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jueves 02 de abril del 2020
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Perros, aves, delfines... los animales necesitan ayuda

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A favor de los animales y sus derechos, existe una declaración mundial que nos enseña a que cada animal tiene la libertad de no ser utilizado para esparcimiento de nosotros, los humanos. También nos instruye sobre el respeto a la dignidad del animal. Con esta dignidad son incompatibles las exposiciones de animales y los espectáculos que se sirven de ellos.

Pero, ¿cuántas veces vemos que esta manifestación a favor de los animales se cumple? ¿En cuántos países, en cuántas ciudades, en cuántos sectores de nuestra sociedad global se respetan y se hacen respetar estas normas legales? ¿Cuántos de nosotros somos conscientes de lo que está realmente ocurriendo con los animales?

Perros, leones, tigres, elefantes, en circos haciendo gracias para el aplauso. Delfines adiestrados en los lugares de vacaciones para hacer un “show”. Osos, monos, jirafas, hipopótamos, rinocerontes, aves y todo tipo de animal salvaje prisioneros en jaulas de zoológicos para diversión de la gente. ¡...Y qué decir del diabólico entretenimiento de las tristemente famosas plazas de toros...!

¿Alguien preguntó alguna vez a cada animal doméstico o salvaje si eso que forzadamente vive es lo que realmente él quisiera? Claro, es una pregunta absurda porque los animales no pueden contestar. No pueden... como un humano. Pero su respuesta viene a través de la depresión, de enfermedades o de una vida injustamente acortada. Ellos están respondiendo. Ellos están gritando y nadie o casi nadie parece o quiere oírlos.

El afán desmedido y la ambición materialista, ha llevado muchas veces al hombre a un estado muy por debajo de lo que se puede esperar de él. Ser pensante, inteligente, con una capacidad mucho mayor a la de cualquier especie animal que habita el planeta, ha elegido, en muchas ocasiones estar completamente por debajo de los demás seres vivos, y además creyéndose superior y omnipotente.

¿Qué sucedería si una mañana al despertar, ese hombre superior a los animales se encontrase encerrado en una jaula o amenazado por un látigo obligado a hacer cosas que no desea? ¿Qué sucedería si un día deseara romper los barrotes para correr libre por la pradera sin lograrlo, y esto se repitiera vez tras vez todos los días de su vida hasta su muerte?

Esa tragedia es la que viven miles, o tal vez millones de animales en todo el planeta. Seres indefensos, cuya existencia es conforme a su orden genético, en paz y en armonía con la naturaleza. Seres creados con el fin de equilibrar el medio ambiente o de ser buena compañía o ayuda para el hombre, para ser amados, defendidos y protegidos y no esclavizados por la ambición desmedida.

Como especie humana, cuánto nos queda por andar, cuánto por evolucionar, cuánto por aprender de la sabiduría animal... Estamos rodeados de mucha tecnología, ciencia y grandes adelantos técnicos, pero con muy poca sensibilidad y con muy poco amor hacia los más débiles. Fallamos en lo básico, en lo principal. Éste es el triste y oscuro panorama del supuesto avance de nuestro modernismo.

Pero, como en todas las situaciones, no todo es tinieblas, no todo es aflicción, amargura y desamparo. Siempre es posible ver otra realidad, la otra cara de la moneda. Y existe, gracias a Dios, esa otra cara que marcha paralela a tanta negrura. Y es una realidad de luz y de esperanza, a través de la cuál podremos ver animales felices.

Hay otros hombres y mujeres que juegan su vida por salvar una ballena, dedican tiempo y esfuerzo para limpiar pingüinos víctimas del pretróleo, trabajan denodadamente en refugios cuidando perros, gatos, caballos, curan un pájaro herido, sacan de la calle a los perros abandonados dándoles un hogar. Hay personas buenas que dejan de lado sus comodidades para ayudar, que dan dinero que quizás no tienen para alimentar a animales desnutridos.

Esas personas existen en todo el mundo, y están al lado nuestro sin que tal vez lo sepamos o nos demos cuenta. Son seres especiales, que, desde el anonimato hacen bien a un animal por el simple hecho de verlo feliz, y eso los gratifica. Son personas que han entendido qué es el verdadero amor, qué es abrir la mano para ayudar, qué es jugarse por el más necesitado.

Ellos son los que hacen que la vida de los animales y de los humanos sea más hermosa y nos convencen de que es posible una vida mejor Pero también nos confrontan con nosotros mismos: ¿En qué grupo estamos cada uno, en el que construye o en el que destruye? La tercera posición no existe, porque el no comprometerse es estar, por indiferencia, de acuerdo con el mal.

Miremos alrededor. Quizás tengamos un perro, un gato, o estemos cerca de caballos, de aves de corral. Hagámonos un replanteo por el bien de los animales y el nuestro. ¿A qué grupo pertenezco? ¿Qué hago en esa posición? ¿Dónde quisiera estar en adelante? ¿Cómo puedo mejorar la vida de mi perro, o de otros perros, de un gato, de un caballo...? La respuesta está dentro de cada uno.

http://perro-perros-perrunos.blogspot.com

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