciones de todos.

Tati iba cada vez con menos frecuencia a visitar a sus padres. La mayoría de las veces se quedaba a dormir en el departamento de Seba. Ya casi había mudado todo su guardarropa a ese lugar.

Ellos seguían disfrutando de su amor y hacían planes para cuando Tati se recibiera. Irían a los lugares más remotos del planeta, y allí se quedarían el tiempo necesario, hasta encontrar el nuevo rumbo que le darían a sus vidas. Tomarían infinidad de fotos. Harían microfilmaciones  y escribirían mucho sobre todo lo que fueran encontrando. Ambos soñaban con un futuro brillante en la biología. Lo que nunca se plantearon, era con qué dinero se mantendrían mientras hacían todos esos estudios. Pero eran jóvenes para pensar en eso. Ya lo verían mas adelante. Necesitaban tan poco para ser felices.

Natasha y Ruth casi no se hablaban por teléfono. Después de haber tenido varias discusiones y haberse dicho cosas muy desagradables mutuamente, sus conversaciones se habían interrumpido.

El día que Tati, después de una violenta discusión en casa de sus padres, volvió muy enojada diciendo que jamás volvería a visitarlos, Seba se acercó a ella y, besándola con mucha dulzura, le dijo: -Que te parece si nos casamos? Una vez que hayamos formalizado nuestra situación, nuestros respectivos padres ya no tendrán argumentos para oponerse y no intentarán separarnos-.

-Casarnos? dijo Tati asustada – hace cuánto que estamos juntos?

Siete meses dijo Seba, si no contamos el primer período de salida. Yo considero que estamos juntos desde el día en que te dije que te amaba. Lo anterior no tiene validez. Son sólo siete meses o un poco más-

No te parece muy poco tiempo para tomar una decisión tan importante como es el matrimonio? Dijo Tati. Esa si que es una palabra que me asusta-.

-Porque te asusta la palabra? En que cambiaría nuestra situación si nos casamos. Prácticamente estamos viviendo juntos desde el día de la discusión con tus padres. La única diferencia estaría en un certificado. No puedo entender que es lo que te asusta- le dijo Seba intrigado.

-La palabra en si lleva tanta responsabilidad incluida, que me produce pánico- le dijo Tati mostrando un verdadero sentimiento de miedo- Es algo para toda la vida. Es algo muy pero muy grande-.

-Y no crees acaso que lo nuestro es para toda la vida?- le preguntó meloso Seba. –Yo si lo creo, por eso no me asusta el casamiento. Todo lo contrario. Me da más seguridad-.

-En que te da más seguridad- preguntó Tati sin comprender.

-En que va a ser para toda la vida- le respondió con firmeza Seba.-Ambos estamos seguros de nuestros sentimientos. Estamos viviendo juntos y todo funciona perfectamente bien. A nosotros no nos cambiaría para nada la vida, pero con suerte, si podría ser que se la cambiara a nuestros padres. Estoy cansado de oír a mi madre con sus reiterados consejos y advertencias. Lo mismo que tú de oír a tus padres. Y eso que gracias a Dios, nos prometimos desde el principio no tocar entre nosotros, ese tan controvertido tema que ha motivado tanta intervención de nuestros respectivos padres. Porque sino, creo, que a estas alturas ambos estaríamos odiando a la parte contraria.

Supongo que una vez que estemos casados, no volverán a intentar separarnos y cuando vean que lo nuestro es realmente amor y que vamos a seguir juntos, no tendrán más remedio que aceptarlo-.

-Déjame pensarlo un poco Seba- dijo suplicante Tati, -no es que tenga miedo de dejar de quererte ni que tu dejes de quererme. No es eso lo que me asusta. Es la responsabilidad-.

-Está bien- dijo Seba complaciente,  -tómate todo el tiempo que necesites. Te parece bien cinco minutos-? O tal vez creas que necesitas diez? Te repito, tómate el tiempo que te parezca-.

-No bromees con algo tan serio- dijo Tati.

-No estoy bromeando- le replicó Seba, -estoy tratando de hacerte perder ese miedo que, por más que lo intento, no logro entender y que me digas que si. Aunque no lo creas, esta podría ser la solución a nuestros problemas-.

-Pero es que no me gustaría casarme para que encontráramos una solución a los problemas- dijo Tati.

-No nos casaríamos para encontrarle una solución a nuestros problemas- le respondió Seba- nos casaríamos porque nos queremos y sólo por eso. Pero la consecuencia final o como broche de oro a nuestro amor, tal vez sea además, la manera de encontrar la solución a nuestros problemas-.

Decidieron casarse en el ayuntamiento. Luego irían los dos juntos a una iglesia y solos ante el altar, pedirían la bendición de Dios y luego, juntos y solos en una sinagoga, volverían a pedir la bendición de Dios. No encontraron otra  salida mejor para la situación en la que se encontraban.

Cuando Tati se lo comunicó a sus padres, tuvo la sensación que el mundo existente entre ellos, se derrumbaba para siempre.

-Si sólo vas a casarte por la vía civil, lo que estás haciendo es algo completamente de gusto, a la vez que incorrecto- le había dicho su padre gritando. -Es mejor que sigáis viviendo como hasta ahora. Eso de que van a ir a pedir la bendición de Dios en cada templo, es la más estúpida de las tonterías que he escuchado. No puedo creer que habiéndote criado como lo hemos hecho, estés a punto de tomar una resolución como la que me estas contando-.

-Muchas parejas actuales deciden pedir directamente la bendición de Dios sin usar  a un sacerdote o a un rabino como intermediario-.

-Deja de blasfemar hija- dijo Boris, al tiempo que le daba una cachetada.

Tati tomó sus cosas y salió corriendo de la casa de sus padres, con la convicción que jamás volvería a pisarla, sino le pedía perdón-

Seba llamó a su madre antes de salir para el ayuntamiento. Sabía que no la encontraría, porque era el horario en que estaba en el hospital. Le dejó un mensaje escueto:- no te llamé antes porque ya no quería escuchar más tus razonamientos. Estamos saliendo para el ayuntamiento para casarnos. Luego iremos de luna de miel al hotel Las Palmeras en Fethiye, Turquía, te dejo el número de teléfono por si necesitas algo……….-..

Se casaron en el ayuntamiento acompañados de las amigas de Tati. Luego fueron los cinco a una iglesia y posteriormente a una sinagoga. Por último fueron a brindar al departamento de la nueva pareja.

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