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lunes 27 de mayo del 2019
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El popular "galleta"

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En mis 36 años de actividad musical ininterrumpida, he tenido – gracias a Dios – la oportunidad de vivir muchas anécdotas, circunstancias para reflexionar, circunstancias tristes, alegres; a sí mismo, conocer muchísimas personas – tanto del ambiente artístico, como de toda índole laboral, empresarial, etc. Personas sencillas – económicamente hablando – y personas muy adineradas también.

Pero en los últimos 25 años de esta actividad, las circunstancias vividas, con mis ganas  por escribir todo lo que vivo, la mirada a los acontecimientos se vuelve un tanto reflexiva. Es por eso que en un artículo pasado, escribo sobre el encuentro que tuve con el congresista Rolando Sousa; el cual se encontraba en un restaurante del distrito de Miraflores, en donde yo llegaba para tocar con una agrupación musical. Lo anecdótico del asunto, es que este “señor” se encontraba con dos señoritas que lo abrazan y  besaban en la boca copiosamente. En el artículo resalto la interrogante: ¿este “señor” es casado, viudo, divorciado? No lo sé, pero lo que si  sabía, era que un espectáculo de esa naturaleza, no era digno de un “padre de la patria”

No obstante, el artículo de hoy día tiene por objetivo  narrar algo que observé el día de ayer viernes 11 de marzo del año en curso.

Viernes para sábado en la noche. Tengo la oportunidad de tocar con una agrupación musical de nombre “Los Intocables” de Lucho Garrido, en una terraza de una fábrica ubicada en el distrito de la Victoria. El contrato fue por 6 horas, pero se prolongó por 2 horas más, o sea, se trabajaron 8 horas. El motivo de la reunión: Fue cumpleaños del dueño de la fábrica. Estaban sus hijos, su esposa, familiares y amigos en general. Bien concurrida la reunión, abundante licor y comida.

En el lugar que me encontraba con el teclado musical electrónico y cantando, tenía vista a la puerta principal de ingreso para los invitados. Uno a uno iba llegando mientras interpretábamos las piezas musicales. Cuando de pronto aparece un invitado que portaba una guitarra en su funda. Al parecer llegaba con un amigo. Se ubica con el amigo en una de las mesas y no dejaba de observar nuestra interpretación musical.

Entre tanto bullicio y algarabía de los asistentes de canción en canción, de pronto se acerca Lucho Garrido – director del grupo musical de su propiedad – a nosotros después de haber hablado con el dueño del santo – que era el que pagaba todo – coge el micrófono y se dirige al público asistente: - “Damas y caballeros, atención por favor, esta noche tenemos la presencia nada menos que del engreído de Toledo. El popular ¡“Galleta”! ¡Fuertes las palmas para darle la bienvenida! El nos regalará unas cuantas canciones… ¡Pero vengan fuertes las palmas para recibirlo!”.

Ojo que lo que narro a continuación, es mi punto de vista, es mi apreciación – no juicio – de una persona. Es mi modo de ver a un ser humano, después de haber conocido a tanta gente. ‘Yo opino’:

“Galleta” si bien es cierto estaba bien enternado, tenía más bien un aspecto gansteril. ¿Se acuerdan del loco Perochena? Mas o menos esa apariencia. Después de su primera participación – porque tuvo otra luego – se dirigió nuevamente a su mesa. La interpretación musical (como repito es mi opinión) dejó mucho que desear. No cantaba. Gritaba, y su golpe de guitarra era muy chusco. Luego que los invitados se enteraron de su procedencia, en su mesa comenzaron a llover las personas. Licor a diestra y siniestra. Que “Galleta” - por supuesto -  no dejaba de ingerir.

Luego de un rato, comienza mi instinto observador de las situaciones que ocurren en el lugar. “Galleta”, ya después de un rato y de pie con otras personas, comienza a hacer intercambio de tarjetas con todo el que se le acercaba y lo hayayaba. Para un buen observador, las gesticulaciones en las conversaciones de las personas - a las cuales no podemos oír, porque están lejos de nosotros - nos dicen más o menos de que están hablando, y para mí “Galleta” estaba en un ofrecer cosas. Sus interlocutores, tenían gesticulaciones de pedido y las de él, eran de ofrecimientos.

En conclusión, yo creo que el popular “Galleta” está completamente seguro que su padrino llegará al poder, y que él forma parte de ese poder.  Por eso  creo que debemos ser más observadores y analíticos al emitir nuestro voto.

 

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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