La crisis de Grecia
La crisis de Grecia sigue convulsionando en actitud amenazadora contra una Europa que se creía sólida, indestructible y superior. Así es la nueva economía mundial. Un pequeño país, de tan solo 13 millones de habitantes, relativamente atrasado, con un PIB que apenas sobrepasa los 300 mil millones de dólares y con un territorio de tan solo 132,562 Km2, tiene en ascuas la economía de una Zona Europea poderosa, pero que se construyó, según algunos, sin bases suficientes fuertes, no obstante que el tratado de Maastrich contiene toda una serie de disposiciones económicas y macroeconómicas obligatorias para los países miembros.
Pero, ¿cuál fue el origen de todo este embrollo? Para muchas fuentes que leí fue toda una acumulación de actuaciones irresponsables y dolosas de los gobiernos griegos que se mostraban al exterior maquilladas de mentiras asombrosas y falsificaciones en sus indicadores que hasta hoy no tenían antecedentes. Después de que el anterior gobierno griego siempre anunció un déficit público del 6% llegó Georges Papandréou y en octubre de 2009 dejó al descubierto las verdaderas cifras: ¡Grecia tiene un déficit de 12,9% del PIB y una deuda pública del 115% del PIB! Pero muestra aún más: hay fraude fiscal generalizado, la economía subterránea pasa del 20% del PIB, el gasto público está desbordado en proporciones impresionantes, el peso de los gastos de funcionamiento es enorme y, en fin, Grecia se derrumba. El país promete, entonces, unas reformas urgentes y profundas para llevar el déficit al 8,7% del PIB, tales como la reducción drástica del gasto público, la congelación de los salarios y de las primas de los funcionarios públicos, el aumento de la edad de pensión, etc, pero a esas alturas del partido nadie le cree.
Pero lo más grave es que los problemas atraviesan las fronteras y cunden otros países en un abrir y cerrar de ojos. Hoy ya hay 3 países europeos más contaminados, con parecidos síntomas: España, Portugal e Irlanda. Todas esas Repúblicas basaron su crecimiento sobre el mercado inmobiliario, sector que se vino al piso con la crisis financiera del 2008 y hoy tienen pánico porque han visto su futuro dibujado en el de Grecia. Empiezan a promover los mismos tipos de medidas pero todas sin fuente de crecimiento y agobiadas por el desempleo empiezan a ver sus deudas públicas y sus déficits por las nubes. Tienen miedo de que sus planes de austeridad pronto resulten aplastantes y lleven a sus pueblos a una horrible recesión económica. En noviembre de 2009, cuando los mercados han comenzado a temblar a causa de los indicadores griegos, el Euro se empieza a hundir y hoy llega a su nivel más bajo de negociación con respecto al dólar en los últimos 4 años, y sigue bajando.
Alemania, después de negarse por un corto tiempo a contemplar medidas de salvamento, argumentando excusas de ilegalidad de las mismas y llegando hasta el punto de vislumbrar la expulsión de Grecia de la Unión Europea, por aplicación extensiva de un artículo del tratado de Lisboa, hoy es más realista y sabe que esa expulsión no arreglaría el problema ni de Grecia ni de Europa. A finales del pasado marzo y ante la falta de mecanismos de la Unión Europea para gerenciar ese tipo de problemas, Alemania y Francia acordaron un plan de salvamento para Grecia que incluye la participación de la Comunidad Económica Europea y el FMI. En resumidas cuentas se trata de lo mismo que se ha ensayado siempre: préstamos de dinero (en este caso más de 110 mil millones de euros) condicionados a la aplicación de medidas internas estructurales de choque tales como las más emblemáticas que son: impuestos especiales para empresas rentables e inmuebles de valor, tasas suplementarias sobre el tabaco, alcohol, gasolina y celulares, reducción radical de la evasión fiscal y del fraude en las cotizaciones del sistema de seguridad social, reducción del gasto militar, reducción de las subvenciones a los fondos de pensiones, aumento de las cotizciones pensionales a 40 anualidades en el 2015, disminución de subsidios a los hospitales, reducción de primas a los funcionarios públicos, prohibición de alzas salariales y congelación de salarios por 3 años, supresión de una tercera parte de contratos en el sector público, impuestos a residencias ilegales, etc, etc.
¿Qué pasará realmente en el futuro inmediato y mediato? Nadie sabe. ¿Cómo evitar realmente este tipo de situación en el futuro? Thomas Klaus del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, cree que la prevención debe pasar forzosamente por la renuncia a la soberanía en materia de política económica y presupuestal, de todos los países de la Unión Económica Europea, lo que es altamente improbable que suceda.
El problema puede terminar muy mal y podemos estar ad-portas de observar el total fracaso del bloque económico más poderoso del mundo. Grave porque en el mundo globalizado de hoy no existen barreras entre observar y sufrir las consecuencias.
Carlos Mauricio Iriarte Barrios http://carlosmauricioiriarte.blogspot.com
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