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miércoles 26 de febrero del 2020
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Brecht, Héroes y Héroes (II)

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El tema de nuestra charla es la interpretación parcial que algunos hacen de la frase proferida alguna vez por el inconfundible hombre de teatro Bertolt Brecht (1898-1956): "Infeliz del Pueblo y del tiempo que necesitan de héroes”.

En verdad, estimado Brecht, infelices de las naciones y de los tiempos que no tiene aún, siquiera, a sus héroes... Gandhi acostumbraba afirmar que es una temeridad sacar lo que sea del Pueblo sin ofrecerle algo a cambio.

Y nosotros concluimos que ese algo deba ser — de preferencia — mejor, ¡mucho mejor! Se habla mal del Pueblo, pero ¿qué se le ha ofrecido? Muchas veces, sus mentores son peores para ellos... Basta ver a qué punto lo dejaron llegar, en engaño, desamparo y desilusión... Las masas sin líderes viven ansiosas e inseguras.

 Todas, declaradamente o no, esperan a los héroes de la dignidad, de la decencia, de la competencia honesta, de lo que está repleto el propio Pueblo, aunque no lo sepa. Si el Pueblo no tuviese héroes razonables, si hasta eso le fuese sacado, fatalmente irá en busca de dioses desechables. Y en esto consiste la terrible emboscada, pues, en el mundo, si existen dioses, sus pies son de barro... tal como en el sueño del rey Nabucodonosor. Y de los dioses se esperan milagros, que nunca vienen; pero, de los héroes se esperan los buenos ejemplos que todos necesitan para seguir adelante. Ciertamente el viejo Bertolt, en su lamento, se refería a aquellos tales como Hitler, pues sabía muy bien que cualquier Pueblo carece de quienes sostengan una fuerte luz para iluminar el camino lleno de obstáculos, bajo la pena de quebrar el esqueleto moral y, consecuentemente, social.

El autor de La excepción y la regla naturalmente poseía conocimiento de eso. Basta ver que, en la caída de antiguos conceptos, pretendía levantar otros, cuya luminosidad consideraba superior a lo que existía, por ejemplo, en el campo del teatro, su principal área de acción, a veces desesperada: "El Hombre no puede actuar sin ser injusto, pero no puede renunciar a la acción sin ser inútil”. Ocurre que él también afirmó: "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año, y son mejores. Están los que luchan muchos años, y son muy buenos. Pero solamente aquellos que luchan toda su vida, esos son imprescindibles”. De ahí entonces surge el héroe, en la definición del propio escritor germánico.

¡Ah, si Brecht hubiera conocido el Evangelio-Apocalipsis de Jesús! Evidentemente que sin telarañas, como predicaba Zarur, y sí en Espíritu y Verdad a la luz del Nuevo Mandamiento del Cristo, que es la Ley de la Solidaridad sin fronteras (Amaos unos a los otros como Yo os he amado. Solamente así podréis ser reconocidos como mis discípulos (...) Nadie tiene mayor Amor que éste: dar su propia Vida por sus amigos - Evangelio del Cristo, según San Juan, 13: 34 y 35 y 15: 12 y 13), habría comprendido que toda activa rebeldía, nacida como reacción al cinismo que se encuentra esparcido por el mundo, debe avanzar más allá de la iconoclastía, para ser capaz de levantar, del desorden, las bases de una Humanidad realmente mejor. No es suficiente con destruir lo que está equivocado; por encima de todo, lo necesario, y más difícil, es construir. Sólo el Amor realiza en profundidad. Su acción es paciente, tanto cuanto enérgica, pero definitiva. La luz, entonces encendida, pasaría a iluminar la ruta de los hombres, librando a los pueblos de tropezar en la oscuridad, alimentada por confusionistas de todos los matices.

¿No estará sucediendo eso con Brasil?, que, por señal, acabó arrumando un "héroe” sin carácter, que tiene, de cualquier manera, "felices” y voraces imitadores; Macunaíma, que, como loco, va destruyendo, sin antes ni aun construir. Se ve, pues, que, en la plaza, Barrabás aún hoy continúa siendo el elegido. ¿Quousque tandem, Catilina?

Realmente, ¡pobre del Pueblo y del tiempo que necesitan de ¡falsos héroes!

Nota de los editores: Texto publicado en el Diário Popular, de San Pablo/SP, el 30 de abril de 1998.

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Acerca del autor

José de Paiva Netto Presidente de la Legión de la Buena Voluntad.

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