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martes 19 de marzo del 2019
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Neoliberalismo

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A lo mejor después de dar mi punto de vista sobre este asunto, algunos pensaran que estoy equivocado, pero ese es el verdadero sentido de la libre expresión de pensamiento.

El ser humano instintivamente tiene el don de superación. Ese don que lo empuja a averiguar más cosas, sobre más cosas. Esa curiosidad de conocer más. Y es por eso que pienso que nadie padece necesidad, si no es porque el mismo se la propicia. Pero entonces ¿Las familias que viven en extrema pobreza en los cerros de nuestra Capital y que tienen 10 hijos? ¿La pobreza que se registra en los lugares más recónditos de nuestro país?

A mi modo de ver el problema; estas dos circunstancias – aunque parezca mentira – tienen la misma procedencia. Las familias que viven en los lugares más recónditos de nuestro país, hacen un esfuerzo sobre humano, – bajo el instinto de superación que expongo – viajan a la capital, y se instalan en los cerros de nuestra ciudad, para de alguna manera seguir tratando de alcanzar la superación económica.

Estas personas se vuelven ambulantes, algunos alcanzan a formar pequeñas empresas informales; otras, medianas empresas informales, y por último, otros logran crear grandes empresas familiares, entrando necesariamente a la formalidad. Pero los que no logran alcanzar lo mínimo de esto, son los que reclaman al gobierno ayuda social.

“Pero el conocimiento, no está al alcance de los más necesitados – económicamente hablando –“dicen algunos. Sin embargo se observa cada año, que los primeros puestos en los ingresos a las universidades, casi siempre son copados por jóvenes de pocos recursos económicos. Los grandes médicos, grandes científicos, grandes economistas de nuestro país, provienen de familias de pocos recursos económicos. Entonces el instinto de conocimiento no es privilegio de los más favorecidos  económicamente hablando.

Yo soy partidario – y sé que muchos me criticaran – del neoliberalismo. Un estado de libre comercio. En donde todos busquen superarse económicamente – sin pisotear a nadie por supuesto en el intento – en facilitar abiertamente el incremento de la pequeña, mediana y gran empresa particular. Y que el Estado sea el gran motor de la ayuda social.

Pero un  estado que se preocupe también en instruir a los más necesitados. Personas ignorantes en lo que se refiere a planificación familiar. No obstante, sin necesidad de llegar al aborto. Instrucciones de seguridad para evitar violaciones. El trabajo es difícil, pero no imposible.

El señor Ollanta Humala que es reconocido por su rechazo a la política neoliberal, dice que porqué hemos roto relaciones con Libia. Y “exige” a la cancillería explique las razones por las cuales se rompieron relaciones diplomáticas con ese país.  Humala pareciera que ha llegado recién de un viaje intergaláctico, porque todo el mundo sabe de la noticia.

Hoy día jueves 24 de febrero del año en curso, Francisco Tudela, escribe en su columna del diario ‘Expreso’ algo que me parece acertado sobre lo que está pasando en Libia – un pequeño resumen del artículo -:

“Las rebeliones de Túnez, Egipto y Libia son el inicio de la liberación de los pueblos árabes, aún oprimidos bajo el yugo de viejas dictaduras socialistas…” “en el caso de Egipto, Libia, y, en general, de los gobiernos actualmente en curso significa el derrumbe de regímenes creados bajo el ala de la desaparecida Unión Soviética…” “Esas dictaduras se perpetuaron con ayuda soviética…” “Las nuevas generaciones árabes que se rebelan contra estos regímenes tiránicos, nacionalistas y socialistas, quieren librarse de la opresión política e integrarse a una economía globalizada, pero eso no significa que ellas vayan a renunciar al Islam…”

Interesante esta última parte, porque la política neoliberal no puede estar exenta de las grandes profesiones históricas de fe. (El judaísmo, El Islam y  El Cristianismo) porque sus doctrinas combaten el pisotear a los seres humanos en un intento de superación económica. Todo intento de separar una de otra, es síntoma de no querer aceptar normas de ética y moral fundamental. Es mi humilde punto de vista.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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