Anunciese Aquí

Registro automático

Acceder con Twitter

top articulo
twitter
facebook
Rss
lunes 10 de agosto del 2020
Lea, publique artículos gratis, y comparta su conocimiento
Usuario Clave ¿Olvidó su clave?
¿Iniciar sesión automáticamente en cada visita?
Inserte su correo electronico

El rol del enfermo crónico

veces visto 4983 Veces vista   comentario 0 Comentarios

El rol del enfermo crónico.

La enfermedad crónica se puede definir como un proceso incurable, con una gran carga social tanto desde el punto de vista económico como de la perspectiva de dependencia social e incapacitación que supone. Esta enfermedad crónica al margen del trastorno orgánico que supone, obliga frecuentemente a una modificación de la vida del paciente y su entorno, con un consecuente cambio de rol del enfermo. La mayoría de las enfermedades crónicas suelen afectar a los diferentes aspectos de la vida de los pacientes. En una primera fase sucede como con las enfermedades agudas producen importantes modificaciones a la vida cotidiana, pero se debe considerar que las enfermedades crónicas pueden perdurar toda la vida y el enfermo habrá de asumir esta nueva situación y por lo tanto, su nuevo rol como enfermo crónico. A menudo este enfermo deberá pasar por un periodo de adaptación para poder hacer frente a las limitaciones que le supondrá la propia enfermedad. Cada enfermo adoptará su propia estrategia ante la enfermedad, teniendo en cuenta que la misma enfermedad no tiene la misma repercusión en dos enfermos diferentes y que dos enfermos tampoco se comportan igual ante una misma enfermedad, pues no es tan sólo la relación paciente-enfermedad, si no que están involucrados otros componentes como los socioculturales.

Los problemas sociales pueden contribuir en el enfermo a la hora de establecer relaciones personales que antes no existían, por problemas de rechazo e incluso compasión dentro de su entorno social. Por otro lado, la relación familiar también se puede ver agravada si el enfermo es el cabeza de familia, y de quien depende el sustento para mantenerla mediante su trabajo. Esto es un factor agravante de la enfermedad, ya que el individuo no puede trabajar por el carácter de cronicidad de su dolencia y con ello supone una pérdida rol y a menudo una repercusión también de índole económica. El factor sociocultural estará determinado por los cambios de hábitos en la vida del enfermo, que afectan a su propia imagen, a menudo con un deterioro del aspecto físico de sí mismo, incapacidad motriz o incluso pérdida de facultades psíquicas. Juntamente con ello hay un cambio paralelo en la vida familiar, laboral y la de las relaciones sociales. Frecuentemente los problemas laborales pasan a una esfera económica y repercuten en el ámbito familiar, los enfermos pueden presentar miedos, temores y culpabilidad por no poder hacer frente al que hasta ahora era una situación normal y lo que marcaba su rol. Aprender a convivir con la enfermedad es un proceso de aprendizaje y cada enfermo utilizará estrategias diversas por llevarlo a término, por esto han individuos que se adaptan mejor a la enfermedad crónica que otros. Este proceso de cronicidad está enmarcado en tres factores: aprendizaje, socialización y las propias experiencias.

La enfermedad motiva a aceptar el rol de paciente, mientras este intenta comprender el significado de su enfermedad. La enfermedad según su experiencia previa podrá ser considerada: Hecho natural que puede aparecer en la vida, una prueba a valorar su resistencia al sufrimiento o bien, a un castigo a su actitud y comportamiento -como por ejemplo, el caso de fumadores que presentan una bronquitis crónica- que puede no ser aceptado por la sociedad. Por lo tanto, los aspectos psicosociales del paciente serán importantes en la medida en que este acepte su nuevo rol como enfermo crónico. Contribuirá su nivel cultural, estado físico, capacidad de memoria para entender y recordar las pautas del tratamiento. Las creencias del paciente respeto a las consecuencias de la enfermedad. La capacidad de la persona para ejecutar respuesta necesaria y eficaz ante una óptima adherencia terapéutica.

La motivación del paciente por mejorar su salud, el apoyo social de familia, amigos o incluso grupos de autoayuda, mejorarán el seguimiento porque consiguen alentar y reafirmar las conductas correctas. El paciente que mejor controle los aspectos psicosociales tendrá por lo tanto una mejor adherencia terapéutica, adaptándose a la nueva situación y mejorando con la terapia establecida, al tiempo que adquiere un control de si mismo y acepta su nuevo rol.

Por parte de los profesionales de enfermería la comunicación terapéutica será más que comunicarse con el paciente dentro del rol profesional, será la base de la enfermería. Para cualquier cura o intervención el principal será establecer y mantener una relación de ayuda que sea eficaz y terapéutica en todo momento. Al crear una relación terapéutica, se crea un determinado espacio enfermero-paciente, un lenguaje en el cual se pueden empezar a llevar a cabo todas las otras intervenciones terapéuticas desde la vertiente de la enfermería. Toda palabra, toda mirada, todo pensamiento que tiene el profesional de enfermería hacia al paciente crónico, necesita tener como objetivo la creación de un espacio comunicativo y abierto, cuyo fin reside en que la terapéutica sea efectiva.

Gemma Llauradó

Clasificación: 2.0 (39 votos)
Está prohibido copiar este artículo. Artículo.org no permite la sindicación de sus artículos.
Acerca del autor

Gemma Llauradó Sanz

¿Tiene comentarios o preguntas para el autor?

Lo sentimos, pero no podemos procesar su petición en este momento. Por favor pruebe mas tarde. Si el problema persiste, puede contactar con nosotros pinchando sobre el enlace aquí.