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martes 07 de abril del 2020
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La Hipnosis es Inaplicable Aquí

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Influir en los demás es el sueño de los políticos. ¿Solo de ellos? No, claro que no. La mayoría de nosotros se las vive ingeniando para lograr algún efecto sobre la gente. Es que es una necesidad vital. Todo el mundo se ve afectado de alguna manera por el comportamiento de los demás seres humanos. De ahí que surja espontáneamente la necesidad de poder de alguna manera influir sobre ellos.

Lograr tales efectos más que un propósito difícil de alcanzar es más bien un resultado inevitable. Todos influimos en los demás con nuestra sola presencia. Al menos deberán desviar su trayectoria para no chocar con nosotros. Pero más allá de eso, quieran o no quieran reciben nuestra influencia. Influir no es pues un problema para nadie.

La cuestión es más bien lograr influir en las personas que nosotros deseamos, en el momento que deseamos y en la dirección que nos conviene. Son privilegiados los que pueden hacerlo, es verdad. Pero no se trata puramente de un don fuera del alcance de las personas normales. La capacidad de influir es una cualidad que se aprende.

Mucho se ha hablado sobre el tema, tal vez demasiado. Hay mucho de mitos en el influjo que alguien puede ejercer sobre otros. Pero en especial hay ideas falsas con relación al modo en que puede lograrse.

Al respecto quisiera aclarar tres cosas:

Influir en los demás es tan necesario como posible e inevitable.Para lograr hacerlo en el sentido deseado basta con aprender algunas ideas y habilidades.No se puede influir en todo momento sobre cualquier persona a nuestro antojo cual si fueran marionetas.

Sobre esto último se ha llegado a hablar de la existencia de técnicas "misteriosas" capaces de hipnotizar a los oyentes. En tal caso las personas harían todo lo que quisiéramos. No existe tal cosa. Ni siquiera es deseable que existiera porque un mundo así sería demasiado previsible e improductivo.

Por otro lado se está haciendo alusión a la hipnosis de una manera engañosa. La hipnosis es una de las técnicas sugestivas con que se cuenta dentro de la Medicina y la Psicología. Ella solo puede inducirse bajo condiciones especiales y bajo la práctica de personas especialmente capacitadas. No puede practicarse en la vida cotidiana. Decir otra cosa es pura manipulación y abuso del término.

Es por cierto la hipnosis una técnica que ha caído casi en desuso. Al menos no es tan popular como lo fue de antaño. El motivo es que sus resultados suelen ser transitorios y crear más complicaciones que beneficios. Debe conocerse que el propio Sigmund Freud desechó esa técnica porque se percató que no era efectiva. Esto sin negar que la técnica es útil y muy prometedora en algunos campos.

Otra creencia errónea que la bordea es la que afirma que una persona en trance hipnótico se vuelve totalmente dócil. No hay nada así. Las personas en ese estado suelen ser muy influenciadas por el hipnotizador pero se resisten a hacer ciertas cosas. Eso quiere decir que el terapeuta ejerce dominio sobre el paciente pero este no es absoluto. Si el terapeuta trata de forzarlos a algo, se despiertan de inmediato.

No toda persona es susceptible de ser hipnotizada aun por el mejor de los terapeutas. Y aunque alguien lo fuera primero tendría que aceptar someterse a la técnica. De lo contrario la hipnosis jamás se producirá. Es decir que la persona tiene que ser consciente de que va a ser sometida a tal procedimiento. Es más, muchos pacientes incluso siendo susceptibles y estando de acuerdo no pueden ser hipnotizados. La razón es que en el fondo guardan prejuicios o temores con relación a la hipnosis.

Pero afortunadamente existen diversas técnicas para lograr que nuestra comunicación sea efectiva. Podemos influir y persuadir a las otras personas. Podemos lograr que entiendan nuestros puntos de vista de manera sincera. Sin el uso de ninguna técnica de manipulación ni engaño se logran resultados más profundos. Podemos lograr que la gente se comprometa, cosa que no se logra jamás con la hipnosis.

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Acerca del autor

Alejandro Capdevila

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