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domingo 15 de diciembre del 2019
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El mensaje político del suave milagro

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José Maria Eça de Queiroz (1845-1900) es reconocido como el mayor novelista portugués. El autor de A Ilustre Casa de Ramires, crítico mordaz de la sociedad de su tiempo, escribió una de las más conmovedoras páginas de la literatura mundial. Sin embargo, pocos entendieron su mensaje político.

En un momento de tanto materialismo, en que el Ser Humano, sofocado por la violencia, comienza a buscar intensamente en el Amparo Divino la solución a sus desesperaciones individuales y colectivas, sólo le puede hacer bien, mientras pacientemente espera por las soluciones terrenales, el recuerdo de la súplica de un niño atendida por uno de los mayores símbolos de Solidaridad de que se tiene noticia:

“En ese tiempo Jesús aún no había salido de Galilea, de las márgenes del lago de Genesaret; pero la nueva de Sus milagros ya había llegado a Siquem, ciudad rica, entre viñedos, en el país de Samaria. Cerca de Siquem, en una choza, vivía una viuda infeliz entre todas, que tenía un hijo enfermo con fiebre. El piso miserable no estaba encalado, tampoco había en él un catre. En la lámpara de barro rojo se había secado el aceite. El grano faltaba en el arca, el ruido durmiente del molino doméstico había cesado, y esto era en Israel la evidencia cruel de infinita miseria. La pobre madre, sentada en un rincón, lloraba. Y, arrodillado, cubierto de harapos, pálido y temblando, el niño le pedía, con voz débil como un suspiro, que fuese a llamar ese Rabí de Galilea de quien oyera hablar junto al pozo de Jacó, que amaba a los niños, que nutría a las multitudes y curaba todos los males humanos con la caricia de Sus manos. Y la madre le dijo, llorando:

“— ¿Cómo quieres tú, hijo mío, que yo te deje y vaya a buscar al Rabí de Galilea? Obed es rico y tiene siervos, yo los vi pasar, y en vano buscaron a Jesús por pequeñas aldeas y ciudades, desde Corazim hasta el país de Moab. Septimus es fuerte, tiene soldados, también los vi pasar, y preguntaban por Jesús sin haberlo encontrado desde Hebrón hasta el mar. ¿Cómo quieres tú que yo te deje? Jesús está lejos y nuestro dolor está con nosotros. Y sin dudas el Rabí que lee en las Sinagogas nuevas no escucha las quejas de una madre de Samaria que sólo sabe ir a orar en lo alto del monte Garizim, como en otro tiempo.

“El niño, con los ojos cerrados, pálido y como muerto, murmuró el nombre de Jesús, y la madre, llorando, continuó:

“— ¿De qué servirá, hijo mío, partir e ir a buscarlo? Largos son los caminos de Siria, corta es la piedad de los hombres. Viéndome tan pobre y tan sola, los perros vendrán a ladrarme a la puerta de los caseríos. Con seguridad, Jesús murió y con Él murió, una vez más, toda la esperanza de los tristes.

“Pálido y desfallecido, el niño murmuró de nuevo:

“— ¡Mamá, yo quería ver a Jesús de Galilea!

“E inmediatamente, abriendo despacio la puerta, Jesús, sonriendo, le dijo: ‘¡Aquí estoy!’”

El Suave Milagro salió por primera vez en la Revista Moderna, en 1898. Su mensaje todavía sigue siendo actual.

Él hizo Su parte

Aún estando lejos, Jesús vino y cumplió Su compromiso al acudir al llamado de un niño. Hoy, no hay más distancias. Pero, ¿qué ha sido este Planeta sino un niño enfermo por siglos de beligerancia? Es necesario llegar cerca del alma olvidada de los pueblos. Paz por Internet, que en parte es el sistema nervioso modificado de la sociedad tecnológica.

* * *

Reflexión de Buena Voluntad

Cierta vez un reportero me preguntó si creía en milagros. Le respondí: creo. El fenómeno existe, sólo que no son milagros, esto es, no son hechos que respondan a las leyes naturales. Pero, sí, cosas que mañana tendrán su explicación científica, sin que se niegue el Divino Poder, que está por encima de todos los sofismas de la envidia humana, que infantilmente no quiere admitir la existencia de una sabiduría superior a la suya.

 

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Acerca del autor

José de Paiva Netto Presidente de la Legión de la Buena Voluntad.

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