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martes 19 de marzo del 2019
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Ovnis 07

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La siguiente información es extraída del pequeño libro del señor Mario Lleget titulado ‘Dossier Ovnis hoy’ con algunas modificaciones para su perfecta comprensión. Y tratando de resumir el contenido para que no sea tedioso el tema.

En principio, los “platillos volantes” parecían oficialmente enterrados…. Hasta que el general Cabell ordenó al capitán Ed. Ruppelt que resucitare el Proyecto “Grudge” La causa de este repentino despertar del interés por los UFO era el incidente ocurrido en 10 de Septiembre de 1951, en Ford Monmauth (N. Jersey), cuando los radaristas señalaron el paso de un platillo más rápido que un avión de caza, en el momento en que allí se encontraban “importantes personalidades”.

Ruppelt se puso a trabajar de firme y en Marzo de 1952 su oficina se convirtió en u organismo autónomo y cambió de nombre, pasando a llamarse desde entonces Proyecto “Bluebook”, el famoso Proyecto Libro Azul.

Demos ahora una ojeada a las estadísticas. Durante el año 1952, se recibieron entre 1,600 y 1,700 informes, lo que arroja una media mensual de 100 a 150 informes registrados por las Comisiones de Encuesta.

1953 fue un año de apreciable descenso en los avistamientos, pero el promedio mensual continuó siendo netamente superior a 20 informes. 1954 proporcionó 450 informes, o sea un promedio mensual de 30 a 40 informes. El primer semestre de 1955 aportó 189 informes, o sea un promedio mensual de unos 30 informes. (Aquí termina los datos recopilados por Ruppetl)

Según otras fuentes, el número de informes recopilados en la década 1947.1957 alcanzó la cifra de 5,700. Pero de los 4,400 informes reunidos por el ATIC hasta finales de 1952, sólo habían sido analizados cuidadosamente 1,593. ¿Cómo es que faltaba analizar la mayoría de casos?

Hasta cierto punto, la respuesta parece sencilla: esta labor de análisis era rigurosísima y estaba a cargo de técnicos que se distinguían pos su escepticismo, asistidos por un escogido plantel de asesores científicos civiles contratados secretamente por el ATIC. La consigna era hilar muy delgado. Ahora bien, aún así, estos análisis se descomponían del modo siguiente:

Globos sondas: 18.51% - Aviones: 11.76% - Cuerpos celestes: 14.20% - Varios: 4.21% - Fraudes: 1.66% - Insuficientes: 22.72% - No Identificados: 26.94%

La procedencia de estaos informes era la siguiente: pilotos y tripulaciones aéreas: 17,1%; científicos e ingenieros: 5,7%; operadores de torres de control: 1,0%; radaristas: 12,5%; observadores civiles y militares: 63,7%

Destaca la calidad técnica de estos testigos, muchos de ellos personas acostumbradas a escrutar el cielo y capaces de identificar instantáneamente (en especial los pilotos, tanto militares como civiles) cualquier tipo de aparato que lo cruzara.

Otro dato significativo: en esta estadística, el 26,94% de casos no identificados abarca la respetable cifra de 429 observaciones. Cantidad que según Ruppelt, acaso debería multiplicarse por 100, habida cuenta de que las Comisiones de Encuestas sólo habían recibido (hasta la fecha) el 10% de las observaciones efectuadas en Estados Unidos desde Junio de 1947 a finales de 1952

Continua.

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Andrés Arbulú Martínez

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