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martes 26 de enero del 2021
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La historia del tuning

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Hasta hace muy poco, el considerarse tuner o "hacerle tuning" al coche era lo peor que le podías confesar a tu madre. Gustarte el tuning era igual a ser un garrulo, con poco respeto por el resto de los conductores, con ganas de dar guerra y de hacerse notar. Poco a poco, lo único que ha quedado de cierto es lo último. Los tuners son un colectivo que se hace notar, consumiendo todo lo que sale que tenga alguna relación con los coches preparados, y aprendiendo con rapidez que ni todo es lo que existe aquí, ni lo de fuera ha de ser por narices lo mejor.

Pero esto del tuning no es algo nuevo...

El Hot Rod, el Kustom, o como todo empezó en América

El Hot Rod y el Kustom empezaron como una manera en la que los jóvenes norteamericanos se sentían únicos preparando sus coches y diferenciándolos del resto, mientras soñaban en presentarlos a las importantes carreras de velocidad. No vamos a bombardearos con hechos históricos, biografías o fechas, pero si os daremos un par de datos. ¿Recordáis el coche de la película Regreso al Futuro? ¿Y a Kitt, el Coche Fantástico? Estos dos, como tantos otros coches de película, fueron creados por George Barris, el considerado King of Kustomizers (rey de los customizadores), que en los años 40 se metió en el mundillo restaurando una vieja Buick. Una vida más mediática -y turbulenta- vivió Ed Roth, llamado el padrino del Hot Rod, preparador de coches con un talento increíble y una imaginación inagotable, del cual quizá reconozcáis una grotesca rata verde que ahora vuelve a verse en camisetas y libretas. Indagar en la vida de estos dos tipos no os decepcionará.

En Europa la culpa fue de las carreras

Tanto por estética como por prestaciones, en Europa (más allá de los Pirineos, claro) todo empezó por querer imitar a los coches de carreras, adaptando las tendencias que se veían en los circuitos a los coches de calle. Las marcas se involucraron en la moda, entrando a los departamentos de diseño y desarrollo a pilotos e ingenieros especialistas en el sector más racing. Así empezaron a unirse nombres como Oettinger y VW, o Irmscher y Opel. Hablamos, aunque no lo parezca, de los años 60, años también de Alpina, una de las grandes para los padres y abuelos de los jóvenes de hoy. Más tarde, a finales de los 80, aparecerían empresas como Rieger, que permitieron a muchos renovar el coche sin tener que comprar otro.

Tuning Made In Spain

Tras años viviendo un movimiento tuning discreto, con la preparación de motores (no para fardar, sino para hacer el viaje anual hasta la playa más rápido) o la de carrocerías que se ensanchaban "a lo racing", a mediados de los 90 la locura estalla. La fibra empieza a hacer cada vez más anchos los coches, las llantas se van haciendo pulgada a pulgada más grandes, los alerones se hacen cada vez más notorios y las carrocerías se empiezan a pintar con colores que nunca habrían estado en los escaparates de los concesionarios.

Surgen los preparadores nacionales y las tiendas especializadas, que ofrecieron al público la posibilidad de plasmar sus sueños en sus coches.

Las revistas especializadas empiezan a surgir y popularizarse, cubriendo rápidamente la demanda que se estaba generando y haciendo llegar esta manera de ver el coche a todos los rincones.

Paralelamente surgen las primeras concentraciones, que llenaron de color sitios como el Estadio Olímpico de Montjuic, en Barcelona, o, el gran padock del Circuit de Catalunya, donde anualmente, y junto con las 24h de automovilismo hasta el día de hoy, más de 1.000 coches venidos de todas partes crean el espectáculo tuning más increíble de nuestro país. En las islas (Baleares y Canarias) el movimiento arraigó con fuerza, y sus concentraciones darían a conocer vehículos que incluso llegarían a cruzar el agua para que los pudiéramos admirar en directo. Ya entrados en el siglo XXI llegarían las ferias, con máximos exponentes en Barcelona, Madrid, Zaragoza y Galicia.

Por otra parte, las webs como Busca Tuning, darían a conocer el tuning de los preparadores extranjeros más importantes, una manera de ver el tuning muy contrapuesta a la nuestra.

Sin olvidarnos de las películas y series, que han ido reflejando este cachito de sociedad en sus guiones.

Los infinitos estilos

A los más elitistas les encanta etiquetar las preparaciones, pero la verdad es que los estilos básicos dan lugar a otros surgidos de la mezcla de los primeros, y los límites son muy difíciles de dibujar. Tenemos así el Racing (con un nombre que no da lugar a equivocaciones), el German (que sumó a la preparación de motor unas modificaciones exteriores muy características, como la carrocería pegada al suelo o las pequeñas llantas de amplia garganta), el Cleaned/Belga (con la integración elegante de los añadidos como máxima, tanto, que aquí en España se rebautizó como Tuning Fino), el Suizo (Belga pero sobre coches de altas gama) o el Español (autodenominado Barroco a causa de las exageradas formas y recargados agregados). Pero no todo acaba aquí. De fuera importamos el Custom (que sigue siendo un estilo a considerar), el Import (la excelencia nipona de la potenciación) o el Drifting un deporte consistente en deslizarse con el coche por encima del asfalto (podéis encontrar más info en drifting.es).

Una de las modificaciones más comunes en la actualidad por su gran rendimiento (sobretodo en vehículos turbo) y precio asequible son las reprogramaciones de la centralita electrónica que llevan los coches de inyección: empresas como DimSport ofrecen un aumento de la potencia en un 25% sin comprometer la fiabilidad del motor.

El caso de las motos es muy curioso. Cuando todo estaba bien medido y catalogado, desde España empezó a brotar una visión del tuning de coches aplicado a las motos que rompió todos los esquemas habidos por haber; y, encima, triunfó. Un ejemplo es la conocida Snake de Cas Racing que se ha llevado premios internacionales en dispares categorías. ¿Y es que alguien se atrevería a definirla?

¿Y modificar el coche así es legal?

Pues cada vez menos. Homologar es la única manera de que no puedan multarte por haber realizado cambios en el coche, a veces tan simples como cambiar la matrícula de serie por una pequeña más estética.

Si tenéis pensado invertir en tunear el coche, modificando por ejemplo la aerodinámica (con alerones o parachoques), el tamaño de las ruedas (fuera de las equivalentes a las que nos vienen en la ficha técnica), o los anchos de vía, lo mejor es guardar algo de ese dinero para que una empresa nos pueda certificar que las modificaciones son correctas, y pasar tranquilos la ITV. Id con cuidado, no es legal circular con partes que terminen en aristas cortantes (incluidos los alerones de aluminio) o que puedan crearlas al colisionar. Tampoco se pueden modificar el aspecto de las ópticas con pestañas, algo muy a tener en cuenta al comprar un coche fuera, ya que en la mayoría de Europa es una opción muy popular -y legal-.

Lo mejor antes de empezar es informarse o ponerse en manos de profesionales, puesto que podríamos acabar con un coche que todo el mundo admirará... pero en el garaje.

Autor: Busca Tuning, buscador y noticias de tuning.

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