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martes 07 de abril del 2020
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Cambia tus pensamientos y cambia tu vida.

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Hace muchos años, entiéndase miles de años, fue escrito el libro “kybalion”, en el cual se habla ya de un universo mental, es decir, un universo sustentado por la mente. A partir de ese entonces hay innumerables referencias de estudiosos y maestros espirituales que nos hablan de un universo mental. 

Sin embargo, es en el siglo XX que hay una explosión de conocimiento sobre esta verdad y ahora avalada por la ciencia, a través de la FÍSICA CUÁNTICA, que para muchos es uno de los mayores logros del conocimiento humano.

Pero, ¿hasta que punto podemos entender realmente que este universo es un universo de ideas? Para iniciar a cambiar nuestro punto de vista materialista, podemos observar como las ideas o pensamientos afectan mi mundo físico. Para ello, le pido que haga el siguiente ejercicio: Acuéstese y no le diga  a su cuerpo que hacer.  Usted no le diga que hacer. Sólo espere que el cuerpo haga algo. No le diga que levante un brazo o una pierna o que se levante o que se siente o que abra lo ojos. Simplemente espere. ¿Qué hace su cuerpo? ¡NADA!

Es decir, que para que su cuerpo haga algo, usted debe pensar en ese algo, ya sea a nivel consciente o a nivel inconsciente.

Y aquí entramos a un terreno importantísimo para todo aquel que quiera transformar su vida: EL INCONSCIENTE.

Ya Carl Gustav Jung, el famoso discípulo de Sigmund Freud, hizo una afirmación transformadora si le prestamos la debida atención. Dijo: “El ser humano es como es por inconsciente, no por consciente”.

Uno de los errores más grandes y que no corrige el sistema educativo actual, es creer que nuestro actuar es producto de nuestros pensamientos conscientes. Antes de proceder con ejemplos sobre esto, recordemos algunos hechos hoy fácilmente comprobables.

El ser humano tiene un cerebro maravilloso, el cual a su vez, tiene un único propósito: Mantenernos con vida.   Exacto. Así como el corazón tiene como función bombear sangre y los pulmones son tanques de oxígeno y los riñones son filtros y cada órgano tiene una función asombrosamente coordinada, el cerebro también tiene la función principal que es mantenernos con vida.

En base a este criterio, el cerebro toma todas sus decisiones: lo que hace conscientemente y lo que no, que filtra y que muestra, que recuerda y que “olvida”, que química desarrollar en el cuerpo, etc. Etc.

El cerebro tiene un área destinada a las funciones inconscientes e instintivas y un área destinada a las funciones conscientes. El área destinada a las funciones inconscientes TIENE que ser increíblemente más rápida que la destinada a las funciones conscientes.  Imagínese que al poner la mano sobre una estufa caliente, fuera la parte consciente la que nos protegiera.  Primero analizaría la situación, las consecuencias y las posibles opciones, antes de retirar la mano del peligro.

Afortunadamente no funciona así y es el inconsciente el que nos obliga a actuar en fracciones de segundo y alejarnos del peligro.

¿Conclusión? Lo inconsciente es increíblemente más rápido y dominante que lo consciente.

 Los psicólogos dicen que los primeros años de nuestra vida, especialmente los primeros seis, son determinantes y que las experiencias, las programaciones verbales, las observaciones que hayamos realizado y los patrones de conducta y creencias de nuestros padres y demás figuras de autoridad, han quedado grabados a niveles muy profundos. Y si los modelos de nuestros padres y de nuestro entorno eran de pobreza, nosotros los hemos heredado.  Si sus modelos eran de enfermedad, eso hemos heredado.  Si eran de desconfianza hacia las demás personas, eso hemos heredado.

 El cerebro humano tiende a alejarse del “displacer” o lo que es contrario al placer o de lo que percibe del peligro y luego (entiéndase después) busca el placer. Por ello, mantiene en primer plano lo que no quiere o lo que le puede causar peligro y sólo después, se concentra en lo que quiere.

Y agregado a todos estos hechos, nos dicen los estudiosos de la ley de la atracción y más recientemente, los físicos cuánticos que nuestra vida externa es un reflejo de nuestra vida interna. Que todo lo que atraemos es producto de lo que pensamos.

La primer reacción que tenemos ante esta afirmación es algo así como: “Imposible, yo no he elegido esta enfermedad” o “Yo no he elegido este accidente” o “Yo no he elegido esta clase de personas a mi alrededor” o…  Por supuesto que no, usted no lo ha elegido conscientemente, pero si INCONSCIENTEMENTE.  

Y ante la pregunta, ¿Pero cómo, si  yo no he estado poniendo atención a ello? Ahora sabe que este proceso es inconsciente.  Si no fuera así, el proceso sería consciente y todo el mundo tendría resueltos sus problemas de autoestima, de dinero, de salud, de relaciones y demás.

Entonces, ¿Somos víctimas del mundo inconsciente y no podemos hacer nada por resolverlo? NO.  Eso era antes. Ahora hay mucha información y evidencia para MODIFICAR NUESTRO SISTEMA DE CREENCIAS INCONSCIENTES y de esa forma transformar el mundo.

Así que el problema se reduce a como hacer para reprogramar mi inconsciente. Sobre este tópico abunda la información, misma que trataremos en un siguiente artículo.

Por ahora, entendamos que todo nuestro mundo está regido por nuestros pensamientos, principalmente los inconscientes y que sólo reprogramándolo, haremos cambios significativos en nuestras vidas.  Puede probar de todo, pero si no llega a afectar al inconsciente, serán pocos los logros evidentes.

Por ejemplo, un estudiante que inconscientemente crea que es malo para el inglés, se auto saboteará toda la vida, a menos que haga algo para cambiar esa creencia. 

Si mi creencia es que debo envejecer y con ello enfermarme (ahora la ciencia cuestiona y refuta este razonamiento), conforme vaya envejeciendo, me enfermaré.

De todo esto hablo en el artículo sobre paradigmas que te invito a revisar nuevamente para entender un poco mejor todo este proceso.

 Que las bendiciones abunden en tu vida y que tu vida sea de bendición para los demás.

Si quieres conocer más artículos del mismo autor u obtener bibliografía recomendada para tu crecimiento, visítanos en nuestro boletín dando click en el nombre del autor.

Autor: José Luis Hernández

Asesor y gerente de empresas. Catedrático de cursos de Economía Industrial, Seguridad Industrial, Comunicación Oral y Escrita, Organización de Talleres, Programación de Computadoras, Neurociencias Cognitivas y otros. Capacitador y conferencista de temas de crecimiento humano.

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