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sábado 22 de febrero del 2020
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Fantasía de poder segunda parte

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No se puede confiar ya ni en las mascotas. Candy una noche se olvidó de comprarle sus pericotes enlatados a su minino, y este en venganza cogió una parte de los manuscritos del libro de su ama, y se fue por los techos hasta llegar al canal de televisión en donde trabajaba Jaibe, y se los dio a los conductores de otro programa. En este programa de nombre “Los forajidos de la noche” se dio lectura a parte del libro de Candy sin su autorización. Candy al enterarse de esto, me regaló  su minino para qué formara parte de la dieta de mi mascota Kuky.

Jaibe estaba preocupadísimo por una imagen falsa de él,  que estaba mostrando en su programa, y quería, y no sabía cómo revertir esto también; así que volvió a pedir mi ayuda en este asunto. Esta vez nuestro encuentro fue de la manera más insólita. Yo me encontraba sentado al borde de una vereda ubicada en el cruce de las avenidas Tacna, Garcilaso de la Vega, y La Colmena, escribiendo uno de mis artículos, tratando de hacer un esfuerzo sobre humano para concentrarme. (Pero es que solo a mí se me podía ocurrir hacer ejercicios de concentración en ese lugar). Cuando de pronto a lo lejos veo acercarse por Garcilaso de la Vega, camino a la Avenida Tacna, una combi que venía a todo gas natural humano. Y en el techo de esta combi estaba nada menos que Jaibe Bamby montado en una bicicleta estacionaria. A la combi le gana la luz roja y frena de porrazo. Ya se imaginaran, Jaibe salió disparado como el hombre bala de un circo ruso. Corrí rápidamente para ver cómo había quedado Jaibe. Corrí hasta el comienzo del puente Santa Rosa. Hasta ahí había volado Jaibe, y estaba tirado en la pista. De la bicicleta no quedo ni el timbre, a pesar de que era estacionaria.

Ya en la veterinaria, perdón, digo, en la clínica, y ya más tranquilo Jaibe me dijo su nueva inquietud. Quería ver cómo podía revertir una imagen suya que venía mostrando desde hacía un poco más de un año atrás en su programa televisivo, y me dijo lo siguiente: “Hace casi un par de años, que vengo tratando en mi programa temas relacionados con la farándula chola, y quiero que toda esa juventud que me está viendo, y que son potencialmente votos a mi favor, vean y conozcan que yo empecé como analista político en serio, y no el farandulero que están acostumbrados a ver” entre sollozos de niño caprichoso y malcriado, me hizo la pregunta: “¿Cómo podríamos revertir esto?”

Este encargo sí que era un poco más difícil de cumplir, pero se hizo lo posible. La única solución era la que entre dudas e incertidumbre le comenté a Jaibe: “solamente nos queda hacer una cosa. Tenemos que disfrazarnos de lo que sea para entrar a todos los canales de televisión en los que has trabajado, para robarnos todos los videos en los cuales participaste en los diferentes programas como analista político serio de verdad. Luego tienes que mostrarlos en tu programa, para que toda la gente, y en especial los jóvenes, vean que hacías  periodismo de verdad, y que no hablabas todas las groserías que hablas ahora, que dicho sea de paso a mi me vacilan un montón” – “¿Y de qué nos disfrazaríamos?” me pregunta Jaibe. –“déjame pensarlo, pero ahora descansa porque tienes que recuperarte para hacer lo que tenemos que hacer. Tenemos que esperar que te suelden todos los huesos que se te han roto”

Jaibe vive en la azotea de un edificio ultramoderno, un edificio de 140 pisos, y está rodeado de muchos agentes de seguridad, porque lo ha amenazado de muerte el presidente de un país del continente asiático. Y lo ha amenazado porque Jaibe descubrió que este presidente quería comprar todos sus libros para destruirlos. Llegué a la puerta de este edificio, entro al ascensor que tiene cinturones de seguridad en las paredes del mismo. Me aseguro en uno de ellos, aprieto el botón de azotea, y el ascensor se dispara como un cohete hacia la luna, y en menos de cinco segundos llego a mi destino.

Ya con Jaibe a mi lado, le explico cual es mi solución para este nuevo problema de identidad de nuestro amigo Jaibe. Nos sentamos en la sala de su departamento que como les dije está en la azotea de este edificio recontra moderno. Antes de explicarle lo que tengo en mente le pido un favor: “¿Podrías pedir pollo a la brasa, chifa y pizza, para picar un poco, porque estoy inapetente; mientras te cuento lo que tengo en mente para este asunto?” Jaibe hace unas cuantas llamadas y me dispongo a mostrarle algo.

Meto la mano al bolsillo derecho de mi pantalón y saco un brazalete y le digo: “¿ves esto?, es uno de un par de brazaletes que me han prestado unos amigos extraterrestres que tengo. Fíjate bien lo que va a pasar” me pongo el brazalete, apretó un botón del mismo, y en seguida me vuelvo invisible. – “Jaibe, ¿me escuchas?” Jaibe está impresionado y me dice: “si te escucho pero no te puedo ver, ¿Qué está pasando? Me estas asustando” – “no te asustes, todo está bien. Con este brazalete entraremos sin que nos vean en todos los canales de televisión, en donde tienen tus videos antiguos, en los que participabas en programas políticos, como un verdadero analista político, y los robaremos” Jaibe ya más tranquilo me dice: “Que buena, entonces después los pasaré en mi programa, para que todos esos jóvenes que creen que solamente hablo de farándula, sepan que yo desde chiquito quise ser presidente. Qué buena” y seguidamente le digo: “Bueno ya entendiste, ahora apretó de nuevo el botón, me vuelvo visible, y vamos a comer que me muero de hambre”

Fuimos a los canales de televisión en donde estaban los videos antiguos de Jaibe. Estos canales eran el 55 y el 44, nos hicimos invisibles, entramos en ellos, y robamos los videos. Luego Jaibe dedicó todo un programa para darlos a conocer a todo aquel que nunca los había visto. De alguna manera esto sirvió para que Jaibe subiera un punto en las encuestas. Y su descabellada locura de ser presidente se estaba consolidando cada vez más.

Tuve que viajar de urgencia a un país del Asia, para recuperar algunos de los libros de Jaibe, que estaban a punto de ser destruidos por este gobernante que había amenazado de muerte a Jaibe. Pero en mi ausencia Jaibe hizo algo sin consultarme, y metió la pata. No pudo esperar a  que yo regresara, se mandó con todo, y metió la pata.

Hay un político muy astuto y tramposo él; que engatuso a Jaibe, para que este entrara en su partido, y poder sacar ventaja de la popularidad de Jaibe. Este personaje de nombre “Señorita Pelona” funda un partido nuevo de nombre “Cocharcas José Leal, bajan en la esquina, al fondo hay sitio” y decide invitar a nuestro héroe para que lo integre. Y a través de él, lanzarlo a la presidencia. Jaibe no esperó a que yo llegara para decidir qué hacer, ni tampoco me llamó por teléfono, ni me envió un correo electrónico. Aceptó la invitación de este rufián, y metió la pata.

“Señorita Pelona” que nunca le ganó a nadie políticamente hablando, ya tenía su candidato para la presidencia en su partido, pero le faltaba el candidato para la alcaldía de “Ciudad Caótica” y metió en su partido a alguien que durante su infancia había sido condiscípulo de Jaibe. Este niñito que en la escuela representó a “El Guasón” en una obra de teatro infantil,  en donde Jaibe hizo el papel de “Batman”. Pero “Señorita Pelona” no sabía que estos dos eran entrañables enemigos, y que no se podían ver ni en misa de Gallo. Este personaje era nada menos que “Mermelada Kikur”.

Jaibe al enterarse de esto, decide invitar al atrevido, a una pelea cuerpo acuerpo nada menos que en la plaza de armas de “Ciudad Caótica” Y como en los viejos tiempos Jaibe con su uniforme de “Batman” y Mermelada Kikur son su uniforme de  “El Guasón” se enfrentaron en una lucha a muerte. Jaibe empieza la pelea, mete un derechazo en el mentón izquierdo a Mermelada, este trastabilla un poco, luego arremete contra Jaibe, trata de agarrarlo por la cintura, pero rápidamente Jaibe se suelta, se arroja a las piernas de Mermelada, lo levanta y lo tira contra el piso. Mermelada se levanta, trata de patearle la cara a Jaibe, pero este le coge la pierna y nuevamente lo tira contra el suelo. La pelea continua por espacio de unos cinco días más, pero al final ninguno de los dos queda lastimado, y se retiran cada uno a su domicilio.

Jaibe que ya había anunciado en un programa anterior, la alianza que tenia con “Señorita Pelona” tuvo que anunciar luego la ruptura con este, después del feroz enfrentamiento que tuvo con Mermelada Kikur. Insultó a “Señorita Pelona” diciéndole que no era ninguna señorita y que tampoco era pelona. Y dijo que a Mermelada Kikur, efectivamente le gustaba la mermelada, porque este tenía un parque de diversiones en donde cobraba bien caro por pasear a los niños en los caballitos. Parece ser por lo que dijo Jaibe que Mermelada Kikur, tenía un trauma de niño, y el trauma consistiría en que sus papás nunca lo dejaron subir a los caballitos, pero lo obligaban a la fuerza a subir a la silla voladora, de la que un día salió disparado, se golpeo la nariz y tuvieron que hacerle un trasplante de nariz, pero le pusieron la equivocada, la cual crecía más de lo normal mientras el niño se hacía hombre.

Continuará.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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