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Francisco de Goya, la vida y obra de un artista, Parte 2

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Francisco de Goya, la vida y obra de un artista, Parte 2

Parte 2

Dos de sus cuadros más famosos, obras maestras del Prado, son La maja desnuda y La maja vestida. Del año 1800 son también La condesa de Chinchón, uno de los retratos más hermosos y delicados de la historia del arte, y La familia de Carlos IV, donde se muestra a la familia real con una sencillez y honestidad muy apartadas de la habitual idealización.

En el invierno de 1792, durante una visita al sur de España, Goya contrajo una grave enfermedad que le dejó totalmente sordo y marcó un punto de inflexión en su expresión artística. Entre 1797 y 1799 dibujó y grabó al aguafuerte la primera de sus grandes series de grabados, Los caprichos, en los que, con profunda ironía, satiriza los defectos sociales y las supersticiones de la época.

Series posteriores, como Los desastres de la guerra y Fatales consecuencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte y otros caprichos enfáticos, en 1810 y Los disparates, presentan comentarios aún más cáusticos sobre los males y locuras de la humanidad.

Al finalizar la guerra de la Independencia, Vicente López fue nombrado primer pintor de cámara de la corte y Goya quedó relegado por el estilo más decorativo y amable del pintor valenciano. El descenso en el número de encargos marcó su evolución a partir de entonces. De esa época son La última comunión de san José de Calasanz en 1819, iglesia de San Antón, Madrid, uno de sus principales cuadros religiosos, y la célebre serie de Pinturas negras, llamadas así más por su contenido que por su colorido.

Originalmente estaban pintadas al fresco en los muros de la casa que Goya poseía en las afueras de Madrid y fueron pasadas a lienzo en 1873. Destacan, entre ellas, Saturno devorando a un hijo y Aquelarre, el gran cabrón. Con predominio de los tonos negros, marrones y grises, constituyen un amarga denuncia de los aspectos más oscuros del ser humano y demuestran que su temperamento era cada vez más sombrío.

Este comportamiento se agravó a raíz de la situación política de España durante la primera etapa del reinado absolutista de Fernando VII y el Trienio Liberal, por lo que en 1824 decidió instalarse en Francia. En Burdeos trabajó la técnica, entonces casi desconocida, de la litografía, con la que realizó una serie de escenas taurinas consideradas entre las mejores de su género.

Aunque realizó una breve visita a Madrid en 1826, murió dos años más tarde en Burdeos, en la noche del 15 al 16 de abril de 1828. Goya no dejó herederos artísticos inmediatos, pero su influencia fue crucial en los grabados y en la pintura de mediados del siglo 19 y en el arte del siglo 20.

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