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viernes 03 de diciembre del 2021
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Otro golpe

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Antonio tenía 20 años, cuando empezó a estudiar en un instituto tecnológico. En realidad lo que estudiaba, no tiene mucha importancia; lo que si importa es lo que le pasó en dicho instituto. El instituto era mixto, y la experiencia que vivió, todo ese tiempo de estudios, fue algo que nunca podrá olvidar.

A pesar que Antonio ya tenía una adicción bien marcada, por cierta sustancia toxica, se daba tiempo y voluntad para asistir a su centro de estudios. Quería verdaderamente aprender otra cosa, a parte de su afición desmesurada por la música. Todo marchaba bien en dicho instituto, hasta que paso lo que nunca debió haber pasado.

Como el instituto era mixto, Antonio conoció a una compañera de clase que era exactamente de su misma edad. Esto quiere decir que había nacido el mismo día y el mismo año que el. Por allí, supuestamente comenzaba la afinidad. Pero como ella un día, bien claro le dijo “los polos opuestos se atraen, y los del mismo polo se rechazan” esto a simple deducción lógica era válido, pero no fue así.

Nuestro amigo, comenzó a enamorarse de la chicha, a pesar que aun quedaba en él, el recuerdo de Cristina.  Cada vez que se encontraban en el instituto era un encuentro amoroso. Ella accedió a sus insistentes peticiones de estar juntos. A diferencia de lo que le pasó con Cristina; con Rosa (ese era su nombre), solamente tuvieron un encuentro sexual; los demás encuentros solamente eran como de simple enamorados que se acarician y besan, nada más. Quizás por esta razón, fue que el enamoramiento con Rosa, fue más intenso y profundo, pero enamoramiento al fin.

Antonio siempre le pedía que le diera la dirección de su casa para poder visitarla, pero Rosa siempre le esquivaba esta pregunta, argumentando situaciones diversas; solamente le decía que vivía en el distrito de Lince.

Fueron varios meses de esta relación amorosa, hasta el día en que Rosa accedió a tener la primera y única relación sexual con Antonio, pero después de este acontecimiento, Rosa decidió contarle  la verdad. La verdad, que no la dejaba darle su dirección para que la fuera a visitar. Rosa era casada con un policía y tenía dos hijos menores de 5 años.

Nuevamente Antonio tuvo un sufrimiento tremendo. El también decidió contarle sus intimidades, y le dijo que era adicto a ciertas sustancias toxicas, lo cual Rosa no lo pudo creer, porque el comportamiento de Antonio era normal, y no mostraba signos de este hecho.

Antonio no se explica hasta el día de hoy, porque es que después Rosa, accedió a darle la dirección de su domicilio. Antonio la fue a visitar a su casa, conoció a su esposo y a sus hijos, también conoció a su hermana menor de nombre Pilar. Por supuesto que Antonio, se presentó ante todos ellos como un simple compañero de estudios. Quizás la razón de que Rosa le diera la dirección de su domicilio, fue para que Antonio se desanimara de seguirla viendo y comprendiera verdaderamente la situación.

El enamoramiento era fuertísimo, Antonio quería tener un segundo encuentro sexual con Rosa, y la fue a visitar a su domicilio calculando que su esposo no estaba en la casa. Al llegar a la casa, solamente estaba su hermana Pilar, lo hizo ingresar para poder conversar con el  tranquilamente. Sentado en un cómodo mueble de la sala, Antonio recibió la noticia que le daría el segundo dolor de esta naturaleza en su corazón; Al esposo de Rosa lo habían cambiado de jurisdicción en su trabajo, y como policía se tenía que ir con toda su familia. Antonio nunca mas volvio a ver a Rosa.

Los recuerdos quedan grabados en nuestro subconsciente; pero al recordarlos, aparecen solamente como imágenes, pero al pasar el tiempo, el sentimiento ya no existe, solamente existe la imagen. Esto ocurre para todos los acontecimientos de nuestra vida, tanto gratos, como ingratos. Acontecimientos que pueden tener relación a situaciones negativas y positivas en nuestras vidas. Recuerdo de personas que nos hicieron mucho bien, y de personas que nos hicieron mucho mal. Para todo esto, el problema sería: si nosotros nos obsesionamos y dejamos que estos recuerdos se apoderen de nuestro consciente, y no permanezcan el subconsciente, “como debe ser”. Rencores, alegrías, pasiones desenfrenadas, tristezas, etc. Todo debe quedar como un simple recuerdo. Es por eso que el perdón existe, pero la acción que nos dañó, queda en el recuerdo; salvo que, (como dije en otra oportunidad) suframos de alguna enfermedad severa, de pérdida de la memoria.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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