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martes 21 de septiembre del 2021
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Anima-animus polaridades entre lo masculino y femenino

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Anima: Significa el latín alma. Imagen de mujer o figura femenina presente  en el inconsciente  de los hombres.

Cada varón lleva dentro de sí la imagen eterna de la mujer, no la imagen de esta o aquella mujer en particular, sino una imagen femenina definida. Esta imagen es fundamentalmente inconsciente, un factor hereditario de origen primordial grabada en el sistema organizo vivo del varón, una impronta o “arquetipo” de todas las experiencias ancestrales de lo femenino (un deposito por decirlo de alguna manera).

Ánimus significa en latín, espiritu. Es el aspecto masculino presente en el inconsciente de cada mujer.

Cada mujer tiene una imagen del varón, esta imagen es inconsciente y es esta misma imagen es la que es proyectada en el ser amado. Cada mujer lleva dentro de sí características masculinas.

Las figuras ánimus no son representaciones de hombres concretos, sino fantasías revestidas de necesidades y experiencias de naturaleza emocional.

Algunas figuras ánimus-anima características son las figuras paternas.

El anima- animus  son una especie de personalidad interior, un acompañante, considerado como sujeto, con el que yo puede mantener el mismo tipo de relaciones que con un personaje exterior. Es decir, como me relacione con mi animus interno me voy a relacionar con animus externo.

La polaridad masculina implica movimiento, es la acción de engendrar, de penetrar, la capacidad de explorar el mundo y de ir en busca de lo que se quiere. Es la iniciativa, la lógica, la mente. La polaridad femenina es la capacidad de entrega y de receptividad, la ternura, fecundidad, contemplación e intuición. El cuerpo frente al espíritu.

Las mujeres llevamos décadas integrando la polaridad masculina, y los hombres están haciendo lo propio con su polaridad femenina, aunque todavía en menor medida.

Animus y ánima&nb sp;son arquetipos profundamente transformadores. Cuando el hombre integra su femenino y la mujer hace lo propio con su masculino ambos recobran energía y se hacen dueños de las expectativas y fantasías inconscientes proyectadas en el otro sexo, lo que da como resultado una mayor aceptación de la realidad y del otro como es, menos exigencias, desilusiones y conflictos, y una mayor libertad y creatividad para ambos. Gracias a este proceso la relación de pareja se renueva, se vuelve más sana, profunda y completa.

Hombres y mujeres de nuestra cultura padecen conflictos psicológicos y espirituales que tienen sus orígenes en la deficiente relación entre los principios femenino y masculino (anima-animus).

Es una cualidad universal y no está restringido a un género, así, pues lo femenino y masculino no se refiere a los órganos sexuales, sino a la estructura de nuestra conciencia.

La naturaleza de lo femenino es la de reconocer, experimentar, recibir y nutrir., mientras que lo masculino separa, discrimina, controla, conquista, aguanta, supera, lucha y crea., lo femenino recibe, permite, transige, absorbe, disuelve, une, conecta y gesta.

Psicologa

Gabriela Castillo 

www.centropsicologicointegral.com

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