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viernes 22 de marzo del 2019
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Cuestión psicológica

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Mi amigo Dante me escribe:

Estimado Andrés:

Un brevísimo comentario: Ayer leí en un periódico – con referencia al padre que violó a su hijita de 7 meses de nacida – la opinión de un “especialista”, que, al igual que los que tratan de explicar el origen del homosexualismo, decía que eran producto de un hogar donde no le habían inculcado valores morales, sumado a la extrema pobreza y etc. etc. Otro despistado, me dije para mis adentros, y, “especialista”. Y la pregunta es: Por más desprovisto de valores molares que esté un sujeto ¿Crees que al despertar a la sexualidad como cualquier ser vivo, no se sienta atraído instintivamente hacia el sexo opuesto más o menos de su edad? ¿Cabe en la cabeza que piense en una bebé recién nacida? Por supuesto que no; porque quienes comenten esas cosas abyectas, tienen que haber nacido ya con perversiones sexuales en su instinto, es decir enfermos de la lívido. Sí, y existe toda una variedad: los fetichistas, que alcanzan el orgasmo oliendo determinado objeto o prenda; los gerontofílicos que violan personas muy ancianas; los vouyeristas, que antes de contactar con una mujer, prefieren mirar clandestinamente y masturbarse para conseguir el clímax; el necrofílico, que va a los cementerios para buscar cadáveres y poseerlos sexualmente; los pedófilos, que son estos indeseables que acechan a niños y bebés y, así, una infinita gama de variaciones a cual más increíble de las aberraciones más espantosas y que, desgraciadamente, nacen con el individuo y no se hacen por la falta de valores como afirman ciertos “especialistas” que parece que pasaron por la universidad, pero la universidad no pasó por ellos, definitivamente.

Un abrazo.

Dante.

Mi comentario:

Cuando tratamos de adentrarnos en los profundos terrenos de la mente humana, siempre nos ponemos en aprietos. Y si los grandes estudiosos de la materia, todavía no pueden desentrañar algunos asuntos incompresibles para el hombre al respecto, menos nosotros que andamos en pañales en el asunto. Pero si tratamos de usar nuestra curiosidad y ser un poquito más indagadores en algunos temas, tratando siempre de analizar con cabeza fría estas atrocidades que observamos, podemos hacer algunas conjeturas sobre el particular.

Indudablemente que este “especialista” habló, por hablar. A lo mejor por la premura del tiempo en la entrevista, dijo lo que tenía más a la mano en su diminuta conciencia, porque – creo – que para hablar de esto, se tiene que hacer un riguroso trabajo de análisis psicológico.

En lo particular, siempre que me encuentro con estos casos, intento traer a mi mente todo lo que he leído, escuchado y observado a lo largo de mi vida; saco conclusiones – que para mi pueden ser validas – cogiendo de aquí y de allá, las informaciones.

Respetando tu opinión, no creó que nosotros nazcamos así. Pero verdaderamente cabe la posibilidad ¿Por qué? Porque la genética nos enseña que la información genética se transmite de padres a hijos - talento por la música, la pintura, el teatro, la cocina, etc. – ¿y podría ser posible que las aberraciones sexuales también sean hereditarias? Pero – como mencionas -  ¿La homosexualidad también sería hereditaria?  ¿Y los hijos que son buenas personas, pero de padres delincuentes? ¿Genética en tercera generación?

Yo me inclino a pensar más bien. que es un asunto de psicología pre y pos natal. La ciencia nos demuestra que el feto recibe la influencia del exterior, y esto de alguna manera marca su personalidad. El afecto o el rechazo que perciba, lo marcará de alguna forma. El aspecto moral queda desterrado, porque eso, a esa edad, es imperceptible. La información que recibamos desde el momento que respiramos por nuestra cuenta, al encontrarnos con este mundo, hasta el primer año de vida, es importantísima para nuestra formación psicobiologica.

Estoy completamente seguro que la criatura que recibió este maltrato por parte de su “padre” ya quedó marcada psicológicamente para toda su vida. Y no sabemos cómo podrá reaccionar con el transcurso del tiempo. Lo que pasa también, es que algunos no quieren aceptar que la formación psicológica en los seres humanos comienza desde el feto, y por eso sentencian que nacemos así.

Las circunstancias sociológicas, antropológicas, psicológicas, que afrontamos en nuestras vidas, son de una total variedad. Y no se puede afirmar nada al respecto. No se pueden crear paradigmas ni ejemplos sencillos al respecto. Solamente nos cabe la posibilidad de que la ciencia siga adentrándose en el océano más profundo de esta inmensidad, que es la mente humana.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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