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domingo 25 de octubre del 2020
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Cuento corto de terror del Pombero

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Cuento corto de terror del Pombero

En el Paraguay, los hombres de edad avanzada platican un cuento corto de terror sobre un espectro que protege a las aves de los cazadores.

El nombre que se le dio a esta especie de duende, no es otro que el Pombero. De acuerdo con los moradores de la sierra guaraní, esa criatura es de una estatura que no sobrepasa los sesenta centímetros.

Sin embargo, su complexión es la de un hombre fornido y hasta cierto grado atlético, ya que es capaz de subir a las copas de los árboles velozmente. Se piensa que las principales especies a las que protege, son aquellas que de alguna u otra manera se encuentran en peligro de extinción.

Una vez, unos niños salieron a jugar al parque con una resortera y varias piedras. El más grande de la pandilla, miró hacia arriba y notó que frente a él se hallaba un nido repleto de pajarillos.

- Miren cómo le doy al más pequeño justo entre sus ojos.

- No Manuel, no hagas eso. Es sólo un pajarito ¿Qué tal si se muere?

- Ahí hay bastantes, dudo que su mamá vaya a notar que le falta uno.

Le apuntó al animal a la cabeza y la munición dio justo en el blanco, causando el deceso instantáneo de la minúscula ave. Los vítores y las risas que acompañaron la “hazaña” de Manuel, velozmente quedaron en silencio, pues hizo su aparición el Pombero.

Lo primero que hizo el duende fue tomar la resorteras y partirla en dos, únicamente utilizando sus manos. Después, encaró a Manolo y tomándolo del cuello le profirió la siguiente oración:

- ¿Tienes hermanos niño?

- No señor. Soy hijo único. Repuso el chico tartamudeando a causa del miedo que sentía.

- Entonces tu mamá si te echaría en falta ¿no?

El niño no contestó y se puso a llorar copiosamente, pidiendo que aquel duendecillo no lo matara.

- Perdóneme, le juro que en la vida le haré daño a otro ser vivo. Es más, desearía no haber matado a ese pajarillo. El Pombero tomó al ave sus brazos y soplándole suavemente le devolvió la vida a la criatura voladora. Aquello fue algo que me marcó.

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