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viernes 03 de diciembre del 2021
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Respuesta a un amigo

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Amigo de mi corazón. Tú eres verdaderamente mi amigo y en ningún momento he querido refregarte en la cara mi “felicidad” porque de felicidad estábamos hablando. Yo sé perfectamente por la situación que estas pasando, y jamás, pero jamás, pretendería ponerme como un ejemplo a seguir – como estoy cansado de repetir – simplemente es mi testimonio de vida frente a una realidad innegable.

Déjame decirte también de corazón y con toda la caridad del mundo, que creo haz mezclado un poco mis conceptos al decirme que escribo por puro placer y para sentirme bien. Tu más que nadie sabe que para mí es emociónate escribir, tú me incentivaste a escribir, y sí, verdaderamente es un placer hacerlo. Pero cuando yo hablaba de sentirme tranquilo y bien, me refería a que todos mis actos y decisiones los oriento siempre para no complicarme la vida, para tratar de llevar una vida tranquila y sin preocupaciones, y eso implica sentirme bien. Algunos dirán que esta actitud, es como correr de las diversas situaciones que se nos presentan en la vida, pero creo que debemos saber reaccionar ante esto  acontecimientos – y no es una indirecta.

En otro aspecto, no creo honradamente que Dios escoja a seres humanos para que sufran, para demostrarnos que debemos estar agradecidos con lo que Dios mismo nos ha dado. Yo creo más bien,  que nosotros al observar a seres humanos que llegan al mundo con “discapacidades” físicas, debemos entender que Dios nos creo así: frágiles y sujetos a todas estas circunstancias de la vida.

Amigo tú me dices lo siguiente:

“El amor nunca muere, es eterno porque proviene de Dios mismo que es Amor. Si esto es así, entonces: ¿Es ciertamente verdadero que el amor de una pareja, amor transparente, puro, sincero, no deja de ser parte del Amor Divino y por ende bendecido por Dios mismo?, ¿Las normas sociales, las leyes humanas, los acuerdos de las gentes, pueden contravenir con el más grande de los dones divinos: el Amor?”

Pucha que para contestarte esto tendría que hacerte una “indirecta” necesariamente. ¡Pero no es mi intención! Solamente trato de exponer mi punto de vista.

Actualmente en nuestra sociedad estamos cansados de observar que los hombres se quieren unir entre hombres para formar pareja, que las mujeres se quieren unir para formar pareja, en aras de un verdadero amor. ¿Tú crees que esa unión la puede bendecir Dios? Estamos cansados de observar como parejas se casan por el rito de la Iglesia Católica, y luego se separan para formar otra pareja. ¿Tú crees que Dios después de haber bendecido la primera unión, puede bendecir una segunda, y una tercera, y una cuarta? ¿Es una ganga de bendiciones?

Yo creo más bien que deberíamos dar gracias a Dios que existan normas sociales, leyes humanas, que las gentes se pongan de acuerdo; porque sino viviríamos en una anarquía, en donde todo el mundo haría lo que le viene en gana.

Amigo,  soy tu verdadero AMIGO, nunca maquillaré ni disfrazaré nada de lo que diga, en aras de no hacerte sentir mal;  siempre trataré de hablarte claro y directo, porque te quiero y estimo, sino, no sería tu verdadero amigo. Tu eres una excelente persona, muchos quisieran ser como tú, y si la vida te llevó por circunstancias que algunos dirían no gratas, estoy seguro que eso no te ha hecho cambiar como persona.

Para finalizar quiero decirte que no te hagas bolas con todo este asunto. Tú eres una persona buena y no tienes que interrogarte tanto sobre tu capacidad de amar. Estoy completamente seguro que ante Dios tu capacidad de amar es perfecta. Lo único que te podría “aconsejar” es que consultes tu situación con un experto en derecho canónico, para salir de dudas.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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