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miércoles 26 de febrero del 2020
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El poder de la palabra para crear salud . La crítica y el juzgamiento

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El poder de la palabra para crear salud . La crítica y el juzgamiento

La palabra es mágíca. Conlleva en su interior una vibración que puede elevarnos al cielo o hacernos descender hacia oscuridades impensadas.

Como psicóloga he aprendido a utilizar la palabra como una herramienta de sanación, ayudando a mis pacientes a conectar con esa poderosa herramienta . Puedo asegurar que en poco tiempo, aprendiendo a usarla correctamente, se generan cambios tan grandes que no podemos imaginar siguiera. La palabra crea realidad, crea vida. Ya está escrito en la Biblia: " En el principio fue el verbo..."

Por eso necesitamos crecer en la conciencia de ser impecables con las palabras que utilizamos,  para con el trato hacia los demás, y fundamentalmente hacia nosotros mismos.

Como me trato, te trato. Si no poseo suficiente y equilibrado amor hacia mi propio ser, dificilmente podré proyectar amor y respeto en mis relaciones, con mi entorno.

Ahora bien, las palabras que fluyen desde mi interior, son producto de mis pensamientos, de mi vibración mas profunda. Pienso en virtud de lo que siento (vibro) y luego ello se expresa en el siguiente nivel, la palabra, el lenguaje, la comunicación,  generando obviamente,  acciones y reacciones en mi vida. Es un circuito intercomunicado y que actua de manera muchas veces invisible a mi entendimiento, pero no por ello deja de ser eficaz, y de producir consecuencias y resultados.  La mayoría de las veces, estos no son lo que deseamos exactamente. Cuando no soy conciente de este circuito es cuando me pregunto una y otra vez: qué pasa con mi vida? por qué no logro ser feliz? por qué no consigo alcanzar aquello que me propongo? Por qué todo me sale mal?

Es muy común proyectar la responsabilidad hacia afuera y ser muy adeptos a encontrar las causas en los demás, llámese padres, esposo/a, hijos, país, políticos, trabajo, jefe etc. en una lista interminable, pero tan larga como ineficaz para ayudarme a encontrar  soluciones. Es un verdadero desperdicio de vida.

Por eso, es muy importante que adquiera las herramientas para educar mi inteligencia emocional.

Y voy a dar un paso más y decir que para hacerlo, primero necesito limpiar mi alma. Cómo? con un trabajo espiritual que vaya barriendo con luz, con energía toda la información disarmónica que se encuentra archivada en mis células espirituales, y  - tal vez-  desde hace mucho tiempo ( eso incluye lo que se va legando también con cada generación, la herencia de mis ancestros).

El ser impecable con las palabras es utilizar siempre un lenguaje que vehiculice una vibración de amor, solidaridad, ayuda, gentileza, alegría, gratitud, aceptación y especialmente libre de dos venenos emocionales y  para el alma: la crítica y el juzgamiento.  Para con los otros y para conmigo mismo.

Aprender a autoconocerme, a corregir mis puntos débiles, a cambiar mis anclajes negativos, a transmutar mi historia, a desapegar de lo viejo, es lo que me va a posibilitar ir adquiriendo inteligencia emocional y de esta forma, ir recambiando el voltaje interno con el que vibro y que luego se expresa con palabras, acciones, y consecuencias reales.

Si logro amarme, valorarme, expresaré ese amor en mis relaciones con el otro. Porque yo soy tu, el límite es una ilusión, no existe, estamos intercomunicados. Si te daño, me daño, si te excluyo, me excluyo. Lo que te hago, me vuelve. Lo que te digo, me vuelve como una flecha, instantáneamente.

La vida es un boomerang, la ley de causa-efecto es la que dirige el universo y comanda nuestras vidas. No podemos escapar de eso. Puede ser que nos guste o no, que nos enoje o no, que lo aceptemos o neguemos, pero eso no cambiará de ninguna manera que siga provocando efectos en nuestras vidas.

Por ello es tan importante  ir aprendiendo, descorriendo los velos que nos separan de la felicidad. Hay muchas capas que tenemos que limpiar. Cada capa- como las de la cebolla- que se corre, es un nivel mas de conciencia, fuerza y seguridad que adquirimos. Y con cada nivel que subimos, sube nuestra calidad de vida!

La crítica y el juzgamiento que vehiculizamos cuando hablamos, son energías tan oscuras y dañinas que logran ir ensombreciendo nuestro destino, y cuando queremos acordarnos, estamos sumergidos hasta la cabeza y sin saber que ha sucedido.

Lo mismo ocurre por ejemplo cuando me convierto en activo puente para pasar chismes, o -lo que es peor- cuando soy la fuente emisora de los mismos. Tengo que saber que estoy siendo objeto de la manipulación espiritual, que estoy siendo usado por enegías bajas que se alimentan de ese mecanismo tan dañino y destructivo.  

Cuando hago tal uso inadecuado de la palabra, me ensucio, me enfermo, ensucio mis células espirituales y grabo en mi ADN información que ha de convertirse en causa de sufrimiento.

Por el contrario, cuando propicio mi "encuentro" con la palabra correcta, genero un efecto muy profundo que afecta a todos los niveles de mi ser. Uso la palabra a mi favor, para crear una realidad bella, flexible, armónica, amorosa.

La calidad e integridad de las palabras que utilizamos , es directamente proporcional a la cantidad de amor que sentimos por nosotros y por los otros. Una vez mas, recordemos que el amor es la vibración de Luz mas alta que existe en el universo, y que conectada con ella, todo lo puedo lograr, todo es permitido, todo es posible. Es fuente creadora e inspiradora infinita.  Transmuta el miedo y permite sembrar semillas fértiles.

Entonces no es lo mismo usar palabras bellas que malas palabras. Aunque yo diga que la intención es buena, de todas formas, la energía que fluye de ellas , ensucia y contamina. Tenemos que volver a ser muy cuidadosos con nuestras palabras, no insultar, no maldecir, no criticar, no juzgar. En el interior de cada palabra, fluye una energía. Esa fuerza es como una semilla que siembro y luego inexrorablemente voy a cosechar. Todo lo que va, vuelve.

Para concluir, deseo acercarles una última reflexión.

El ir haciéndonos autoconcientes de todo esto, nos introduce en el mundo de la responsabilidad ( totalmente contrario a la culpa). Quiero decir, que cuando se, ya no puedo alegar ante el Universo, desconocimiento o falta de responsabilidad por mi vida y lo que me sucede.

Entonces que bueno que es hacernos concientes y activos co-creadores de nuestra realidad! Cuanta felicidad vamos a ganar, cuanto camino vamos a ahorrar! Fuimos diseñados con todos los recursos necesarios para poder utilizarlos y ser felices.

Solo hay que despertarlos . Si no podemos, buscar la ayuda para que nos den el empujón que necesitamos y luego seguir el camino con paz y armonía. Es posible, y es maravilloso poder hacerlo. No es un cuento chino, simplemente depende de cada uno de nosotros, de una decisión y a partir de allí, la acción.

Si limpias tu espíritu, sanas tu mente. Si sanas tu mente, tu cuerpo simplemente te seguirá. Si tienes espiritu, mente y cuerpo sano, la felicidad siempre te acompañará!   Muchas gracias y que la Luz y el Amor siempre prevalezcan!

 

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Acerca del autor

Gabriela Farinola- Psicóloga clínica- Terapeuta transpersonal- Facilitadora método memoria celular- Terapeuta EFT (TAPPING)  

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