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miércoles 08 de abril del 2020
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El Valor de la Perseverancia

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El Valor de la Perseverancia

La perseverancia es el cimiento que une un propósito firme y definido con una realidad tangible y esperada.

Por tanto la perseverancia se define como la continuidad o el ejercicio continuo de una actividad determinada hasta lograr un objetivo o una meta claramente definidos.

Para unos la perseverancia se entiende y asimila a un pesado deber que hacen algunas personas que se esfuerzan con gran fuerza de voluntad para lograr una meta de la cual no están completamente seguras o por lo menos parcialmente convencidas.

En otros la perseverancia hace llave con la disciplina y lleva a las personas a cumplir  metas y sueños más allá de todo pronóstico esperado.

La diferencia entre ambos casos está en la forma en que hacen el viaje hacia el logro de los objetivos. Unos que se esfuerzan voluntaria y pesadamente debido al manejo de la duda e incertidumbre, sin saber si lo que están haciendo o no los llevará al destino propuesto, y los otros van con el piloto automático puesto y se imponen unas metas grandes que los seducen y los llevan mediante la disciplina y  la aación insconsciente a lograr cada vez más mayores éxitos.

La perseverancia ha sido el rasgo distintivo de todos los grandes hombres y mujeres a través de la historia, y ha sido también la condición más notable de todo logro histórico social, científico y económico que permanece con el tiempo.

De hecho ninguna meta verdadera personal, familiar o social puede lograrse y consolidarse de no ser por este tremendo poder oculto en las mentes y corazones de hombres y mujeres valientes, resueltos y emprendedores.

Es notable el comentario que hace al respecto del valor de la perseverancia por encima de cualquier cualidad para triunfar, el gran empresario y fundador de la cadena mundial de franquicias Mac Donald´s, Ray Kroc en su autobiografía cuando afirma : “Persevere, nada en el mundo puede sustutuir a la perseverancia.El talento no lo hará, nada es más común que las personas con talento fracasadas. El genio no lo hará, el genio sin recompensa es algo proverbial. La educación no lo hará, el mundo está lleno de ruinas humanas instruidas. Sólo la perseverancia y la determinación son omnipotentes.”

Hoy en día esta verdad sigue siendo tan cierta como ha sido y lo será para el logro de  todo sueño y meta importante en la existencia del ser humano.

Infortunadamente el pensamiento de la sociedad moderna va en gran medida en contravía al desarrollo y aplicación de la perseverancia. No en cuanto a la educación se refiere porque el sistema académico continúa enseñanado y graduando a sus estudiantes a través de años de inculcar las metas, el trabajo y la disciplina.

Más bien este argumento lo sustenta el ritmo de vida acelerado actual y las comodidades y “oportunidades” de la vida moderna donde se busca obetener mucho a cambio de poco y de manera instantánea si se puede, como ocurre por ejemplo con la compra de loterías y juegos de azar donde se busca obetener de la suerte lo que no se ha podido lograr o se desconoce que se puede lograr de manera estable y segura a través de la definición clara de metas, el compromiso, la creatividad, la disciplina y la perseverancia.

Y en gran parte también la falta de perseverancia en muchas personas se debe al impacto de la sociedad de consumo estimulada por las compras fáciles a través del crédito o del endeudamiento plástico de tarjetas, donde si alguien quiere algo no tiene por qué definir metas claras, comprometerse y trabajar por conseguirlo, simplemente es cuestión de saber que quiere y dirigirse a obtenerlo de forma inmediata. Con la promesa del pago cómodo mañana.

A esto se une también el hecho de que el hombre moderno nace y convive en una sociedad facilista donde la mayoría de cosas diarias que constaron a las generaciones anteriores trabajo, esfuerzo y perseverancia hoy se obtienen de manera rápida cuando no instantánea con sólo apretar un botón, como calentar los alimentos en segundos con un horno microondas, ver la TV apretando botones de un control remoto, etc. Y aunque la tecnología no es la culpable por facilitarle la vida al hombre, si lo es el desarrollar un estilo de vida pasivo donde todo viene fácil sin planear el futuro y esforzarse, y por lo tanto si estas comodidades se acaban o fallan el individuo se anula a sí mismo porque no está preparado para responder ante los cambios de la vida.

La perseverancia es uno de los principios básicos del éxito y es un agente inmutable y no negociable cuando se trata de alcanzar grandes objetivos y así mismo es la garantía de aprender bien las lecciones del camino para saber administrar esas metas propuestas.

Entonces el primer paso para desarrollar la perseverancia es necesario definir con claridad las metas, es decir qué se quiere obtener, en cuánto tiempo, y cómo lograrlo.

Cuando una persona sabe para dónde va y ese sueño o meta lo desea ardientemente, entonces ya tiene un nivel de energía muy grande que le pondrá en marcha y le dará una gran dosis de reserva para perseverar hasta alcanzar el objetivo.

Precisamente el deseo ardiente y las metas claras llevan al compromiso y este a la disciplina y esta a la perseverancia.

En cambio cuando no se tiene una idea clara de qué se está haciendo y por qué se está haciendo, el nivel de motivación y de acción son bajos e inconstantes llevando a resultados pobres o a abandonar de forma rápida el camino elegido.

Este es el caso de muchos estudiantes que eligen una carrera universitaria por la conveniencia económica,familiar o social y después si terminan esa profesión no se destacan y viven frustrados porque no pudieron realizarse en lo que de verdad querían.

Así también muchos de estos infortunados alumnos abandonan los estudios de forma prematura porque no era lo que ellos esperaban ni los motivaba. Y la causa fundamental fué que no definieron exactamente qué querían o si lo sabían pues no lo defendieron hasta lograrlo.

De esto se desprende como decíamos al inicio que existen dos clases de perseverancia: la que se convierte en un pesado deber a cumplir con una dósis muy alta de fuerza de voluntad  por no saber exactamente qué se quiere o estar haciendo algo que realmente no se quiere y aquella perseverancia que ha sido producida por una visión clara del objetivo, un compromiso con obtenerlo y esto origina un propósito de vida que produce pasión, discplina y una perseverancia automática hasta llegar al destino propuesto.

Sin embargo esto no quiere decir que el camino sea fácil, pero si la meta propuesta produce un sentido de identidad, de estímulo y compromiso la perseverancia será mucho más sencilla y permanente, y no habrá que recurrir a la fuerza de voluntad o a la obligación que producen un nivel de perseverancia totalmente diferente desgastante y pobre, aunque se logre algún día llegar al objetivo.

Existe además una prueba de fuego para la perseverancia conocida como “el kilómetro extra” o “la prueba del conquistador” que generalmente ocurre como exámen decisivo antes de lograr un objetivo importante, y es recorrer el último espacio del camino quizá el más fuerte, el más exigente y el más incierto porque pareciera que la meta es imposible. Sin embargo no lo es y sólo aquellos ganadores que tienen desde un principio bien claras las metas y están totalmente comprometidos con su misión, perseveran en la acción y llegan y conquistan el premio. Quienes no lo hacen así la mayoría quedan por el camino o si llegan lo hacen a punta de perseverar pero de forma obligada, con un muy alto nivel de desgaste y frustración porque se dan cuenta que no era lo que estaban buscando.

Del poder de la perseverancia motivada por un sueño definido, claro y grande lo dan las personas en principio comunes que han llegado a ocupar destacados lugares en la sociedad como grandes estadistas, los artistas, los deportistas, los grandes capitalistas, empresarios, científicos, escritores, profesionales destacados y las personas de bien que contribuyen con sus sueños, ejemplo y esfuerzo a grandes causas sociales o a hacer de este mundo un lugar más amable y digno para todos.

Veámos entonces unas sugerencias prácticas para desarrollar y cultivar el poder de la perseverancia:

  • Aprende a definir claramente tus metas. Especialmente cuando se trate de sueños, objetivos y metas que afecten tu vida y tu futuro de manera importante, y para ello te sugerimos emplear el primero de nuestros recursos recomendados al final de este artículo.
  • Una vez definidas las metas y objetivos comprométete con la acción constante y consistente. Aunque este es un proceso neurológico inherente e inconsciente a toda meta que estimula y edifica al ser humano, no sobra recordarlo para tener presente durante todo el camino que el compromiso real no hace parte simplemente de un esfuerzo voluntario sino de una inmensa energía que viene de parte de un deseo ardiente de logro.
  • Desarrolla la perseverancia por motivación, no por obligación. Por tanto visualiza a diario tu objetivo cumplido y repite mentalmente una declaración verbal donde conste en el momento presente que has llegado a él. Esto se hace porque para el cerebro no hay un tiempo futuro. Todo ocurre aquí y ahora.Y cuando te veas sometido a la prueba del “kilómetro extra” recuerda tus motivaciones positivas y continua en la acción hasta llegar.
  • Ten presente que aunque hoy en día existen avances enormes en términos tecnológicos que facilitan la comunicación, la vida y los negocios de forma increíble, esto no reemplaza el valor de la perseverancia para lograr las cosas y tampoco debe sustituirla porque esta hace parte de todo logro estable e importante de la vida.
  • Una de las mejores formas para desarrollar la perseverancia consiste en practicar con regularidad una rutina de ejercicio físico y en lo posible que sea de alto rendimiento. Porque este actúa como catalizador de logros en otras partes de tu vida donde quizá no tengas o no hayas desarrollado esta fortaleza.
  • Otro aspecto importante es el de reciclar a diario aquellas situaciones y eventos que no fortalece tu creencia en las metas propuestas. Para esto utiliza recursos y libros que mantengan tu enfoque y tu sueño vivo. Es recomendable hacerlo con una frecuencia de por lo menos 15 minutos diarios.
  • Mantén un sano balance en tus partes: espiritual, mental, emocional y física, porque cada una de estas partes tienen necesidades independientes que necesitan atención y dedicación, y afectan en su conjunto tu rendimiento de forma integral.
  • Asóciate con personas positivas que tengan una vida sana y que estén en el ejercicio de alcanzar metas y construir futuro para ellos y sus familias.

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Acerca del autor

Camilo Parrado M. Director Crear Futuro Global www.crearfuturoglobal.com

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