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viernes 26 de noviembre del 2021
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Ovnis 14

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La siguiente información es extraída del pequeño libro del señor Mario Lleget titulado ‘Dossier Ovnis hoy’ con algunas modificaciones para su perfecta comprensión. Y tratando de resumir el contenido para que no sea tedioso el tema.

Para redondear fechas, sería lícito decir que el interés español por los OVNIS comenzó en 1950, con motivo de una auténtico flap u oleada de objetos insólitos en nuestro cielo. Pero ello no obsta para que, en los archivos de los centros ufológicos nacionales, exista constancia de observaciones anteriores a esa fecha, que aquí aceptaremos a título convencional. De los que no hay duda es del enorme interés que este problema viene suscitando desde principio en toda España.

El fenómeno de los OVINIS, las observaciones de extraños cuerpos o vehículos de formas lenticulares y muy luminosos, incluyéndose casos de objetos aterrizados (o supuestamente aterrizados), se da en España con toda intensidad como en otras naciones; pero, como en tantos países para documentarse debidamente es preciso acudir a fuentes investigadoras especializadas. Entonces se demuestra la entidad de los hechos, y los investigadores destacan la incidencia en el entrono físico – huellas en el suelo, matorrales chamuscados - , así como los efectos psicosomáticos en seres humanos y animales. También cabe destacar el efecto electromagnético, en motores de explosión. Como se ha comprobado en multitud de ocasiones, sin previo aviso se apagan los faros y la radio de los automóviles, y deja de funcionar el motor. Esto dura el tiempo en que se halla próximo un OVNI y al alejarse éste, los coches recuperan la normalidad. Por mi parte, puedo asegura que ello es cierto, y he recibido docenas de cartas de testigos solventes que así lo certifican. Pero, ¿son suficientes todas estas demostraciones para estar bien seguros de que los fenómenos OVNI son “auténticos”, es decir, naves procedentes de otros mundos?, ¿Y, por qué han de ser, forzosamente, naves procedentes de otros mundos? Entre ambos interrogantes merodea la respuesta correcta, pero todavía nadie la ha encontrado. Quizá porque no siempre lo real coincide con lo “autentico”…

Veamos ahora una observación interesante, relatada por un especialista de tanto prestigio como Vicente Juan Ballester Olmos, presidente del CEONI de Valencia.

º de Noviembre de 1968. Francisco Martí Cuartero y otros cuatro amigos, jóvenes que se encontraban cumpliendo el servicio militar en el acuartelamiento de San Bernardo, de Zaragoza, a primeras horas de la madrugada regresaban hacia la mencionada capital desde Barcelona, tras el permiso concedido por la festividad de Todos los Santos. Iban por la carretera de lo Monegros, con la radio conectada, charlando en el interior de su automóvil, cuando, hallándose a unos 40 Kilómetros de Zaragoza uno de los ocupantes del mismo exclamó: “Mirad, está saliendo el Sol” Se apercibieron entonces de que el disco de intenso color anaranjado que estaban contemplando no podía ser el Sol, porque estaba saliendo por el Oeste. Cuando el coche se encontraba a unos 500 metros del extraño y luminoso objeto, de forma discoidal, la radio dejó de funcionar y también se paró el motor del vehículo, se apagaron los faros y se les detuvieron los relojes. Presos de gran excitación y nerviosismo, vieron que el enorme disco se posaba a la izquierda de ellos, a medio Kilómetro de donde se hallaban. Su aspecto era metálico, de color anaranjado muy brillante y su apariencia general recordaba la de una cúpula. Su tamaño era enorme, según declararían después los testigos, y el objeto estuvo cerca de tres minutos “como aterrizado”. Transcurrido este lapso de tiempo, comenzó a elevarse suavemente y sin emitir el menor ruido. Cuando se hallaba a una altura relativamente baja, aceleró bruscamente (clásica constante de los OVNIS), y en pocos segundos sólo se vio un pequeño punto luminoso. Una vez desaparecido de la visto de los asombrados testigos, tanto faros como motor, radio y relojes, volvieron a funcionar normalmente. Desde que apareció hasta que lo perdieron de vista, los cuatro amigos calcularon que sólo había trascurrido unos cinco minutos. El estado del cielo era nuboso. Al llegar a Zaragoza dieron parte a las autoridades militares.

Continua.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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