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sábado 26 de septiembre del 2020
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Gabriela Mistral, Renan y Eça de Queiroz

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"Todo es posible para aquel que cree."

La brillante pensadora chilena Gabriela Mistral (1889-1957) comprendió con claridad la excelente virtud de servir. El día 10 enero 2007, se cumplieron 50 años de la muerte de esa notable mujer. La revista "Boa Vontade[Buena Voluntad] le rindió el merecido homenaje. En 1945, conquistó el Premio Nobel de Literatura. Supo en sus producciones retratar el amor fraterno:

"— Toda la naturaleza es un anhelo de servicio. (...) El servir no es propio de seres inferiores. Dios, que nos da el fruto y la luz, sirve. Podría llamarse: El Servidor”.

Construcción de un pueblo

Ernest Renan (1823-1892), autor de "Vida de Jesús” (1863), el 11 de marzo de 1882, en la Sorbona, nos describe la cualidad del servir que edifica patrias dichosas:

"— Una nación es un alma, un principio espiritual (...). La nación, como el individuo, es el desenlace de un largo pasado de esfuerzos, de sacrificios y de dedicaciones (...). Tener glorias comunes en el pasado, una voluntad común en el presente; haber hecho grandes cosas juntos, aún querer hacerlas, he ahí las condiciones esenciales para ser un pueblo. Amarse en proporción a los sacrificios que se soportaron, de los males que se sufrieron”.

El mensaje político del "Suave Milagro”

José Maria Eça de Queiroz (1845-1900) es por muchos aplaudido como el mayor romancista portugués. El autor de "A Ilustre Casa de Ramires[La Ilustre Casa de Ramires], crítico mordaz de la sociedad de su tiempo, escribió una de las más conmovedoras páginas de la literatura mundial. No obstante, pocos alcanzaron su mensaje político.

En una hora de tanta mate­rialidad en que el Ser Humano, sofocado por la violencia, comienza a buscar insistentemente en el Amparo Divino socorro para sus desesperos particulares y colectivos, solo le puede hacer bien, en la medida que pacientemente aguarda por las soluciones terrenales, el recuerdo de la súplica de un pequeñito atendida por uno de los mayores símbolos de Solidaridad de que se tiene noticia:

"En ese tiempo Jesús aún no había salido de Galilea, de las márgenes del lago de Genesaret; pero la nueva de Sus milagros había llegado ya a Siquem, ciudad rica, entre viñedos, en el país de Samaria. Y en Siquem, en una casa pequeña y pobre, vivía una viuda desgraciada entre todas, que tenía un hijo enfermo con las fiebres. El suelo miserable no estaba cementado, ni en él había una cama. En la lámpara de barro rojo se había secado el aceite. El grano faltaba en el arca, el ruido sereno del molino doméstico había cesado, y ésta era en Israel la evidencia cruel de infinita miseria. La pobre madre, sentada en un rincón, lloraba. Y, arrodillado, envuelto en harapos, pálido y temblando, el niño le pedía, con una voz débil como un suspiro, que le fuese a llamar a ese Rabí de Galilea, de quién oyera hablar, junto al pozo de Jacó, que amaba a los niños, que nutria a las multitudes y curaba todos los males humanos con la caricia de Sus manos. Y la madre decía, llorando:

— ¿Cómo quieres tu, mi hijo, que yo te deje y vaya a buscar al Rabí de Galilea? Obed es rico y tiene siervos, yo los vi pasar, y en balde buscaron a Jesús por fronteras y ciudades, desde Corazim hasta el país de Moab. Septimus es fuerte, tiene soldados, y también los vi pasar, y preguntaban por Jesús sin que Lo hallaren, desde Hebrón hasta el mar. ¿Cómo quieres tú que yo te deje? Jesús está lejos, y nuestro dolor está con nosotros. Y sin duda el Rabí, en las Sinagogas nuevas no escucha las quejas de una madre de Samaria, que solo sabe ir a orar, como otrora, en lo alto del monte Garizim.

El niño, con los ojos cerrados, pálido y como muerto, murmuró el nombre de Jesús, y la madre, llorando, continuó:

— ¿De qué servirá, mi hijo, partir e ir a buscarlo? Largas son las carreteras de Siria, corta es la piedad de los hombres. Viéndome tan pobre y tan sola, los perros vendrán a ladrarme a las puertas de las casas. Seguramente Jesús murió y con Él murió, una vez más, toda la esperanza de los tristes.

Pálido y desfallecido, el niño murmuró de nuevo:

— ¡Mamita, yo quería ver a Jesús de Galilea!

Y de pronto, abriendo despacio la puerta, Jesús sonriendo les dijo: "¡Aquí estoy!”

"El Suave Milagro” salió por primera vez en la "Revista Moderna”, en 1898. Su mensaje, todavía, es actual.

Él hizo Su parte

Aún estando lejos, Jesús vino y realizó Su compromiso para servir al apelo de un niño. Hoy, no hay más distancias. Pero, ¿qué ha sido este Planeta sino un niño enfermo por siglos de beligerancia? Es necesario llegar al almaolvidada de los pueblos. Paz por la internet, que en parte es el sistema nervioso alterado de la sociedad tecnológica.

Betinho y Emerson

Dijo el inolvidable Betinho (1935-1997): "— No puedo ser feliz ante la miseria humana. El fin de la miseria no es una utopía”.

Y, para que realicemos la utopía, apodo de lo que conquistaremos mañana, es urgente entender como realidad pragmática esta reflexión de Ralph Emerson (1803-1882): "— Los corazones generosos irradian constantemente las fuerzas misteriosas que, sin cesar, provocan grandes acontecimientos”.

Como conclusión, esta afirmación de Jesús: "— Todo es posible para aquel que cree” (Evangelio, según Marcos, 9:23).

¡Y es así! Que lo digan los que supieron perseverar hasta el fin.

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Acerca del autor

José de Paiva Netto Presidente de la Legión de la Buena Voluntad.

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