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viernes 17 de septiembre del 2021
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Intolerancia.27

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Recorrieron todos los pasillos hasta llegar a la morgue sin decir ni una palabra más. Cada una estaba inmersa en sus propios sentimientos y sintiendo que las lágrimas rodaban sin parar sobre sus mejillas. Ninguna intentaba detenerlas. Sólo se sonaban la nariz cada tanto.

Cuando llegaron a la puerta de la morgue, Ruth volvió a tomar la mano de Tati apretándosela con fuerza.

El médico fue directamente al número que le habían informado desde recepción, al momento de solicitar la silla de ruedas.

Abrió el cajón y expuso el cuerpo de Sebastián. Tati intentó abrazarse a el, pero el facultativo le aconsejó que no lo hiciera, así que se quedó mirándolo sin llorar, como si no pudiera entender lo que tenía ante sus ojos. Veía la cara de Sebastian sin un rasguño. Veía su rostro que no demostraba ni dolor ni asombro. Como si no se hubiese enterado de nada, como si la muerte lo hubiese atrapado en sus brazos sin darle tiempo a nada.

Al cabo de unos minutos, el médico que se había retirado unos pasos para dejarlas a las dos solas, se volvió a acercar y con mucha dulzura les dijo: –Es mejor que nos vayamos ya. No tiene sentido que se sigan atormentando. Lo que pasó es irreparable-

-Porque tuvo Sebastián que ser una víctima inocente de este atentado sin sentido? Sabe, a él jamás le interesó la política. Era judío, creía firmemente en su religión y la profesaba con  fervor, pero sin oponerse a las ideas de nadie. Jamás fue activista en un grupo de protesta. Jamás criticaba las actitudes de otra persona. Era un pacifista nato. Porqué tuvo que morir en esta situación?- le preguntó Tati llorando sin cesar.

-No tengo la menor idea que es lo que lleva a un grupo de personas a perpetrar este tipo de ataque- le contestó el médico. –Jamás he podido averiguar si existe alguna razón que los impulsa. Tal vez la haya y  nosotros no podamos verla-.

-Cuando podré llevarme los restos de mi hijo?- preguntó Ruth. –Perdón, cuando “podremos” retirar sus restos para repatriarlos?-.

-Primero tendrán que hacer una comprobación de ADN. Recién cuanto estén los resultados, podrán hacerlo-  le contestó el médico. –Si quiere ahora mismo podemos ir a laboratorio para que obtengan una muestra de su sangre-.

-Por supuesto que si- le respondió Ruth. –Es mejor terminar con todo esto lo antes posible. No pienso marcharme de este país sin él-.

-Ni yo!- dijo Tati con firmeza. – Creo que lo mejor sería llevarlo a San Francisco, que opinas-?

-Yo no creo que vuelva a Israel- dijo con un tono muy quedo y con la voz vacilante Ruth, mirando fijamente a su nuera. -Que haría allí sola? Que haría con todos los recuerdos? Prefiero estar lo más lejos posible de ellos. Sólo que no se dónde ir-, dijo exhalando un profundo suspiro.  –Creo que no hay sitio para mi en este mundo-.

-No digas eso por favor- le dijo sollozando Tati. -Porqué no te vienes con nosotros a San Francisco? De esa forma las dos estaríamos cerca de él. Que te parece la idea? Supongo que no te costará ningún esfuerzo conseguir un trabajo en esa ciudad, con la experiencia que tienes. Podrías repatriar los otros cuerpos y empezar de nuevo-.

-No se que contestarte. Estoy demasiado confusa como para poder pensar y tomar ahora una decisión como esa. Veremos cuanto tardan en darnos el visto bueno para que nos devuelvan el cuerpo de Sebastián. Durante ese lapso, estudiaré la propuesta que me haz hecho y cualquier otra opción que se me pueda ocurrir. Gracias por ofrecerme tu apoyo. Se que no lo merezco. Eres una gran persona. Vuelvo a pedirte perdón por lo que te hice- le dijo con voz apesadumbrada Ruth.

-Basta ya de eso Ruth – le dijo Tati con tono enérgico. – Hagamos un pacto. Nunca más volveremos a hablar del tema. De acuerdo? Ninguna de las dos. Ya pasó. Ya no estuviste ese día. Ya no le diste tu apoyo. Ya no podemos cambiar nada. Hoy estas arrepentida y eso vale. Se que Sebastián te está oyendo y no me cabe la menos duda que está contento de tu cambio y que te está enviando su perdón-.

-De acuerdo. Nunca más volveremos a hablar del tema- le contesto Ruth. – Aora creo que tenemos que hacer lo que nos dice el médico e irnos. Será lo mejor para las dos. Puedo quedarme contigo durante este día o mientras consigo un hotel donde alojarme o hasta que tengamos los resultados? Podremos charlar un poco y hacernos compañía. No creo que a ninguna de las dos nos convenga quedarnos solas. Que te parece-?

-Me parece una magnífica idea- le contestó Tati.  –No sabes lo que deseo tener a mis padres cerca, pero no me animo a llamarles. Además estamos tan lejos que para cuando ellos llegaran aquí, probablemente ya será el tiempo de volver, no te parece-?

-Si- respondió Ruth.  –No tiene sentido hacerlos venir. No creo que tarden mucho en darnos el resultado del ADN. Me resulta gracioso pensar que no tengo idea de cuanto tiempo se tarda en hacer esa prueba. Es que no es mi campo de acción y nunca me lo había preguntado-.

- Normalmente los resultados están en una semana – acotó el médico, que aunque se había apartado un poco para darles privacidad, cuando habían comenzado una nueva conversación, al escuchar el tema planteado.  -Pero en las actuales circunstancias, no puedo garantizarlo debido a la cantidad de muestras que habrá que analizar. Nunca había ocurrido nada parecido en esta región y no estamos preparados para todo esto-.

-Gracias por la información- le respondió Ruth. –Ahora sabemos que tendremos que permanecer una semana por lo menos en este país-.

-Si es así, voy a llamar a mi amiga y pedirle que por favor hable con mis padres y le cuente todo lo que está pasando, así ellos podrán decidir si quieren venir o no- dijo resueltamente Tati. –Podría indicarme dónde hay cabinas telefónicas para poder hacer llamadas de larga distancia-?

Las llevaré con gusto a ese lugar- le contestó el médico. -Desde allí podrán hablar con tranquilidad, aunque tengo entendido que las líneas están muy congestionadas-.

-Me imagino- contesto Ruth.  En situaciones como ésta todo el mundo quiere saber que está pasando y generalmente congestionan de tal manera las líneas que, al final, ninguno puede obtener muy buenos resultados-.

-Me quedaré toda la tarde frente al teléfono si es necesario- replico Tati.  –Aahora que se que tenemos tanto tiempo por delante, quiero saber si mis padres están dispuestos a ayudarme. Si deciden no venir, sabré perfectamente que no puedo esperar nada de ellos. Mi padre no tiene ninguna obligación de horario con su trabajo, así que puede venir sin inconvenientes. Sino lo hace, sabré que me he quedado realmente sola-.

-Tus padres vendrán en cuanto se enteren de la noticia-, le dijo cariñosamente Ruth. -Parece mentira. Es que no lo conoces? Tu madre siempre esta pensando en ti. Crees que porque hayan tenido un cambio de opiniones ha dejado de quererte? No tienes idea de lo que es el cariño de una madre. Podremos actuar irresponsablemente como lo hemos hecho nosotras dos, ante una situación que nos supere, pero no por eso perdemos el amor que sentimos por nuestros hijos.-

-Ojala sea como tu dices- dijo Tati con algunas lágrimas en los ojos.  –Es que nunca esperé que ellos no me entendieran y eso sucedió. Y nos dijimos cosas horribles.-

-Lo se- dijo Ruth – nosotras también nos dijimos cosas horribles y no por eso he dejado de querer a tu madre. Estoy segura que a ella le pasa exactamente lo mismo conmigo-.

A esta altura de la conversación ya habían llegado a la zona de las cabinas telefónicas. Tati se despidió del médico agradeciéndole su tiempo y su interés y  entró en una de ellas, mientras Ruth se dirigía al laboratorio para que le extrajeran sangre para los estudios de ADN. Apenas terminó, volvió donde estaba Tati

Habían pasado más de tres hora desde el momento en que comenzó a discar el teléfono de su amiga y lo único que había conseguido era escuchar el mismo mensaje: “lo sentimos mucho, las líneas están saturadas. Intente nuevamente en unos minutos”. Tati estaba empezando a fastidiarse, cuando por fin notó que el teléfono estaba llamado.

-Caitlyn?- dijo Tati.

-Tati? Eres tu?- le dijo su amiga dando un grito de alegría al escuchar su voz. –Te he estado llamando desde que me enteré de las noticias. Primero al hotel, luego al consulado y finalmente al hospital, pero siempre me decían que las líneas estaban saturadas. No sabes la alegría que me da escucharte. Estás bien?-

-Si……no…. Si….-gimoteaba Tati sin ponerse de acuerdo en su respuesta.

-Pero que te pasa? Estás herida? Tengo la sensación que estas llorando. Lo estás?- dijo su amiga con voz asustada.

-Si….no….si…..-volvió a repetir Tati, al tiempo que se largaba a llorar.

-Por favor Tati-le imploró su amiga- No me tengas en esta situación. Estoy a punto de entrar en una crisis de histeria. Que está pasando? Háblame por favor. Deja de decir monosílabos contradictorios-.

Tati intentaba hablarle a su amiga, pero la voz cortada por el llanto, no le permitía formar palabras inteligibles. Su amiga sólo oía sonidos incomprensibles y ya no sabía que hacer para ayudarla a calmarse y conseguir información.

-Por favor Tati estás herida? Qué te pasa?- El tono de su voz era cada vez más suplicante, pero a pesar de ello no lograba obtener  la respuesta. La tensión se hacía cada vez, más insostenible.

Tati ante la imposibilidad de poder pronunciar una palabra, le pasó el teléfono a Ruth haciéndole señas que por favor le contara ella, lo que su voz se negaba a relatar.

-Hola- dijo Ruth. - No te conozco, soy Ruth la madre de Sebastián, Tati me ha pasado el teléfono porque ella está muy conmocionada y no consigue articular palabras. Ella esta bien.-No te preocupes. No ha recibido ninguna herida. Está perturbada por todo lo que ha pasado. El que no está bien es mi hijo-.

--Que le ha pasado a Sebastián?- dijo en un grito Caitlyn.

-Él….él…ha …….muerto-, respondió con un hilo de voz Ruth.

-Cómo? Qué me esta diciendo? Que está muerto?. -le respondió –Eso no puede ser cierto-.

-Pero lamentablemente lo es- dijo con tristeza Ruth, haciendo un esfuerzo para que el llanto no le impidiese hablar.- Fue alcanzado por una ametralladora en medio del pecho. Supongo que murió al instante, puesto que su rostro no muestra signos de dolor-.

-Dios mío no puedo creer lo que me esta diciendo- le respondió entre sollozos la amiga. – Tati estaba tan feliz este ultimo tiempo junto a él. Había cambiado tanto. Era una persona diferente. Y ahora…….ahora …..qué va a pasar ahora? Páseme con ella por favor y gracias por atenderme-.

Ruth le pasó el teléfono a Tati quien ya se encontraba algo mas calmada.- Hola- le dijo con voz tenue.

-Tati- le respondió su amiga llorando- no puedo creer lo que me ha contado tu suegra. Que sucedió?-.

-Ahora no puedo contarte- le dijo entre sollozos. Ya lo haré personalmente. Pero escúchame te llamaba no sólo para contarte lo que había sucedido, sino para pedirte que le contaras a mis padres todo esto.

-Ellos ya están por llegar a Turquía, si es que no han llegado ya. No se a que hora tomaron el avión ni cuanto tiempo se tarda en llegar, pero supongo que no faltará mucho-.

-Cómo que ya están viajando para acá?- respondió Tati asombrada. -Si ellos no sabían donde estaba yo?

-Perdóname –le dijo Caitlyn. Cuando ayer me levanté para ir a la universidad, escuché la noticia por la radio. Inmediatamente prendí el televisor y vi las imágenes. Dudé durante unos instantes si debía o no llamarlos. No sabía si tú querrías. Pero me dije a mi misma  “al diablo con lo que está bien o está mal. Esto es algo muy grande y creo que yo tengo que avisarles que su hija está en el lugar de los hechos”, así que aún pensando que tu podrías enojarte, los llamé.

Me atendió tu madre que se estaba preparando para ir al hospital. Se puso a llorar desconsoladamente. Yo no sabía que hacer. Me arrepentí por un instante en haberla llamado. Cuando se repuso, me dijo que me agradecía que la hubiera puesto al tanto de todo. Me pidió todos los detalles del lugar y me dijo que se iba directo al aeropuerto a tomar el primer avión que hubiera para Estambul y que lo haría junto con tu padre-.

-Caitlyn, no sabes cuanto te agradezco lo que has hecho. No tienes idea lo que los necesito a los dos- le dijo siempre sollozante Tati. – Me tengo que quedar por lo menos una semana hasta que estén los resultados del ADN y nos entreguen el cuerpo de Sebastián.

Imagínate lo que significa para mi tenerlos cerca. Aunque estén enojados conmigo. Si han decidido venir a verme, es porque el enojo se les ha pasado. Vuelvo a decirte Gracias amiga. Tuviste la mejor idea de tu vida. Te llamaré mañana para ponerte al tanto del encuentro con mis padres-.

-Hasta mañana entonces- le respondió su amiga.  –Eespero que tengas fuerzas para seguir adelante. Cómo te está tratando tu suegra?-.

-Como una madre- le respondió Tati. –Me ha pedido mil veces perdón, por todo lo que nos había hecho. Quiere estar a mi lado todo el tiempo. No sabes que bien me esta haciendo su compañía-.

- Cuánto me alegro1- le respondió Caitlyn.  –El dolor muchas veces nos hace ver cosas, que en otras condiciones somos incapaces de entender. Hasta mañana entonces. Ahora me quedo mas tranquila sabiendo que tendrás compañía hasta que lleguen tus padres-.

-Hasta mañana Caitlyn. Te mando un beso- le respondió Tati.

-No te imaginas cuanto me gustaría estar a tu lado en estos momentos- le dijo su amiga. –Ofrecerte mi abrazo, mis palabras. Tu lo sabes verdad?-.

-Por supuesto que lo se. De hecho estás a mi lado, aunque tu presencia física esté tan lejos- le dijo con dulzura Tati. -Quédate tranquila porque así lo siento. Hasta mañana-.

Tati se sentía mas serena, después de haber tenido esa conversación con su amiga. El hecho que sus padres estuvieran viajando para estar a su lado, le había producido una inmensa alegría que,  la ayuda y confortaba en el dolor. Ahora sabía que les importaba y que recibiría todo su apoyo cuando volviera a su casa.

Decidieron con Ruth ir a tomar algo a la cafetería del hospital. Ambas estaban en ayunas.

-No sabes el bien que me ha hecho saber que mis padres están viajando hacia aquí- le dijo a Ruth.  – Realmente temía que jamás pudieran perdonarme por haberme opuesto a sus opiniones-.

-Te repito Tati, que el amor de los padres es un amor muy fuerte- le contesto Ruth, y aunque a veces nos sintamos heridos por las actitudes de nuestros hijos, jamás dejamos de quererlos. Ya verás cuando tengas en tus brazos al tuyo-.

-Yo no creo que continúe con este embarazo- le respondió Tati. -Te lo estoy diciendo de verdad. No estoy preparada para tener un hijo-.

-Ningún ser humano por lo general, está preparado para tener un hijo, hasta que lo tiene- le respondió con mucha dulzura Ruth. -Es que hasta que no te toca vivir esa experiencia, no tienes idea de lo que significa ser padres.

Es la profesión más importante que te puede brindar la vida-.

-Puede ser, pero hasta que conocí a Sebastian –, le respondió - yo nunca había pensado en formar una familia.  Todas mis ilusiones estaban centradas en mi carrera. Sabías, estaba completamente convencida que iba a descubrir nuevas formas de vida y que las iba a estudiar con tanta profundidad y seriedad que el libro donde volcara todo ese caudal de conocimientos, iba a ser un best seller mundial? Creo esto desde que era muy joven, casi una niña. Siempre soñé que iba a brindarle a la biología, un gran descubrimiento y que el mundo entero estaría orgullosa de mí. Por eso siempre he querido ser la mejor alumna. Tenía que tener conocimientos bien sólidos y amplios como para lograr mis sueños. Nunca pensé en ser madre, ni siquiera en casarme. Sólo quería triunfar en mi carrera. Viajar por el mundo para explorarlo en profundidad y lograr hacer realidad mis ilusiones-.

-Si lo sabía –le replicó Ruth, – tu madre fue lo primero que me dijo cuando planteamos el tema de vuestra relación. Que a ti sólo te importaban las relaciones pasajeras. Sin ningún tipo de compromiso  y que le habías advertido en muchísimas oportunidades, que no esperara ser abuela a través tuyo-.

-Así es- le dijo Tati, – pero entonces apareció Sebastián y todo cambió. Sabias que cuando hacia muy poco tiempo que estábamos saliendo, él me dijo que le parecía que se estaba enamorando de mi y yo decidí terminar con la relación porque no quería sentirme atada a ningún sentimiento?-.

-También lo sabía- le respondió Ruth. -Sebastian me lo había contado. En ese momento yo me alegré profundamente. Pensaba que él iba a olvidarte con facilidad puesto que no llevaban mucho tiempo de salir juntos y de esa manera se terminarían todos mis miedos con respecto a ti-.

-Y te contó también que cuando nos separamos, yo no pude encontrar paz en mi espíritu?- le dijo Tati – Intenté salir con diferentes chicos, pero ninguno me parecía lo suficientemente bueno como para irme a acostar con él.

Siempre tenía en la mente a tu hijo. Estaba en cada uno de mis actos. Recordaba cada palabra que me había dicho. Cada actitud que había tenido conmigo. Estaba de día y de noche en mis pensamientos. Él me hizo ver la diferencia que existe entre hacer el amor cuando es sólo la pasión la que te impulsa y hacer el amor, cuando junto a esa pasión, se encuentra un sentimiento tan fuerte como es el amor.

Yo jamás había creído en el amor. Siempre había pensado que cuando las hormonas se ponían en movimiento cuando estabas al lado de una persona que te gustase, generaba un sentimiento pasional de deseo y nada más. Con él supe lo que era sentir, que la pasión pasaba a un segundo plano ante el sentimiento que te inspiraba el amor.

Él me enseñó a vivir de a dos. Me enseñó a planear un futuro en compañía. A ponernos metas en pareja. A soñar juntos. Y ahora….que voy a hacer ahora? Ya no quiero volver a ser la que era antes. Me gusta mas mi nuevo “yo”. El que Sebastián descubrió dentro mío. Me pregunto, qué hará ahora ese nuevo yo en soledad?

-Recuerda que no estarás sola- le dijo Ruth. –Tu hijo estará a tu lado. El te recordará las palabras de Sebastián. Cuando tengas sus manos entre las tuyas, sentirás su calor, pero en realidad será Sebastián el que te lo esté dando. Cuando lo beses o cuando lo abraces, te pasará lo mismo. Ya no volverás a estar sola nunca más. Y de alguna manera en ese niño, Sebastián volverá a renacer-.

-Pero y qué haré yo como mujer?- le respondió Tati.

-Tu hijo va a llenar tu vida- le respondió Ruth, – de eso no tengas ninguna duda. Jamás vas a volver a sentirla vacía, pero nunca podrá satisfacer tus necesidades de mujer. Eso lo tendrás que buscar en otro lado.

-No se que decirte Ruth- le respondió taciturna Tati. –No siento que pueda manejar esta situación sola-.

-No estarás sola. Tus padres y yo estaremos contigo todo el tiempo- le dijo Ruth. -Ppor supuesto si tú me lo permites-.

-No lo se Ruth- le dijo Tati con melancolía. –En estos momentos no se que es bueno o malo para mi. Ni siquiera se si tengo ganas de seguir estudiando. Tengo la sensación que ya no me interesa ser bióloga, ni descubrir nada, ni escribir ningún libro. Creo que no me interesa nada de nada-.

-Y es lógico que te sientas así- le dijo mientras le tomaba ambas manos con dulzura. - Durante mucho tiempo vas a sentirte así. Pero te garantizo que tu hijo te va a hacer cambiar de opinión. Sebastián fue la única persona por la cual yo seguí luchando después del accidente. Hoy tu hijo, es la única luz de esperanza que iluminaría mi vida-.

-No me digas eso- le dijo Tati suplicante. –Si voy a tomar una decisión, quiero hacerlo por mi misma. No presionada por el dolor que puedo causarte a ti o a mis padres-.

-Y así tiene que ser Tati-, le respondió apretando con fuerza sus manos. -La decisión la tienes que tomar por ti misma. No voy a volver a ponerte en mi contra. Te lo prometo-.

-Hasta hace unas horas, pensaba que no les importaba demasiado a mis padres. Que cuando había dejado de ser la nenita buena que aceptaba todas sus reglas, ellos habían dejado de quererme- respondió Tati. –Pero ahora que se que apenas se enteraron de la noticia del ataque, dejaron todo para venir hasta aquí, mis sentimientos han cambiado notablemente-.

-Pero como pudiste pensar que tus padres habían dejado de quererte?- le dijo Ruth con tono de admiración. –Podíamos estar enojados, pero jamás podíamos dejar de quererlos. Te lo he dicho antes y te lo vuelvo a repetir ahora, porque parece que no terminas de entenderlo-.

-No se Ruth- le dijo Tati dubitativa, - es que siempre tuve la certeza que a mi madre le interesaba más la medicina que yo. Mi padre gracias a su profesión de escritor, siempre estaba en casa y aunque a mi me atendiera una niñera, cada vez que lo necesitaba podía ir corriendo hasta su estudio. Sabía  que él interrumpía su trabajo para atender mis reclamos. Siempre. Sin excepción. Jamás me dijo: “Vete, ahora estoy ocupado. Hablaremos mas tarde” o por lo menos yo no lo recuerdo. En cambio mi madre siempre estaba en el hospital y cuando volvía, yo ya no me acordaba que era lo que quería preguntarle. Además  muchas veces estuve segura que a ella, no le interesaba responder mis dudas-.

-Tati- le dijo Ruth cariñosamente, – solíamos charlar más de una hora con tu madre por teléfono una vez por semana y sabes en que ocupábamos las tres cuartas partes del tiempo o más?-.

-No- le respondió Tati – Tendría que saberlo?

-En hablar de nuestros hijos- le dijo Ruth con dulzura. - Apenas nos saludábamos, la siguiente pregunta de una u otra era “ a que no sabes que hizo o que dijo él o ella, ahora” ¿y a continuación nombrábamos quien era el responsable de formular esa pregunta y lo que había hecho. Y por supuesto que eran todas tonterías según puedo verlo hoy con mis ojos de mujer madura. Pero a nosotras nos parecía un milagro. Una palabra, un gesto, una acción. Todo era milagroso. Era como si ningún otro chico en el mundo lo hubiera dicho o hecho antes. Para nosotras era algo que no podía ignorarse o dejar de mencionarse. Y nos pasábamos todo el tiempo hablando de ustedes. Y sabes porqué? Porque son lo más importante de nuestras vidas. Después estaban nuestras parejas. Y dejo constancia que las dos estamos profundamente enamoradas de nuestros maridos. Cómo puedes creer que se puede perder un sentimiento así?-.

-Que bien me hace escucharte Ruth, - le dijo Tati con dulzura. – Te has dado cuenta que hace bastante tiempo que ninguna de las dos estamos llorando? Creo que estoy por darte la razón. Que este hijo puede llegar a ser el único motivo para seguir adelante con mi vida y tú con la tuya-.

-Me alegra mucho escucharte decir eso- dijo Ruth con lágrimas en los ojos, aunque esta vez eran de emoción, y si la situación lo permitiera, hasta podría decirse de alegría. - Ya verás cuando lo tengas en tus brazos. Ahí ratificarás que no estaba equivocada cuando te aconsejaba. No hay dulzura ni ternura mayor que esa. Es una sensación indescriptible y totalmente incomparable a cualquier otra en la vida-.

Las dos mujeres siguieron charlando toda la tarde sentadas en la cafetería. Por momentos lloraban desconsoladamente al recordar algo de Sebastián y por momentos reían, aunque eran risas trabajosamente forzadas.

De pronto se escuchó por el altavoz. “Su atención por favor. Su atención por favor. Necesitamos saber si la Sra. Tatiana Hoffman se encuentra en esta sala. En caso afirmativo, por favor acercarse a recepción donde requieren su presencia. Muchas gracias. Repetimos………”-.

Tati pegó un salto en la silla  a la vez que gritaba. –Mis padres! -Y dirigiéndose a Ruth le dijo con alegría, –Seguro que mis padres acaban de llegar. Vayamos inmediatamente a recepción-.

-.No se si yo debería ir contigo- le dijo Ruth miedosa. –No creo que tus padres quieran verme-.

-No digas tonterías Ruth- le dijo al tiempo que la tomaba de la mano y tironeaba de ellas para obligarla a levantarse de la silla, – vamos-.

Ruth, que había comenzado a levantarse de la silla, volvió a sentarse. –No, es mejor que me quede aquí – dijo – mejor ve tu sola-

-Por favor Ruth- le dijo volviendo a tirar de su mano para levantarla.  –No hagas que te lleve a la rastra-,

Llegaron casi corriendo a recepción. Al ver a sus padres, Tati se tiro en brazos de uno primero y del otro después. Ambos la abrazaron y la besaron con dulzura, mientras las lágrimas asomaban por sus ojos al comprobar que su hija estaba bien, que se hallaba ilesa. Al notar que no se hallaba sola,  hicieron una mueca con la cara y Natasha, en un tono difícil de determinar, dijo – Hola Ruth, cómo estás-?

-Sebastián ha muerto- le contestó Ruth, mientras irrumpía nuevamente en un llanto incontrolable.

-No!-Dijeron Natasha y Boris a dúo.

Natasha se soltó del abrazo de su hija y corrió a abrazar a Ruth. Lo hizo con tantas fuerzas, que casi le cortó la respiración. –No puedo creer lo que me estás diciendo! No puedo creer que la vida se ensañe tanto contigo! Ruth por favor perdóname todas las estupideces que te he dicho por teléfono. Sabes muy bien que en realidad, no las sentía. No se que me pasó. Yo nunca había reaccionado con anterioridad de esa manera en mi vida-.

-Tampoco yo- le respondió Ruth en medio del llanto. - Tampoco yo! Y sabes muy bien que tampoco sentía lo que te estaba diciendo. Creo que las dos entramos en pánico al ver que nuestros hijos habían crecido y tomaban decisiones por si solos, sin escuchar nuestros consejos-.

-Si, es verdad- acotó Natasha.  –Creo que entramos en pánico al ver que no nos obedecían. Al ver que eran tan adultos que podían tomar esas decisiones, pese a nuestra oposición. Desde cuando estás aquí-?

-Desde ayer- respondió Ruth. –Apenas me enteré del ataque. Sebastián me había dejado en el contestador  la información que habían decidido pasar la luna de miel en ese hotel. Incluso me dejó el número de teléfono, por las dudas que necesitara algo. Por suerte no había borrado el mensaje. De esa manera pude corroborar que se trataba del mismo hotel donde se había producido el atentado. Inmediatamente tomé el primer avión que conseguí. Vivo relativamente cerca de aquí. Por suerte estuve al lado de tu hija cuando recibió la noticia de Sebastián. Cuando se quedó dormida la noche anterior, no sabía nada acerca de él. Yo lo reconocí en la morgue-.

-Por Dios Ruth! –dijo Natasha al tiempo que se tapaba la boca.  –Que momento has tenido que pasar y sola además! Sabes muy bien cuanto lamento tu pérdida. No puedo creer que la vida haya sido tan injusta contigo. No puedo creer que te haya sucedido la misma tragedia dos veces y que hayas perdido a todos tus seres queridos. Dime en que puedo ayudarte. Ya se que no puedo reparar las pérdidas, pero si hay algo en lo que pueda ayudarte, sólo tienes que decírmelo-.

-Gracias- dijo Ruth con tristeza. –Se que puedo contar contigo. Tatiana y yo hemos decidido quedarnos hasta que estén los resultados del ADN y nos entreguen el cuerpo de Sebastián-.

-Y cuánto tiempo puede tardar eso-? preguntó Natasha.

-Mínimo una semana, pero podría ser más- le respondió Ruth. Ustedes van a quedarse con nosotras-?

-Por supuesto- dijo Boris interrumpiendo la conversación. -Claro que vamos a quedarnos. No nos iremos de aquí sin nuestra hija y si ella ha resulto no irse sin los restos de su marido, esperaremos todo el tiempo que sea necesario. Lo piensan llevar a San Francisco-?

-Si- respondió Ruth.  –Es probable que yo también me mude a San Francisco. Todavía no lo se. No quiero volver a Israel y si Tatiana quiere llevarse el cuerpo de Seba para allá, a mi me gustaría mudarme también. Después haría trasladar los restos de mi marido y mi otro hijo-.

-Me parece una buena idea- le respondió Natasha.   -Te hará bien alejarte de esos recuerdos tan dolorosos que tienes. No tendrás inconveniente en conseguir trabajo allá. Y por lo menos, nos tendrás a nosotros-.

-A ustedes y a mi ……. Dijo Ruth, mientras se tapaba la boca al darse cuenta que estuvo a punto de decir nieto, cuando los padres de Tati no sabían nada al respecto-.

-Y a tu qué? – le preguntó Natasha curiosa.

-A mi ….. a mi nuera –respondió aliviada Ruth al darse cuenta que había podido salir del aprieto. -No sabes lo buenas amigas que nos hemos hecho en este periodo de dolor que nos ha unido-.

-Que buena noticia- respondió entusiasmada Natasha. –Me alegro mucho por ambas-.

-No se que estamos haciendo en este hospital todavía- dijo Boris con aire de asombro. -Vayamos a un hotel todos juntos. La espera será más fácil si estamos en compañía-.

-Espera papá- le dijo su hija- yo estoy teóricamente internada en este hospital. Necesito que me den el alta para poder irme-.

-Y porque estás internada? Sufriste alguna herida que no sabemos-? preguntó Boris asustado.

-No papá- dijo Tati.  –No sufrí ninguna herida. Yo me había quedado en la habitación y cuando oí los disparos, me escondí debajo la cama. Logré escapar porque no me vieron. Pero es que todavía, tengo otra noticia para darles. Recién cuando Ruth dijo “y a mi” y se interrumpió, no se estaba refiriendo precisamente a mi, como después aclaró. Estoy embarazada! No encuentro otra forma de decirlo y ella se refería a su nieto, sólo que cuando se dio cuenta que ustedes todavía no lo sabían, mintió para arreglar la situación-.

Natasha y Boris volvieron a abrazar a su hija con ternura. Que hermosa noticia, hija- le dijo Boris. Aunque la situación no sea lo ideal, no deja de ser una noticia maravillosa-.

-Ya lo creo- dijo Natasha haciendo un guiño de complicidad a Ruth. -Ahora entiendo tu interés por mudarte a San Francisco-.

-Así es- dijo Ruth.  – Tal como le dije a tu hija, ese nieto será la única luz de esperanza que ilumine mi vida-.

-Por supuesto que así será- dijo Natasha. – Él será la continuación de tu hijo y volverá a traer alegrías a tu vida-.

-Dónde tenemos que dirigirnos para obtener tu alta y poder ir a un hotel? El viaje ha sido realmente largo y cansador,  sobre todo hasta que a través de mis ex compañeros de trabajo, nos confirmaron que estabas bien y que estabas en este hospital sólo por precaución. Lamento no haberles encargado que averiguaran también sobre Sebastián.

Es que partimos de una manera tan atolondrada. Apenas tu madre supo la noticia por Caitlyn, me vino a despertar. Me vestí mientras tu madre llamaba al hospital para explicar la situación y avisarles que no iría a trabajar. Luego llamé al consulado, pero no logré comunicarme y posteriormente llamé a mis ex compañeros de redacción y les dije que, mientras yo tomaba el avión que me llevaría al lugar de los hechos, ellos me hicieran el favor de averiguar dónde  y cómo estabas tú. Por supuesto me traje la laptop conmigo. Me enviaron un mail. Lo recibí mientras estaban en el avión. Cuando llegué a Estambul corroboré la noticia por teléfono. Me garantizaron que estabas bien. Por eso decidí alquilar un auto para llegar hasta aquí. Me sentía mas relajado y por eso pude manejar.

Ahora me gustaría ducharme y descansar- dijo Boris.

-No lo se. No se quien es el encargado de darme el alta- contesto Tati.  –Preguntemos en recepción. Supongo que allí sabrán informarnos-.

La recepcionista llamó al médico de guardia para explicarle la situación. Era el mismo médico que había estado con ellas por la mañana. Le dijo que fueran a verlo al servicio de guardia para poder evaluar la situación.

Cuando Tati llegó a la guardia, el médico quiso cerciorarse que todo estaba bien con respecto al embarazo y le hizo una nueva ecografía. Chequeó luego su presión arterial y al comprobar que todo estaba en orden, le firmó el alta.

Antes de dejar el hospital, averiguaron donde podían alojarse y se dirigieron a ese lugar.

Decidieron cenar primero, luego Boris y Natasha se retiraron a descansar.

Ruth y Tati se quedaron charlando hasta altas horas de la madrugada. Habían decidido compartir la habitación del hotel. Se quedaron profundamente dormidas. Cuando a la mañana siguiente Natasha vino a despertarlas, le costó trabajo conseguir que ambas abrieran los ojos.

Después de desayunar Boris propuso un recorrido por la ciudad. Tati le dijo a su padre que cuando habían elegido ese destino para su luna de miel, pensaban ir a conocer Capadocia, porque ella quería recorrer todos los lugares religiosos de la zona.

-Yo tenía muchísimo interés en conocer esas iglesias que no habían sido erigidas como edificios, sino cavadas en la misma roca o mejor dicho, en tobas calcáreas únicas en el mundo.  Todas ellas luego, fueron decoradas con frescos- les explicó Tati a sus padres. - Después la belleza de las playas y las comodidades del hotel,  nos habían gustado tanto que decidimos dejarlo para otra oportunidad. - No les parece irónico -  preguntó Tati con lágrimas en los ojos, – que fuera justamente la “tranquilidad del lugar” uno de los motivos principales por lo que no hicimos ese recorrido por Capadocia? Si hubiéramos decidido hacerlo, tal vez no hubiéramos estado en el hotel el día que ocurrieron los hechos.

Y mira  en que se transformo esa tranquilidad-!

-No te atormentes más hija- le dijo Boris. –Las cosas ocurren y era lo que el destino les tenía reservado a ustedes. Porqué?  Quién puede responder a esa pregunta? Nadie. Es mejor que no estés dando vueltas y vueltas sobre un mismo tema. O es que acaso has sacado el tema porque deseas hacer ese recorrido-.

-Me gustaría mucho hacerlo papá- dijo Tati. -Se que no es el momento para tomarse vacaciones, ni siquiera tenemos el ánimo para estarlo, pero ya que tenemos que esperar todo este tiempo, a lo mejor nos vendría bien a todos reencontrarnos con todo lo místico que tiene esa región. Sabéis qué? agregó como recapacitando en algo que había venido a su mente en ese momento. -Sebastián me dijo que en algún momento Ruth iba a recapacitar sobre sus sentimientos y como vivía muy cerca de Turquía, tendríamos muchas oportunidades de  hacer esta excursión. Pero si Ruth se muda a San Francisco dejará de estar cerca. Y nosotros lo mismo. Ahora estamos a un paso-.

-A un paso hija?- le respondió Boris, – debe haber más de 500 kilómetros hasta ese lugar. Esto te parece a un paso?

-Si, si lo comparamos con la distancia que tendríamos desde San Francisco- le dijo resueltamente Tati.

-Es verdad lo que ella dice-acotó Natasha. – Si bien 500 kilómetros es mucha distancia, comparada con la que tendríamos que hacer si volviéramos a esta zona desde nuestra casa para conocer ese lugar, podría decirse que queda aquí a la vuelta-.

-Están todas de acuerdo-? Preguntó Boris.  –Tienen ganas de ir hasta allá?-.

-Tal como dijo Tati, no es el momento ni la ocasión para estar de vacaciones, pero igual que ella, pienso que la espera obligatoria a la que estamos sujetos sería menos tediosa si hacemos ese viaje- dijo Ruth.   –Además si mi hijo le prometió llevarla allí, ya que él no puede hacerlo, me gustaría ser yo quien la acompañe-.

-De acuerdo y que piensas tu Natasha-? preguntó Boris con la secreta esperanza que dijera que era una locura emprender semejante viaje.

-Me parece que si Tati quiere ir y Ruth está de acuerdo, yo también lo estoy- dijo Natasha.

-Si es así, mañana partiremos hacia esa región. Iré a una agencia de viajes para informarme como llegar.

Recorrieron un poco de la ciudad y pararon frente a la primera agencia que encontraron. Allí supieron que a las 8 de la mañana partía un avión desde Estambul hacia Ankara y que el vuelo sólo duraba una hora. Compraron  los cuatro billetes y decidieron irse esa misma tarde para esa ciudad.

Partieron desde el aeropuerto de Estambul tal como estaba previsto. Llegaron a Ankara y decidieron hacer el recorrido en auto, por lo que alquilaron uno en el mismo aeropuerto. Nadie estaba de ánimo como para compartir la algarabía de un micro de excursión.

Estuvieron cuatro días recorriendo toda la zona. Hubo muchas oportunidades en las que Tati lloró. Casi instantáneamente Ruth se unía a su llanto. Pero también hubo otras muchas donde los cuatro disfrutaron del magnífico paisaje y se regocijaron con todo lo atinente a lo religioso.

Volvieron a Estambul donde permanecieron un día y luego volvieron a Fethiye. Estaban ansiosos por saber si ya estarían los resultados. Tuvieron que esperar dos días más para que le entregaran el cuerpo y pudieran regresar a San Francisco.

El viaje de regreso fue duro, tanto para Tati como para Ruth, sabiendo que en la bodega estaba el féretro que contenía los restos del hombre que ambas querían tanto.

Cuando por fin llegaron a San Francisco, todos sintieron un cierto alivio. Decidieron no hacer ningún funeral. Simplemente transportaron el féretro al cementerio. Ruth y Tati iban abrazadas como madre e hija. Ambas se daban fuerza mutuamente y juntas le dieron el último adiós.

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